¿Podrá controlar sus nervios un rato, o qué?

Vamos a proteger a la infancia y la adolescencia, entregándolas a quienes no generan ingresos, no pueden integrarlas en sus equipos de trabajo, y ni saben qué es la maniobra de Heimlich. Y sobre todo apartándoles de quienes tienen dinero que robar, consintiendo secuestros efectivos permanentes sin revisión ninguna, para rodearlas de un amplio abanico de parásitas y carroñeros. Vamos a implantar en las fábricas el sistema democrático, que la mayoría, decida cómo hacer lo que no saben, y forme parte de la normalidad, que finalmente partan y repartan, según su capacidad de intimidar y destruir. Eso ya pasó, la mayoría dependiente, pensó en el sistema impositivo, con el que sacar dinero desde el gobierno salido de unas elecciones, en el que vale igual el voto de quien no sólo no ejerce dirección ni organización de nada que genere ingresos y excedentes como para remunerar al resto con lo que les permita cubrir sus necesidades y hacerse acreedores de la parte proporcional de lo que haya, sino que vive a costa de otros, sin la menor vocación de contraprestación, que el de quien puede y quiere dinamizar a miles, sin robar a ninguno. Es contrarrevolucionario perpetuar a la guardia pretoriana, en funcionariado sometido a un férreo despotismo jerárquico, sin atender a razones, vaya, mandada por quienes impiden el acceso a las funciones justas, a quienes no tienen un largo historial de abusos y tropelías, que asiente una masa neuronal que haga imposible morder la mano que robó y le dio de comer, "pa" siempre. "No es que quiera faltarle al respeto, no es eso. Es que no soporto que me den órdenes, nada más" (Pulp Fiction).


Imprimir   Correo electrónico

Otros artículos de opinión