Héroes o villanos

Han pasado de ser los mayores héroes de la pandemia a ser unos apestados. Me estoy refiriendo a los sanitarios.

Lucharon sin armas, a cuerpo limpio, contra el maldito virus, y todos les aplaudimos a las 8 de la tarde desde la comodidad de nuestras casas, asomados a balcones y ventanas cantando hasta desgañitarnos el “resistiré”. Algunos se infectaros, otros cayeron por el camino, pero agotados y satisfechos con el trabajo que hacían, siguieron dándolo todo, jugándosela todos los días.

Por prevención, pasaron meses sin ver a sus familias, viviendo en hoteles o con otros compañeros del mismo trabajo, para evitar propagar sin querer, el virus mortal. Este verano sus vacaciones han sido un poco atípicas. La situación no permitía, en la mayoría de los casos, el merecido mes de vacaciones seguido de todos los años. Así que han ido cogiendo vacaciones con arreglo a los servicios que tuvieran, porque ante la escasez de personal, la saturación de sistema, era difícil que cuadraran los derechos de los trabajadores con los de los usuarios de la sanidad pública, y, estoy segura, ganó el derecho de los usuarios, por mucho que llenen páginas los periódicos amarillistas de casos en los que han muerto personas por no recibir atención médica de otros procesos. Ha habido casos, como siempre hay, porque la medicina no es una ciencia exacta, y desde luego si ha sido por dejadez se deben pedir responsabilidades a quien hubiera lugar, pero da la impresión que han desatendido del todo al resto de los pacientes que no son enfermos de COVID, y para nada ha sido así.

Se siguen viendo a pacientes en consulta, no a todos, es cierto. En mi caso me visita un especialista que previamente me manda una analítica, que es la que le dice cómo estoy, el verme en persona es simplemente ver que aspecto tengo. Por teléfono se solucionó perfectamente, me dio las pautas a seguir y santas pascuas.

Tuve unas décimas de fiebre y no me encontraba bien, llamé a mi centro de Salud e inmediatamente mi médico de cabecera me mandó una PCR y me dio la baja, me indicó las pautas de lo que debía hacer (aislamiento, etc.) fui al centro de Salud a hacerme la prueba con las medidas de precaución máximas y me dieron los resultados (negativo) y el alta todo por teléfono. ¿hubiera cambiado algo el que me viera en persona? Pues no. De hecho, mi médico de cabecera es una de los muchos sanitarios que ha pillado el bicho, y ha estado 3 semanas en la UVI y aún no se ha reincorporado a su trabajo.

Siguen trabajando en precario. Ahora ya hay material de protección, pero no hay personal para contratar. No hay ni enfermeros, ni auxiliares ni médicos en paro que puedan trabajar en los Centros Sanitarios, en las Residencias de Mayores, en los Centros de Salud… Y en vez de apoyarlos (nuestra salud en muchos casos depende de ellos), les acusamos de que no reciben en persona a los pacientes, que se quejan de que están llenos los hospitales y no es cierto. En resumen: les estamos diciendo que no trabajan.

Después de los meses que llevan que les digamos que son lo peor, es… pa’matarnos…


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