Opiniones

Una pena

Antes de que Hitler formara el partido fascista sus asesores le preparaban los discursos que debía comunicar a su pueblo. Según historiadores a la fuerza de su palabra y convicción se unía que los mensajes eran claros y fáciles de recordar con lo que llegaban sin problemas a los alemanes y consiguió lo que todos sabemos, convertirse en el jefe de estado que deseaban.

Ahora los mensajes de nuestros políticos no llegan a la población, bien porque hemos madurado, porque son francamente malos, porque no dicen nada, porque siempre predomina el “ y tú más” o lo que es más fácil contamos con una hemeroteca que destapa las mentiras partidistas, hoy blanco y mañana negro.

Que la Presidenta de la Cámara tenga que intervenir para pedir respeto y educación dice mucho de la crispación y malas formas de nuestra clase política.

De todo esto llegamos a la conclusión que lo importante es mandar sea como sea y a costa dequien sea.

Una pena

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