Malo para la salud

Una lima cortada en gajos, 3 cucharillas de azúcar moreno, se machaca todo eso en un mortero hasta que esté bien mezclado. Se pone en un vaso tan grande como tu sed y se llena con hielo picado. Se vierte entonces cachaça hasta que asome por encima de los hielos, con generosidad.

Para que no caiga tal volumen de alcohol en estómago vacío, busca también una buena tableta de chocolate, o si has sido previsor, saca del frigo esa tarta de queso con mermelada de frambuesa que compraste ayer, y vacía el bote de nata a su alrededor. Cualquier otro antojo, no importa la cantidad de azúcares o grasas que lleve, será bienvenido.

Te sientas en una cómoda silla alejada del sol y contemplas en silencio el espectáculo de la caipirinha que te espera acompañada de los pecaminosos alimentos.

Un último detalle, muy importante. Asegúrate de que la televisión y la radio están apagadas, y de que ningún periódico está tirado por ahí cerca. Ponte música relajante, y comienza a disfrutar de la fiesta.

Es absolutamente imposible, que todo esto pueda sentar peor para la salud que escuchar todos los días a nuestros políticos, con la mala sangre que ello produce. Imposible.

Nota: si la caipirinha se acaba demasiado rápido, vuelve a prepararte otra.


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