Los inmortales

Una gran parte de la población debe creer que es inmortal. Me refiero a esos que van a cara descubierta por la calle, sin las mascarillas que protegen a los demás, y que, evidentemente, no deben tener miedo a que el resto de las personas vaya sin mascarilla como ellos, esparciendo sus miasmas por donde quiera que vayan.

Yo no sé cómo hay que decirlo para que estos seres inmortales lo entiendan. Yo no soy inmortal y, por lo tanto, creo que los demás tampoco, así que con el gesto de guardar la distancia social, lavarme las manos y llevar mascarilla protejo a los demás, y espero que los demás hagan lo mismo por mi.

Ni me siento coartada en mi libertad, ni creo que con los gases que exhalo me envenenen (los sanitarios, dependientes y todos los que trabajan de cara al público llevan mascarillas toda su jornada laboral y no se quejan mas que de los salpullidos que tiene en la cara del roce), ni tengo problemas respiratorios por llevarla, ni nada por el estilo.

Los que llevan la nariz fuera de la mascarilla… hace unos días me dijeron que seguramente será porque les huele el aliento (ironía), y que no se aguantan ni ellos.

A los del codo, la frente o la papada… que eso no suelta virus… que lo que hay que tapar es la boca y la nariz… y además todo el rato, no vale subir y bajar la mascarilla a demanda.

Precisamente ellos, los inmortales, son los que ahora se quejan de que estamos en fase 2 de nuevo. Le hemos de dar las gracias por ir sin mascarilla, juntarse muchos a la vez, sin la distancia social, beber todos del mismo cubata en los botellones, las peñas y en reuniones. Los bares serán agradecidos también y les invitarán a una caña, en la barra, por supuesto, para celebrar que tienen menos aforo y menos clientes de los que saben que no son inmortales y se cuidan y cuidan a los demás y deciden ir menos al bar.

Otro agradecimiento les debemos a los que hacen posible que los temporeros de la fruta malvivan hacinados en cuchitriles sin las mínimas medidas de seguridad, a los que viven en zonas con brotes fuertes, y se desplazan a otros sitios sin necesidad.

Se pueden poner en duda y criticar muchas de las medidas del gobierno en torno a este tema, pero lo mollar, lo básico, es cuestión nuestra, lo hemos de hacer nosotros. No necesitamos un policía detrás de cada uno para obligarnos a ser conscientes que no somos inmortales.


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