Opiniones

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Amor a primera vista

Hace casi cinco años empezó nuestra búsqueda de terrenos para montar un camping en Espaňa.

Amamos la naturaleza y la tranquilidad, por eso no elegimos la costa. Aragón entró en escena e
inicialmente atravesábamos el norte. Allí encontramos paz y una hermosa naturaleza, pero la
temperatura nos pareció un poco baja en primavera y otoňo. Descendiendo hacia el sur visitamos el
Matarraña. !Qué hermoso paisaje! Qué tranquilidad, qué naturaleza tan verde, virgen y sin turismo
de masas. Pero con espacio para el turismo de pequeňa escala y con calidad. Buscamos un terreno
que ofrecería paz y espacio a todos los huéspedes. La vista y la naturaleza eran esenciales. En
Fórnoles encontramos esa tierra, rodeada de naturaleza y con una vista increíblemente hermosa. El
día de San Valentín de 2017 estuvimos por primera vez en Mas de Castello y desde ese instante nos
robó el corazon.

En los últimos años, en el Matarraña hemos conocido a mucha gente muy amable y hospitalaria que
está orgullosa de su comarca y sus deliciosos productos como el aceite de oliva, los melocotónes, el
vino y el queso. Los vecinos mantienen limpia la zona y tratan con mimo la naturaleza, la agricultura y
los bellos pueblos aragoneses. No encontrarás consumo masivo y ni desperdicios en el Matarraña.

Muchos vecinos del Matarraña ya conocen nuestros planes y quizás ahora sea un buen momento
para ver cómo estos se están desarrollando. En nuestro lugar de residencia Amsterdam y también en
el Matarraña, la gente no ha podido realizar muchas cosas en el último aňo debido a las limitaciones
impuestas por la pandemia. Con suficientes vacunaciones pronto podremos seguir realizando
nuestros planes. La gente también podrá disfrutar viajando y visitando el Matarraña.

En colaboración con mucha gente se ha movido mucho papeleo en los últimos aňos: se fundó
nuestra empresa y está listo el plan para la creación de un camping escondido en plena naturaleza y
con vistas espectaculares para disfrutar del hermoso Matarraña.
Queremos crear un camping con 5 bungalows, inmersos en la naturaleza, 25 plazas de acampada
para caravanas y 25 plazas para tiendas. La masía será restaurada, con espacio para entre otras
cosas, un restaurante y una pequeňa tienda. No habrá discoteca ni entretenimiento a gran escala en
el camping. La paz, la naturaleza, la lectura, el buen comer y el buen vino son primordiales.

Aerogeneradores

Tomaremos la decisión de comenzar a construir tan pronto como se sepa que el proyecto de los
aerogeneradores no ha sido aceptado. Los parques eólicos no son necesarios para el suministro
energético del propio Matarraña. La instalación de aerogeneradores trastocará la paz en el
Matarraña de personas y animales para siempre. La construcción de carreteras destrozará el carácter
del Matarraña y los molinos le quitarán las magníficas vistas. Se producirá un daño irreversible. El
Matarraña corre el riesgo de convertirse en una zona industrial.

Como ex concejales en los Países Bajos, estamos familiarizados con la toma de decisiones para el
bien común y el correspondiente equilibrio de intereses. Lo cual no resulta siempre fácil.

El Matarraña se ha convertido en los últimos años en un fantástico destino de vacaciones rurales,
querido en el interior y en el extranjero y enfocado en la recreación sostenible.

Sin aerogeneradores, podremos seguir disfrutando de toda la belleza que ofrece el Matarraña, al
igual que lo hacen los vecinos. Queremos desarrollar aún más nuestro camping con la ayuda de los
empresarios locales. Esperamos dentro de poco poder recibir a los primeros huéspedes en nuestro
camping y compartir con ellos nuestro amor y respeto por la naturaleza.

La elección de colocar aerogeneradores en el Matarraña privará a la zona de las posibilidades de
seguir desarrollando el turismo hasta un nivel donde el Matarraña pueda aprovechar de forma
independiente las posibilidades para luchar contra la despoblación.

Saludos a nuestros amigos del Matarraña.

¿Y AHORA, QUÉ?


El día 9 se acaba el estado de alarma. La teoría es que volvemos a la normalidad. Pero la realidad es que la situación sigue siendo anormal.
Seguimos en pandemia, y si relajamos las medidas de seguridad ya sabemos lo que pasa (navidad, fiestas, puentes…)
¿Seremos capaces de seguir teniendo unas actuaciones cívicas y responsables sabiendo lo que nos jugamos?
Demostrado está que una parte de la población se pasa por el arco del triunfo las normas, les importan los demás (y ellos mismos) nada o menos. Necesitan reunirse, beber, comer, cantar sin restricciones. Dicen que es por libertad… Yo por libertad entiendo otra cosa, como tener trabajo, una cama de hospital público y de calidad cuando la necesito, atención primaria, atención temprana para los niños que la necesiten, escuelas públicas y de calidad, buenas carreteras para poder desplazarme, trenes que no parezcan sacados de las pelis del oeste, atención a los dependientes, salarios dignos que permitan vivir, ayudas a los desfavorecidos, viviendas sociales… en resumen, condiciones de vida dignas para todos.
Espero que seamos juiciosos, sigamos manteniendo las medidas de seguridad aunque ya nos dejen más libertad, y que vayan vacunando cuanto antes a toda la población para salir de esta pesadilla de una vez.

El circo de las vacunas

Hace unas semanas, me refería al circo de la política pero el circo de las vacunas no le va
a la zaga. Lo grave es que ahora se ponen en juego nuestra salud y nuestras vidas. Nada más
iniciarse la pandemia, los distintos laboratorios farmacéuticos emprendieron, movidos por la
urgencia, la carrera por encontrar un remedio contra el coronavirus, lográndolo en un tiempo
récord lo que despertó muchas dudas. A finales de diciembre, comenzó la inmunización de la
población española. Desde entonces, se ha producido un auténtico desbarajuste: vacunas que
llegaban con cuentagotas, miles de dosis volatilizadas, caraduras que, aprovechando su
condición, se saltaban el orden establecido… Enseguida, se manifestaron reacciones nocivas en
algunas marcas; se suspendieron temporalmente para volverlas a incluir modificándose los grupos
de edad a los que iban destinadas con cambios de criterio continuos e improvisaciones. Esto ha
provocado la inquietud y el temor de la ciudadanía al considerar que somos conejillos de indias.
El Gobierno español siempre ha manifestado un excesivo optimismo sobre el ritmo de
vacunación. En diciembre, preveía haber inmunizado a toda la población antes del otoño. Estas
expectativas se han ido enfriando hasta rebajarlas al 70% para finales de agosto. La causa no es
achacable solo al ejecutivo sino también al fracaso de Europa en la compra de fármacos a
diferencia de otras naciones. Marruecos no solo se encuentra a la cabeza de África en tasas de
vacunación, sino que se ha aupado entre los diez primeros países del mundo. De los miembros
de la Unión Europea, solo Malta, presenta mejor porcentaje de vacunados completos que nuestro
vecino del Sur. Ante estos retrasos, alguna autonomía tanteó conseguir vacunas con
independencia del Gobierno central. ¡La que se lio! No se podía romper la acción conjunta de la
Unión Europea. Las protestas duraron poco, hasta que se conoció que otra comunidad de signo
opuesto había hecho lo mismo. Por otro lado, Alemania se ha desentendido de la estrategia
aunada europea adquiriendo, por su cuenta, 30 millones de dosis del específico ruso.
A pesar de tantas dilaciones, en la Cumbre Iberoamericana celebrada en Andorra,
Sánchez ha anunciado que donará 7,5 millones de dosis a países del área cuando la vacunación
llegue en España al 50%, algo que, según el calendario del Gobierno, debería de producirse a
mediados de julio. Es decir, la mitad de los españoles verá pospuesta su inmunización y se
demorará todavía más la recuperación de la ansiada normalidad. En estas manos estamos.
JESÚS MOREDA

Protección a la infancia

En los pueblos, chicos y chicas, con tierras y vacas, se casaban, de modo que el trabajo estaba garantizado, y por tanto, a la descendencia no le iba a faltar protección. Además no tenían nada que denunciar, y sí tareas que realizar con su padre y con su madre, tíos o abuelas, además de ir a la escuela, el instituto o la universidad. De modo que no tenían más que emular a sus padres, y tener trabajo con ingresos, y luego formar una pareja, y con ella lo que venga. Que así estará protegido. Es esencial un compromiso de no robar hijas ni patrimonio, a nadie. Las mujeres en estas circunstancias, no se reservaban quehaceres, y naturalmente contribuían a la economía familiar, aportando y sin rivalizar. Y de modo natural, la descendencia iba aprendiendo los oficios de sus ancestros, sin sentir. Lo de los estudios académicos ya era más incierto. Pero se guiaban por hacer lo que podían por aprovechar lo que allí se ofrecía, sobre todo si lo que costaba suponía un sacrificio para los padres o quienes contribuyeran. Esa abundancia de actividades, hace que no haga falta ni reprender, ni mucho menos maltratar.

Aparte de lo de casa y los estudios, estaba preparar fiestas populares, coger caracoles, pescar en el río, hacer trabajos comunales, cortar leña en el monte, visitar a los parientes no tan lejanos o sí, para comuniones, bautizos, bodas, o patronos, cuando no ir a decenas de kilómetros a trabajar huertas o atender algún favor o ayuda. Y todo porque el objetivo era dejar la soltería, y no, tener sexo. Y si se producía el embarazo, siempre de mutuo acuerdo, pues se acogía a la hija con toda la disposición a cuidar. Será una más en casa.

Y si en el colegio le hablaban de algo raro. Pues se hablaba en casa suficientemente, y ya está. ¿Qué es eso de vetar? Por favor. Y de los juzgados, lejos, que quien mucho pleitea, pierde fama y pierde hacienda.

A por otra

Mal que bien hemos pasado la Semana Santa de aquella manera. Sin procesiones, sin reencuentros familiares, sin playa y en mi caso, hasta sin rosqueta porque en esta ciudad donde vivo la rosqueta (culeca o mona de pascua), se come los días previos al lunes de pascua y por poco previsora me he quedado sin… Mi cuerpo serrano lo agradecerá, que después del potaje, el bacalao con tomate y las torrijas, necesita un descanso culinario.

Ahora a esperar. A esperar la temida ola de Covid que dicen que se avecina, y de paso, la vacuna, que por edad ya me va tocando. Una ventaja que tiene hacerse mayor, que no vieja.

Hemos puesto nuestras esperanzas en la vacuna, y parece que con eso ya no haya que tener medidas preventivas. Así hemos visto los descerebrados celebrando fiestas, reuniones multitudinarias, los aficionados al fútbol, los inconscientes… El mar está picado y saltar las olas es cada día más costoso por puro cansancio, pero aquí seguimos, saltándolas como podemos, esperando que la siguiente no nos rompa delante de las narices y nos de un revolcón en el que salgamos mal parados o incluso ahogados (nunca mejor dicho, que este virus cabrón ataca al sistema respiratorio sobre todo).

El año que viene esperemos que resuenen los tambores con fuerza en nuestra tierra, que nos podamos dar abrazos, nos veamos las caras y no tengamos que están aún saltando olas.

Hacia la cuarta ola

Por segundo año, hemos vivido una Semana Santa sin procesiones. La pasada, estábamos confinados en nuestras casas, según ha confesado Fernando Simón porque no sabían qué hacer. En esta, se nos ha permitido movernos dentro de cada comunidad, a menos que se sea extranjero que se puede, sin control alguno aun proviniendo de países en situación mucho peor que la nuestra, entrar en nuestro territorio por tierra, mar y aire y circular por él libremente.

El 21 de junio de 2020, finalizado el estado de alarma, pasamos a la “nueva normalidad”. 

Sánchez declaró tener controlado el virus y animó a la ciudadanía a “salir a la calle y disfrutar”. No tuvo que insistir mucho. La ciudadanía, agobiada por la larga reclusión, le hizo caso y salimos y disfrutamos, pero con la mascarilla puesta. Sin embargo, no tardaron en reproducirse los brotes.

Los primeros, a comienzos de julio, en la comarca leridana de Segriá entre los temporeros de la fruta, muchos, ilegales. De ahí, el virus se extendió al Este de Huesca y al Bajo Aragón-Caspe, zonas que fueron confinadas de nuevo. El Gobierno autonómico de Madrid pidió controles en la entrada de viajeros por Barajas, sobre todo en los vuelos procedentes de lugares donde los efectos del coronavirus eran graves, pero el ejecutivo central, siempre tan escrupuloso en ciertos temas, se negó aduciendo que restringir el tránsito de personas por nuestras fronteras era racista.

Tan solo, se han establecido escáneres térmicos en los aeropuertos dejando abiertas las puertas a quienes quieran venir, incluidas las diversas cepas en las que ha ido mutando el covid. Nuestro experto en pandemias, a mediados de enero, vaticinó que la cepa británica, mucho más contagiosa, sería marginal en España. A los pocos días, hubo de rectificar ampliando su impacto hasta el 50% de los infectados. Dicha cepa supera ya el 90% de los nuevos casos diagnosticados.

Desde luego, como oráculo, no tiene futuro. El problema es que sus errores nos salen caros.

Con la relajación de medidas durante el verano, los contagios por covid-19 volvieron a dispararse por lo que el Gobierno, el 25 de octubre, impuso otro estado de alarma; ahora, con normas menos estrictas. Esta segunda ola causó, en media España, más muertes que la primera.

La tercera ola nos sobrevino tras las Navidades. Y, sin haber salido de esta, está irrumpiendo ya la cuarta. Pretendían que usáramos la mascarilla en todas partes, incluso en la playa o en el campo. Salvo si se fuma. Por lo visto, el tabaco repele los virus. Han dado marcha atrás. Rectificar es de sabios aunque hablar de sabios…

Vacuna COVID. Una sinrazón

Nadie se asuste. No soy ningún antivacunas. Quiero narrar mi experiencia para poner de manifiesto lo mal que se está gestionando el tema de las vacunas. Es mi caso.

Yo pasé la enfermedad del coronavirus el pasado mes de enero. El viernes día 26 de marzo me llaman por teléfono desde el SALUD para preguntarme que si quiero vacunarme. Contesto que sí. La persona que me llamó me dice que debo hacerlo el lunes día 29. Me sorprendo y le hago saber que yo he pasado la enfermedad en enero. Ella queda más sorprendida y me dice que entonces no debería vacunarme hasta julio. Lo iba a consultar y luego me llamaba.

A los diez minutos me llama y me dice que efectivamente, hasta julio no debía vacunarme, que ya me llamarían entonces.

Primera conclusión: me llamaron sin haber consultado mi historial, sin saber si había pasado la enfermedad, si tenía algún riesgo añadido por algún tipo de enfermedad previa.

Siguieron sin mirar mi ficha y calcularon seis meses a partir de la fecha que yo les dije, no la que figuraba en mi historial.

El lunes 29 me vuelve a llamar la misma persona y me dice que “han cambiado los protocolos” y que sí que debo vacunarme. Que si quiero hacerlo debo hacerlo al día siguiente. Me quedo sorprendido al ver cómo en un fin de semana en el que son incapaces de sacar los datos (la incompetencia del llamado efecto fin de semana), lo han utilizado para cambiar el protocolo.

Acepto ir a vacunarme al día siguiente.

El martes 30 acudo a vacunarme. Cuando estoy sentado una persona del SALUD pregunta por mi identidad y entre las preguntas que me hace me dice que si he pasado recientemente le coronavirus. Le digo que sí, que en enero. Me contesta que entonces no puedo vacunarme, tengo que esperar seis meses. Siguen sin mirar mi historial médico. Le cuento la historia anterior. Me dice que no, que no debo vacunarme, que el protocolo, otro protocolo, es hacerlo dentro de seis meses.

Ya estaba dispuesto a levantarme e irme, cuando me dice que espere un momento, que va a consultarlo. Vuelve y me dice que sí, que debo vacunarme, que para las personas mayores de 65 años se debe administrar la vacuna aunque se haya pasado recientemente.

Hasta aquí la historia.

Conclusión, esto es una sinrazón. El tema creo que es lo bastante serio como para no estar sujeto a estos vaivenes.

Parece ser que todo debería obedecer a razones científicas. Yo lo ignoro.

Por otra parte leo a científicos que dicen que los que hemos pasado la enfermedad debemos esperar seis meses y recibir una sola dosis. A mí ya me han citado para la segunda.

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