Opiniones

Regalar felicidad

Con otras fiestas navideñas extrañas recién acabadas quien más y quien menos ha hecho acopio de un buen puñado de regalos seguramente. Juguetes, ropa, accesorios, libros, gadgets tecnológicos,.. suelen ser las sorpresas a encontrar bajo el árbol o en el balcón después de que Sus Majestades, los Reyes Magos hagan su visita puntual del 5 al 6 de enero de cada año.

Pero yo, que con los años cada vez me hago menos materialista, he de reconocer que acumular tantos objetos me agobia. De hecho justo antes de Navidad suelo hacer la tradicional limpieza de juguetes y objetos varios en previsión de lo que va a llegar más tarde.

Y es que la menda, que ya peina unas cuantas canas, acostumbra a valorar otro tipo de regalos y quienes me conocen bien lo saben. Me gustan sobre todo las experiencias, una entrada para un espectáculo, para un concierto o para algún lugar significativo, o una playlist con música especial, o una tarde de risas con un café en mano, una excursión a la montaña, una escapada con la familia, con amigos, cualquier cosa que se viva, que se saboree lento y que quede después archivada en algún rincón de mi cabecita o de mi corazón, lo aprecio de un modo indescriptible. Para mi regalar o que me regalen experiencias es regalar felicidad. Y en los tiempos que corren, de distancia social y psicosis donde pasar tiempo con las personas importantes es un bien escaso, aún acierto a apreciarlo más.

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