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Oro líquido

En la Grecia clásica, el olivo simbolizaba la inmortalidad, la vida, la fertilidad, la victoria y la paz. Según la leyenda, Atenea, diosa de la guerra y de la civilización, y Poseidón, señor de los océanos, competían por el patronazgo de Atenas. La disputa alcanzó tal vehemencia que el propio Zeus hubo de intermediar imponiendo a los rivales una prueba; quien la venciera conseguiría el premio ambicionado. En primer lugar, Poseidón clavó su tridente sobre una roca de la que manó un manantial de agua salada. Seguidamente, Atenea golpeó la roca con su lanza y brotó un olivo. Los atenienses juzgaron más beneficioso el árbol del que podrían obtener alimento, aceite e iluminación, entre otras utilidades, y encomendaron a la diosa la protección de la ciudad que tomó su nombre.

Desde antiguo, el aceite de oliva ha tenido usos religiosos. Con él se ungía a los reyes y personajes bíblicos. En Grecia y Roma servía de ofrenda y sacrificio para los dioses. En la Iglesia Católica se utiliza en la administración de sacramentos como el bautismo, la confirmación, la unción de los enfermos o el orden sacerdotal y para consagrar a papas y obispos.

Asimismo, el aceite de oliva se emplea en medicina y en cosmética, aspecto este desaprovechado en nuestra zona. Igual que el melocotón. ¿Por qué no fabricar jabones y perfumes y organizar jornadas gastronómicas y ferias de ambos frutos como en otros lugares con superior visión comercial?

España es el mayor productor mundial de este tesoro conocido como oro líquido. Hoy puede llamarse verdaderamente así al aceite de oliva virgen extra (AOVE); en el último año sus precios se han disparado en el mercado europeo liderando nuestro país su encarecimiento, más de un 52%. La causa se atribuye a la mala cosecha causada por la sequía y las altas temperaturas. Si disminuye la oferta, aumentan los precios. Para la presente campaña se vaticina idéntica situación aunque el bajo rendimiento no sea general. El AOVE se ha convertido en un artículo de lujo. Tanto que, en algunos supermercados, las botellas que lo contienen llevan precinto como los licores de marca.

Otro peligro que afecta al olivo y al campo en general es la sustitución de campos de cultivo por parques fotovoltaicos y eólicos. En un pueblo malagueño han arrancado 20.000 olivos para plantar placas solares. Algo que se generaliza en la España vaciada junto a las trabas a la ganadería. Todo ello agrava la despoblación y nos hace dependientes de la agricultura extranjera; ya lo somos energética e industrialmente. Acabaremos pobres y comiendo insectos pero ecológicos.

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