Opiniones

¡Qué calor!

Cuando llegan estas sofoquinas en verano, las cuales recuerdo haberlas vivido desde mi más tierna edad, y ya llevo unos cuantos veranos sudados, siempre se acaba pensando que la culpa es de nuestra inconsciencia.

El cambio climático también ocurrió en la época de los dinosaurios, y el hombre todavía no existía. También el Vesubio destruyó Pompeya y el hombre sólo contaminaba la atmósfera "a pedos" y no con la producción industrial ni los carburantes.

La Tierra es un planeta vivo, y como tal, sujeto a cambios y evoluciones. Una cosa es cuidarlo, intentando no quemar los bosques, no vertiendo residuos industriales en los acuíferos, no talando tantos árboles que nos regalan nuestras dosis de oxígeno, hay que mimar a nuestro planeta, puesto que nos da cobijo y es nuestra gran casa, pero otra ya es sentirnos culpables cuando a dicho planeta le da por estornudar.

No es lo habitual que un día de verano haga más fresco de lo normal o que un día en diciembre sudemos con el abrigo y salgamos a tomar el sol. El viento es caprichoso y puede, en cuestión de horas, cambiar una situación climatológica, pero eso entra dentro de cierta "normalidad" y no por ello ya tengamos que soltar la manida frase de..."Ves, esto no es normal, el clima está cambiando, antes los inviernos eran más largos (no existían tantas calefacciones y al igual que ahora, dependiendo de la situación económica y social, en unas zonas "parece" que el invierno es más breve, porque es más llevadero), estamos cambiando el clima, tanta contaminación..... etc, etc".

A ver, hace calor, sí. ¿Está cambiando el clima?, es posible. ¡Vivo en un planeta vivo!...afortunadamente. Toca buscar sombra, también. Pero aquí lo extraño y raro sería que en lugar de hacer calor en el mes de julio, tocara fabricar los helados en verano con carámbanos naturales.
Así pues, dejemos de mirarnos tanto el ombligo, no seamos tan egocéntricos. Los humanos somos "especiales", pero ello no significa que seamos los únicos y fundamentales seres que con nuestras acciones tengamos la suprema potestad de cambiar el clima de nuestro planeta.

Aquí, bromas aparte, el único hombre capaz de cambiar y destruir una gran parte del planeta sería aquel loco que se atreviera a accionar el botón rojo que activara el poder nuclear destructor y mandara al planeta a tomar por...y aún así, el planeta aunque roto y destrozado, seguiría existiendo.

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