Opiniones

Nasrin

Llega un momento en el que resulta casi imposible discernir entre la realidad y la ficción cuando escuchas a los medios “informativos”. Para mantener la ilusión de que estás bien informado, hay que emplear un elevadisimo tiempo en contrastar la información entre decenas de fuentes de todo pelaje ideológico, y ni aún así puedes tener la certeza de que eso que te han contado es como crees que es.

Como sucede con el caso de Nasrin Sotoudeh. Los de Amnistía Internacional me han mandado un mensaje “urgente” para apoyar con mi firma a esta abogada iraní. En cualquier caso, antes de regalar mi firma, me gusta siempre intentar averiguar de qué va la cosa, y saber si me están intentando colar algún asunto poco claro. Y sobre todo en este caso de Nasrin, en el que la noticia resulta tan increíble, que no he podido evitar rastrear la red para saber sí eso podía ser cierto. Me dicen los de A.I. que a esta abogada la han condenado a 38 años de cárcel y 148 latigazos. ¿Qué ha hecho para merecer tan brutal castigo? Según A.I., simplemente ser una activista defensora de las mujeres de su país, por ejemplo en la lucha por acabar con la oblitariedad del pañuelo en espacios públicos, y en general, por defender los derechos humanos de libertad de expresión, opinión y reunión. Si esto es cierto, acojona, ¿eh?

Me he metido hasta en la página de la ONU en mi exahustivo rastreo internáutico, y la última noticia que publican sobre ella es del 2013, pero en ella se confirma que Nasrin estaba en la cárcel por estos “turbios” asuntos desde el 2010, y se congratulaban porque la ponían en libertad. Desde esa fecha, en la ONU se han olvidado de ella, pero por todo lo indagado, parece que los jueces iranís no se han olvidado, y su deseo de librarse de este ser molesto, es
real.

Al parecer, las mujeres jóvenes de Irán se están empoderando poco a poco, y tratan de dar pasitos que les ayuden a salir lo antes posible de ese mundo medieval. Se ponen el velo de manera que no les oculte del todo el pelo, se pintan los labios, se arreglan la cejas, y hasta se ponen ajustados “leggins” que tienen a la “policía de la moral” alteradisima sin saber si deben detenerlas a todas y llenar las cárceles... Pero parece que estos pasitos dados por tantas, son
de alguna manera imposibles de detener, y hasta maquilla de alguna manera al régimen, pero lo que no pueden tolerar es el activismo frontal de una mujer que se la juega por todas las demás. Nasrin va demasiado lejos.

¿Y que hacemos los países “desarrollados”? Nada. Simplemente aguantar los escupitajos de Trump preocupado por que los Iranís

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