Sucesos

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Feher disparó antes de que los guardias desenfundaran y su ADN se tomó tarde

Ni el ganadero José Luis Iranzo se defendió ni tampoco lo hicieron los agentes de la Guardia Civil del equipo Roca, destinados a la investigación de robos en el campo, Víctor Romero y Víctor Jesús Caballero, pues Norbert Feher les disparó cuando las armas de estos dos últimos no habían sido desenfundadas.

Una de las armas de los agentes fue bloqueada al recibir un disparo de Feher dentro de la propia funda.

No se tomaron muestras de ADN de Feher, que sí dejaba rastro genético, como se demostraría más tarde, mientras asaltaba masicos bajoaragoneses. Esto no se hizo hasta después de las tres muertes e impidió conocer el peligroso perfil, registrado en Italia por los crímenes que cometió en ese país, de quien se estaba moviendo ágil entre los vecinos, para los que no se tomaron medidas de protección.

Son los detalles del trabajo de los profesionales de Balística y Biología, que declararon el pasado viernes en el juicio contra Norbert Feher, que se desarrolla en la Audiencia Provincial de Teruel.

A la espera de que el jurado popular lea su veredicto sobre Feher

El jurado popular leerá su veredicto públicamente. Habrá que esperar a que la Audiencia Provincial de Teruel avise de que el jurado ya tiene su conclusión: si es culpable o inocente de cada uno de los delitos de los que se le acusan.

Una vez concluyen las declaraciones en el juicio contra Norbert Feher por las tres personas que murieron el tiroteo de Andorra en el 2017, que se desarrolla en la Audiencia Provincial de Teruel, el presidente del jurado y los abogados de las partes elaboran el objeto del veredicto, un cuestionario con preguntas para dirigir y centrar al jurado en su decisión sobre los posibles eximentes y agravantes del caso.

Con el objeto del veredicto, el jurado se pone a deliberar. Se desconoce el tiempo en el que tardarán en llegar a una conclusión, algo habitual en todos los juicios con jurado popular.

Será el juez que preside la sala de la Audiencia quien aplique las penas.

Así es Feher, según él mismo y los informes médicos

“Soy rápido, conozco la anatomía humana y sabía dónde disparaba”. “Había que eliminar obstáculos”. Son palabras que Norbert Feher dijo a los profesionales de la salud. Las pruebas practicadas a los fallecidos corroboran lo que les dijo.

Médicos psiquiátras, psicólogos y criminólogos que entrevistaron y analizaron a Feher tras su detención y que estudiaron el estado de los cuerpos de los tres fallecidos en Andorra, José Luis Iranzo y los guardias civiles Víctor Romero y Víctor Jesús Caballero, declararon este jueves en el juicio que se celebra esta semana contra su presunto autor.

Todos los análisis practicados a Feher determinaron que estaba orientado en tiempo y espacio, no tenía alteraciones de memoria, ningún déficit mental ni patologías psiquiátricas.

También determinaron que presentaba una gran frialdad emocional. El propio Feher dijo a los médicos que “la muerte es inevitable”, refiriéndose a las víctimas, hacia las que, según los profesionales, no sentía ninguna empatía.

El abogado del acusado argumenta que Feher presenta “neurosis de guerra”, un término que según los profesionales es anticuado y hoy se le conoce como “trastorno de estrés postraumático”. Pero en todos los informes médicos sobre Feher esta patología quedaría descartada, así como cualquier otra patología psicológica. Determinan que el acusado no presentaba “ninguna distorsión de la percepción de la realidad” y que “su conducta violenta no deriva de ninguna patología mental”, que él podía decidir qué hacer en cada situación y lo hacía.

El propio Feher negó tener ningún problema psiquiátrico y aseguró que no se sintió amenazado, ni tenía miedo, que llevaba las armas para defenderse y las usaba cuando las necesitaba.

Tras matar al ganadero y a los agentes, Feher se bebió dos cervezas. Eso dijo. Cuando unas horas más tarde lo detuvieron, cerca del vehículo que conducía y con el que sufrió un accidente, dio positivo en alcoholemia. Los médicos pudieron comprobar, basándose en dos test de alcohol, que el acusado se había bebido las cervezas después de las tres muertes.

Feher disparó a puntos estratégicos, a bocajarro, y murieron rápida e inevitablemente

El disparo más próximo de una de sus víctimas, uno de los agentes de la Guardia Civil, Norbert Feher lo efectuó a bocajarro, a menos de 35 centímetros de su cuerpo. Ninguna de las tres víctimas presentaba señales ni heridas de defensa. Tuvieron una muerte rápida e inevitable, sin posibilidad de reanimación. En todos los casos, la causa de la muerte fue una hemorragia masiva que imposibilita al corazón seguir bombeando sangre al cuerpo.

Sabía dónde les disparaba, directo a órganos estratégicos y vitales. Los médicos expertos en el análisis de los cuerpos de los fallecidos indicaron que si el tiroteo se hubiese producido junto a un hospital, ninguno hubiera sobrevivido.

Al ganadero José Luis Iranzo le disparó un tiro directo al corazón y luego otro más, por lo que su muerte se determinó “muy rápida”. También se determinó rápida la muerte de los dos agentes de la Guardia Civil, Víctor Romero y Víctor Jesús Caballero. El primero recibió cuatro disparos y el segundo siete. Varios tiros fueron directos a zonas que desestabilizan el cuerpo y lo hacen caer y se comprobó que otros de los disparos fueron realizados desde arriba, cuando ya estaban en el suelo.

Según los médicos que declararon este jueves en el juicio contra Feher, “no fue una lucha, fue un ataque por sorpresa” por parte del presunto asesino. Su conducta fue “reflexiva y deliberada”, “eligió la alternativa de atacar y lo hizo por la espalda”.

El propio Feher reconoció a los médicos cuando en un principio vio a los dos agentes no supo que eran de la Guardia Civil, pero después sí que se dio cuenta e inició el los disparos. Negó a los médicos haberse sentido amenazado y les dijo que procedió a “eliminar obstáculos”, refiriéndose a vidas humanas.

Así fue la detención de Norbert Feher

Habían muerto esa noche el ganadero José Luis Iranzo y los Guardias Civiles Víctor Romero y Víctor Jesús Caballero. Varias horas más tarde, entre las tres y las cuatro de la madrugada del día siguiente, 15 de diciembre del 2017, dos agentes de la Guardia Civil lo atrapaban.

En el juicio que se desarrolla esta semana contra su presunto asesino, Norbert Feher, con las preguntas de la fiscalía y abogados y las respuestas de los testigos están saliendo muchos detalles de los hechos.

Este miércoles declararon los agentes de la Guardia Civil que detuvieron a Feher y este fue su relato:

El serbio había huido con el coche del ganadero Iranzo. De madrugada, una patrulla divisó el que podría ser ese vehículo, un Mitsubishi pick-up, accidentado, semivolcado en la cuneta de la carretera que une Cantavieja y Mirambel. Desde el Centro Operativo de Servicio de la Guardia Civil se dio aviso a dos agentes para que lo comprobasen.

La patrulla se dirigió hasta el vehículo, lo rebasó, dio la vuelta en un camino, comprobó la matrícula y estacionó en otro camino próximo.

No había duda, era el vehículo que buscaban. Desde el coche, con las luces puestas, los agentes divisaron en ese mismo camino a quien les pareció el sospechoso, con varias mochilas y una bici, tumbado junto a una encina.

Feher yacía boca a bajo. Los agentes se aproximaron a un metro y medio de él, le alumbraron con la linterna y le gritaron el “¡alto, Guardia Civil!”. Feher levantó la cabeza y bajo ella tenía una pistola con una bala en la recámara, lista para ser usada.

El abogado de Feher preguntó a uno de los agentes este miércoles si el acusado trató de dispararles o agredirles. “No le dimos opción”, respondió el guardia. El letrado insistió. “No le dimos opción”, reiteró el captor.

Feher llevaba también un cinturón robado a uno de los agentes fallecidos, con pistola y otras armas y en el pecho llevaba un cuchillo de montaña de grandes dimensiones.

No le dieron opción a nada. Le cachearon, le esposaron, le leyeron sus derechos, le interrogaron. No respondió.

Más tarde, agentes de tráfico le preguntaron si había consumido alcohol y drogas. Había bebido hacía poco, pero no se había drogado, dijo. Le practicaron la prueba de alcoholemia dos veces y arrojó una tasa de 0,46 miligramos por litro en aire espirado la primera vez y de 0,47 la segunda. A al menos uno de estos agentes le sorprendió lo tranquilo y relajado que estaba el detenido.

Iranzo “ya anunció problemas de seguridad en el medio rural” años antes de que lo mataran

“Una persona maravillosa y súper comprometida con el mundo rural”. Hacía años que “había denunciado problemas de seguridad” en el Bajo Aragón y “su reto era que la gente no tuviera que marcharse los pueblos”.

Eva María Febrero, la viuda de José Luis Iranzo, asesinado presuntamente por Norbert Feher en Andorra, declaró este miércoles en el juicio que lo que quiere es “lograr la mayor pena” para el acusado, “que se haga justicia y que se sepa todo lo que ocurrió”.

La última vez que vio a su marido con vida fue la mañana del 14 de diciembre de 2017. Quedaron para tomar café. José Luis le dijo que habían entrado a robar en su masico y a su esposa no le sorprendió: “lo esperábamos, iba trazando los robos ordenadamente” y “sospechábamos que ya había llegado” a Andorra.

Un Guardia Civil le había dicho hacía unos días a Iranzo, dijo Eva María, que tuviera cuidado por los sucesos que acontecían. “Yo también se lo dije” ese día. “Tiene un arma, no es una escopeta, es un arma”, refiriéndose a que en esa zona lo normal es que se tengan escopetas de caza, paro la persona que había disparado a matar a los dos vecinos de Albalate hacía diez días había usado una pistola, lo que evidenciaba su peligrosidad.

“Sabíamos que había habido unos disparos, pero no podíamos hacer nada, no se nos impedía ir a trabajar al campo, no teníamos información”. Con varios trabajadores a su cargo, su finca “era la única explotación agrícola y ganadera de la zona”, por lo que sospechaban que podría ir allí.

Esa mañana Iranzo “fue al cuartel e interpuso la denuncia”. La Guardia Civil le había llamado varias veces y José Luis, según su viuda, era una persona muy colaboradora. Cuando esa tarde acompañó a los agentes a ver unas cuevas donde sospechaba que podría ocultarse quien tenía atemorizados a los vecinos de la zona, tanto Eva María como la madre de Iranzo se quedaron “tranquilos, porque estaba con la Guardia Civil”.

Poco después moriría a tiros en su masico.

Su viuda, dijo que le comunicaron tarde su muerte. Fue un político del municipio quien se lo dijo, indicó. No podía creérselo. Hizo varios viajes al Centro de Salud y al Cuartel para pedir información.

La misma información, la verdad de lo ocurrido, justicia es lo que pide ahora.

Juicio contra Feher: se evidencian los fallos que tuvo el dispositivo

El presidente de la sala insistió constantemente a los abogados: no pueden hacerse preguntas que no se centren en la actuación de Norbert Feher la noche del 14 de diciembre del 2017 en Andorra, que desembocó en las muertes del ganadero José Luis Iranzo y los Guardias Civiles Víctor Romero y Víctor Jesús Caballero.

Pese a ello, desde la defensa tanto de Feher como de las víctimas y otras partes personadas formularon preguntas a los testigos que evidenciaron la falta de coordinación en el dispositivo de seguridad desde que se comenzaron a producir los robos en el Bajo Aragón hasta que se detuvo a Feher el día tras las muertes y el peligro al que fue expuesta la población durante esos días.

Este martes, segundo día del juicio contra Feher en la Audiencia Provincial de Teruel, declararon testigos como el padre de José Luis Iranzo y miembros de la Guardia Civil que participaron en el dispositivo y en la investigación de los hechos.

El capitán jefe de la Policía Judicial de Teruel dijo que en esta provincia la Guardia Civil no tenía constancia de quién era Norbert Feher ni de sus crímenes en Italia, pese a existir una orden europea para su búsqueda y pese a que en Italia se tenía constancia de que Feher podía haber huido a España y se le buscó en el sur de este país. “Eso lo canaliza la Policía Nacional”, dijo el capitán, insistiendo en que esa información no llegó a Teruel.

Hasta que se dio muerte a las tres personas en Andorra, la mayoría de los sucesos cometidos en la zona habían sido pequeños robos en masicos, pero ocurrió un hecho muy grave el 5 de diciembre: los disparos a dos personas en un masico de Albalate del Arzobispo, tras el cual, no se aumentó la seguridad para la población.

Un comunicado informativo de la Guardia Civil del 12 de diciembre del 2017 evidenciaba con pruebas que la persona que había estado cometiendo los robos en los masicos podía ser el autor del tiroteo de Albalate, una línea de investigación que se siguió a partir de ese día y, pese a ello, no aumentaron las medidas de seguridad para la población en la zona, ni se advirtió a los alcaldes para que tomaran medidas para la protección de sus vecinos. El capitán jefe reconoció que era muy probable, por los indicios que había, que fuese la misma persona.

Igual de desprotegidos se encontraron tanto José Luis Iranzo y su padre (el ganadero había colaborado con la Guardia Civil poco antes de su muerte), los agentes fallecidos y los que encontraron los tres cuerpos, que manifestaron encontrarse peligrosamente expuestos, pues dijeron desconocer a qué tipo de persona o personas se estaban enfrentando mientras hacían su trabajo.

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