Opiniones

Personajes ejemplares

El poder de un estado democrático se subdivide en el ejecutivo, el legislativo y el judicial. Pero hay más poderes, como son los poderes científicos, los económicos, los lingüísticos, los sanitarios... Cada cual debe ejercer su poder, por lo menos los mencionados, en beneficio de la sociedad, porque la sociedad los paga.

Una persona licenciada en psicología a la que el único trabajo que se le conoce en toda su vida es como cajera y que ahora ejerce de ministra por vía marital, Irene Montero, tiene el valor de decir que los jueces (parece ser que todos) están equivocados, que son machistas, que deberían aprender, porque están aplicando la ley que ella misma abanderó.

Pablo Iglesias (pareja de la anterior, a quien colocó en el Ministerio) dijo que “la existencia de medios de comunicación privados ataca la libertad de expresión”, posteriormente pidió el “control de los medios de comunicación”.

La ministra Yolanda Díaz, también puesta en su cargo por el anterior y luego nombrada su sucesora por sus cataplines, dijo que había que hacer una cesta de la compra de 30 euros, “será una cesta con productos frescos, que irá rotando todas las semanas”. Aún no sé a quién se lo ha mandado, si la tengo que hacer yo, si tiene su padre una tienda y debo ir a comprar allí o si son lotes que va a preparar su ministerio para que pasemos a recogerlos. O quizás con los lotes del Carrefour se pretende poner la puntilla final al pequeño comercio.

El ministro Garzón, también colocado por Pablo en un ministerio hecho para que pueda ser ministro, dice a los agricultores, a los ganaderos y a los consumidores qué deben producir y qué debemos comer.

No saben de economía y hablan de ella con desprecio. No creen en la libertad de expresión y se les llena la boca con estas palabras. Se comen sus buenos filetes vuelta y vuelta mientras se les llena la boca de que no hay que consumirlos. Por incapacidad se vuelven contra ellos las leyes que ellos mismos hacen y llaman incompetentes a quienes las aplican.

De vez en cuando se dan tortas entre ellos, se enfadan, no se ajuntan como los niños, pero en una cosa están de acuerdo y es en hacernos creer que saben más de lengua que la Real Academia empleando un lenguaje que lejos de ser inclusivo es ridículo. Por cierto, el ruso es un lenguaje inclusivo, tienen su masculino, su femenino y su neutro diferenciado y ya vemos como les va y cómo les ha ido tradicionalmente a las mujeres y a los homosexuales.

¡Que me dejen en paz!

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