• Mortadelo y Filemón

    Cuando salió a la luz la relación entre Isabel Preysler y el todopoderoso ministro socialista de Economía, Miguel Boyer, este se lamentó de que España era un país de porteras. Y le sobraba razón. De ahí el enorme éxito de los programas de cotilleo. Además de criticar a los vecinos que muchas veces no conocemos, la gente disfruta viendo como despellejan a los famosos que se asoman a las revistas y a los medios de comunicación y que, con frecuencia, nos son más familiares que las personas que viven al lado nuestro.

    Ha causado un gran escándalo el espionaje a dirigentes separatistas catalanes. Este tipo prácticas no es nuevo. Narcís Serra, vicepresidente de Felipe González, tuvo que dimitir de su cargo en 1995 por las escuchas de los servicios secretos españoles -entonces CESID y hoy CNI- a políticos, empresarios y periodistas, incluido el rey Juan Carlos. Pedro Sánchez no ha querido ser menos y el Gobierno ha denunciado que, hace un año, los teléfonos del presidente y de otros ministros fueron pinchados. No se sabe qué información sustrajeron ni si era relevante ni quién la ha incautado. Nuestra casta política tampoco sabe tener la boca cerrada. A los nuevos miembros admitidos en la Comisión de Secretos Oficiales les ha faltado tiempo para salir de la sala donde se celebraba y contarle a la prensa lo revelado en ella. Y, además, han conseguido la cabeza de la jefa del CNI.

    Ahora bien, para “marujo” nacional, el excomisario Villarejo. Guardaba información de cuantos se relacionaban con él. Creó una “agencia de modelos” a fin de obtener datos comprometedores de políticos, jueces, empresarios y otros personajes influyentes usuarios de tales locales y poderlos extorsionar. Así, se explicarían muchas decisiones políticas y sentencias judiciales difíciles de entender. Se ha difundido una grabación en la que Villarejo, durante una comida, presumía de dicha actividad, a la que se refirió como “información vaginal”, ante Dolores Delgado, actual fiscal general del Estado, y su pareja, el exjuez Garzón. Aquella aplaude a Villarejo asegurándole el éxito. Con idéntico propósito, el expolicía instaló cámaras en la sauna gay más grande de Europa, situada en Madrid y, por entonces, propiedad del suegro de Sánchez.

    Qué de historias se está perdiendo el cine español. Los guionistas tienen ahí un auténtico filón que dejaría en mantillas las películas de espías aunque, más que de James Bond, parecen propias de Mortadelo y Filemón.

  • Otros objetos no identificados

    Además de los ovnis (objetos voladores no identificados), existen otros dos tipos de objetos que un gran número de personas tampoco identifica y que, ni de lejos, se les puede atribuir una procedencia extraterrestre. Todo lo contrario, son habituales y están presentes en nuestra actividad cotidiana: los intermitentes de los coches y las papeleras. No es la primera vez que, desde este espacio de opinión, me refiero a ellos. Cantidad de gente parece desconocer su existencia y su utilidad. Adelantan, cambian de carril, giran, estacionan o salen de una rotonda sin bajar o subir esa palanquita que está junto al volante de los automóviles y que no consume carburante. Se trata de una acción refleja que podría juzgarse de lo más simple de realizar pero ni por asomo, con el consiguiente peligro para el resto de los conductores que debemos adivinar sus intenciones.

    El otro objeto desconocido por muchos son las papeleras, ignoradas, maltratadas y destrozadas en multitud de ocasiones a pesar de que su existencia y su uso se enseña desde pequeños en las escuelas. El caso es que estos desaprensivos distinguen entre los cubos de basura de sus casas y los contenedores y papeleras de las calles. La pulcritud que guardan en sus viviendas no la observan en los espacios que son de todos y que deberían cuidar con la misma diligencia que tienen para lo suyo. Son incapaces de alargar el brazo o de caminar un par de metros para echar los desperdicios donde corresponde.

    Los que tenemos ya una edad recordaremos unas cuñas publicitarias de aquella televisión de finales de los 60 y comienzos de los 70, en blanco y negro, con solo dos canales y sin mando a distancia, que emitía unos eslóganes cuyos mensajes, por desgracia, siguen siendo tan necesarios como entonces pues no hemos mejorado nada en materia de civismo yç urbanidad: “Piense en los demás” y “Mantenga limpia su ciudad y mantendrá limpia España”. Seguramente, más de uno considerará estos mensajes algo apolillados pero lo cierto es que cada vez somos más egoístas y pensamos menos en el prójimo y endosamos la limpieza de las poblaciones a los servicios de mantenimiento de los Ayuntamientos que tal “es su trabajo y para eso les pagan”. Mejor nos irían las cosas si siguiéramos las tres reglas de oro de la convivencia: “Haz a los demás lo que quieras que te hagan a ti”, “No hagas a los demás lo que  no quieras que te hagan a ti” y “Hazte a ti mismo lo que quieras que los demás se hagan a sí mismos”. Otro gallo nos cantaría.

  • Vuelven los tambores

    Después de dos años de forzado silencio a causa del covid-19, esta Semana Santa, vuelven los tambores y los bombos a impregnar la primavera bajoaragonesa de emociones y redobles; redobles que han sido declarados Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

    Los pasos, capirotes y terceroles recorren, de nuevo, las calles de nuestros pueblos. No podemos ni debemos olvidar estas tradiciones seculares que nos definen y que han copiado otras localidades ni tampoco marginar su origen religioso que es su razón de ser. Nuestra Semana Santa es algo más que un espectáculo para turistas atraídos por su espectacularidad. Es un sentimiento que anida en los corazones de casi todas las gentes de esta tierra que la viven con pasión.

    Somos muchos los bajoaragoneses que no faltamos a la cita anual con la Semana Santa y participamos en mayor o menor medida en sus actos. La Semana Santa de Alcañiz, en los últimos tiempos, se ha revitalizado. Las diversas hermandades y cofradías se han esforzado en que así sea dándole un remozado esplendor con nuevas peanas, estandartes,
    faroles… Hace mucho, se suprimió la procesión del “Bis Bis” de los lunes que trasladaba a la Virgen de los Dolores hasta la iglesia de las dominicas o de San Francisco de donde salían, al día siguiente, para el “Encuentro”. En la actualidad se ha completado ese hueco con el Pregón de la Semana Santa. Acompañaban a la Virgen, además de la chiquillería, los infantes hoy recuperados -y ya niños y niñas- en el martes santo. Las mujeres se sumarían a los desfiles procesionales bajo los capirotes y tocando el tambor a finales de los años 70.

    El que los pasos sean portados a hombros con su rítmico balanceo confiere prestancia a nuestras procesiones. El avanzar sobre ruedas los desluce a mi parecer. Lejos de la grandiosidad y majestuosidad de los tronos de Málaga y de otros lugares, nuestras imágenes, en su modestia, no desmerecen. Es impresionante verlas pasar por las calles estrechas de Alcañiz al son de los tambores. Otro acierto ha sido incorporar una jota en la procesión del “Vía Crucis” o del “Encuentro”. Si en Andalucía cantan saetas, ¿por qué no interpretar una jota?

    Hemos de valorar y defender lo nuestro y no permitir que ningún velo lo cubra y lo vaya desvirtuando. Este año, por fin, vuelven a sonar los tambores.

  • Huelgas

    En abril de 2021, las Cortes derogaban –en cumplimiento del acuerdo de gobierno entre el PSOE y Unidas Podemos- el artículo del Código Penal, que castigaba con penas de hasta tres años de prisión a los piquetes informativos que coaccionasen a otros trabajadores a seguir una huelga. UGT y CCOO celebraron la eliminación de dicho artículo, aprobado por el Partido Popular, porque “criminalizaba el derecho de huelga”. Pablo Iglesias, en 2012, gobernando Rajoy, jaleaba a los transportistas también en huelga en un tuit, con falta de ortografía incluido, que remataba con un “…sin vosotr@s no hay democracia”. Así se aseguraban poder tomar impunemente las calles cuando perdiesen las elecciones.

    Todo perfecto mientras las huelgas fueran dirigidas contra la derecha. Pero la cosa cambia radicalmente cuando las protestas arremeten contra la política de un gobierno de izquierdas; o, mejor dicho, contra la falta de política. Ahora, la huelga de los transportistas está organizada por la ultraderecha que le hace el juego a Putin. Este argumenta la invasión de Ucrania en la necesidad de desnazificarla. Putin ve nazis como, en España, la izquierda ve fascistas, lo mismo que el niño de El sexto sentido veía muertos.

    Todos los descontentos y disidentes son de ultraderecha. La democracia son ellos y el resto rancio fascismo. La Constitución de 1978 reconoce el derecho a la huelga y alude a una ley que regule su ejercicio, ley inexistente hasta la fecha. Ningún partido ha dado el paso. La huelga es un derecho, no un deber. No debe prohibirse ni imponerse a ningún trabajador. Cualquier piquete violento, con independencia de su ideología, es inaceptable. La calle no es de nadie; es de todos.

    La guerra de Ucrania los está agravando pero los problemas económicos en España vienen de lejos. La luz, el gas y los carburantes hace tiempo que se están encareciendo fruto de una errática política energética que nos hace depender del exterior; el Estado, cada vez más voraz y manirroto, nos aumenta abusivamente los impuestos, y la inflación se dispara.

    Pero los medios de comunicación comprados callan, los sindicatos subvencionados agachan la testuz y se declaran contrarios a la bajada de impuestos para abaratar la vida, y el personal, aletargado. Y si se revuelve, muta en ultraderecha. Argelia, sempiterno enemigo de Marruecos, es nuestro principal proveedor de gas. Y “Antonio” Sánchez, en plena crisis de suministros, vira de actitud respecto al Sahara y cede ante Marruecos. Argelia ha llamado a consultas a su embajador. Si nos corta o sube el gas, será también culpa de Putin.

  • ¡No a la invasión de ucrania!

    En mi escrito anterior, hacía mofa de las injerencias políticas en la elección de la canción que nos ha de representar en Eurovisión el próximo mayo. Pero erraba al considerar dicho festival –que, confieso, veo todos los años- como algo rancio y trivial. Sin embargo, parece ser que este evento tiene mucho más calado del que suponía. La primera sanción impuesta a Rusia por la inaceptable invasión de Ucrania ha sido su expulsión del mismo. Al contrario de lo que muchos creían, esta decisión no ha impresionado nada a Putin que ha continuado inmutable con su campaña militar que cuenta, entre otros países, con el apoyo de China, Cuba, Venezuela, Corea del Norte y Nicaragua, ninguno gobernado por la extrema derecha que, según Echenique, es la partidaria de Putin. Si el presidente nicaragüense, Ortega, ha ido encarcelando a los sucesivos políticos que se aprestaban a liderar la oposición, el psicópata déspota ruso los envenenaba con polonio.

    En España, la extrema izquierda de dentro y de fuera del Gobierno se ha mostrado contraria al ataque ruso pero también a que los ucranianos se armen y puedan defenderse.

    En esta actitud, coinciden con la ultraderecha francesa de Marine Le Pen. El “no a la guerra” significa para ellos que los agredidos no ofrezcan resistencia. Puesto que ya han sido invadidos, deben dejarse invadir sin luchar o serán responsables del conflicto. Ante la amenaza de los podemitas de abandonar el Ejecutivo, Sánchez declaró en televisión que iba a entregar únicamente material defensivo a Ucrania. Dos días después, en el Congreso y ante un toque de atención de sus socios europeos y de la OTAN, mudó de criterio y manifestó que enviaría también material ofensivo. Nadie ha dimitido de momento. No van a perder el chollo, el sueldo y las regalías que proporciona ser miembro del Gobierno.

    En otra de sus ocurrencias, Podemos propone en el Congreso enfrentarse a Putin con “los movimientos feministas y ecologistas”. La comunista ministra de Igualdad debería presentarse en Moscú para entrevistarse con su exconmilitón y antiguo agente de la KGB soviética. Quizá lograra con sus mantras convencerle de detener la contienda cada vez más cruenta. Si Rusia triunfa en Ucrania, ¿cuál será su siguiente objetivo? Putin considera la desaparición de la URSS como "la mayor catástrofe geopolítica del siglo XX" y aspira a reconstruir el imperio soviético. La Historia nos enseña adónde llevó la vía diplomática que propugna Unidas Podemos y la política de blandura y transacción de las potencias europeas con Hitler.

  • ¡Bruja, más que bruja!

    In illo tempore, durante las fiestas patronales, en el Cuartelillo, se emplazaba la feria con los coches de choque, las casetas de tiro al blanco, las barcas, el tiovivo… y el tren de la bruja. El primer año que se instaló esta atracción, causó sensación. La chiquillería estábamos encantados con que un hombre con falda, pañuelo en la cabeza y careta de bruja fuese repartiendo escobazos a diestro y siniestro. Todas las brujas han sido representadas como malas, viejas, feas y con la cara acribillada de verrugas. Lo mismo que su versión masculina, los ogros. Recordemos las brujas Disney, la Bruja Mala del Oeste de El Mago de Oz, la bruja Avería de La bola de cristal y la inconmensurable, en todos los sentidos, Mary Santpere en la película de 1977 ¡Bruja, más que bruja!” dirigida y protagonizada por Fernando Fernán Gómez. Por aquel entonces, en nuestra ingenuidad e ignorancia infantiles, desconocíamos que estábamos siendo adoctrinados por el más atroz heteropatriarcado que injuriaba y difamaba a aquellas mujeres, reivindicadas ahora como pioneras del feminismo.

    Poco a poco, las cosas han ido cambiando y aquella percepción de las brujas tiene los días contados. Hace unos años, se prodigaban en las televisiones unas brujas modernas y mediáticas como Aramís Fuster y la bruja Lola con sus velas negras que nada tenían que ver con las horribles hechiceras de los cuentos de antaño. Bueno, la bruja Lola se quedó a medio camino. Las feministas se autoproclaman nietas de aquellas brujas, muchas de las cuales terminaron en la hoguera, en mayor número en los países del Norte y centro de Europa que en España aunque la leyenda negra insista en lo contrario. El Parlamento de Cataluña ha aprobado una resolución para “reparar” la memoria de las mujeres condenadas por brujería en la Cataluña de finales de la Edad Media y principios de la Moderna y apremia a los ayuntamientos a que incluyan en sus callejeros los nombres de aquellas mujeres, víctimas de una "persecución misógina". En 2019, ya lo había hecho el Parlamento navarro.

    Podemos respirar tranquilos. Sindicatos y partidos velan por nosotros. CCOO ha pedido “dejar sin efecto” el resultado del Benidorm Fest por presuntas irregularidades en las votaciones. También, Galicia en Común ha anunciado que llevará al Congreso la polémica y el Partido Popular preguntará en el Senado sobre el asunto. Los españoles estamos en un sinvivir preocupados por nuestra representación en el festival de Eurovisión. Los problemas que de verdad afligen a la gente de a pie pueden esperar. A ellos no les afectan.

  • ¿Por qué no te callas?

    No recuerdo qué noble francesa se ufanaba de que sabía callarse en varios idiomas.

    En cambio, tenemos un ministro de Consumo que no sabe callarse ni en su lengua materna cuya gramática tampoco parece dominar. Traigamos a la memoria su “hemos proponido”.

    En los dos años que lleva al frente del Ministerio, Alberto Garzón no ha cesado de provocar conflictos. El turismo, la hostelería, las bebidas energéticas, el azúcar, la carne, el aceite de oliva, el jamón ibérico, el queso y, últimamente, los juguetes, los roscones y hasta los contestadores automáticos han sido objeto de sus invectivas.

    El dirigente comunista declaró al periódico británico The Guardian: "Lo que no es para nada sostenible son estas macrogranjas. Encuentran un pueblo en una parte despoblada de España y ponen 4.000, 5.000 o 10.000 animales. Contaminan el suelo, contaminan el agua y luego exportan esa carne de mala calidad de esos animales maltratados". Tienen razón quienes defienden a Garzón cuando alegan que rechaza las macrogranjas. Pero también es cierto que manifiesta que España exporta carne de mala calidad. Imaginemos que un directivo de una cadena de supermercados declarase lo mismo de los productos que vende. La clientela pensaría que si el propio directivo lo reconoce, cómo serán en realidad. Y se iría a la competencia. Que las granjas contaminan, es sabido. Muchos hemos tenido que cerrar alguna vez las ventanillas del coche por el hedor que desprendían los campos abonados con los purines de las explotaciones porcinas, residuos que se filtran en el suelo, emponzoñan los acuíferos y acaban quemando y empobreciendo la tierra.

    Según el Ministerio de Agricultura, en España, la mayor parte de las explotaciones ganaderas son de pequeño y mediano tamaño, mientras las consideradas grandes no alcanzan el 1 % de la cabaña porcina ni el 3 % de la vacuna. Si al Gobierno le consta alguna irregularidad, debe intervenir e imponer sanciones. Y si está en contra de las macrogranjas, tiene fácil elaborar una ley que las prohíba. Pero no puede generalizar ni atacar en el extranjero los sectores que producen esos bienes dañando nuestra imagen internacional y poniendo en peligro las exportaciones y miles de puestos de trabajo principalmente en la España Vaciada. Acabaremos cerrando nuestras instalaciones pecuarias y comprando carne de macrogranjas a China, como hacemos con la energía nuclear francesa. Habría que dedicarle a Garzón las palabras que el rey emérito le espetó a Hugo Chávez: “¿Por qué no te callas?”.

  • Miedo a la libertad

    Ciertas ideologías sienten miedo a la libertad de los ciudadanos; miedo a que, al decidir por nosotros mismos, nos apostemos en contra de sus intereses. Para evitar cualquier protesta y rebeldía por parte nuestra, nos pretenden mansos y sumisos, como un rebaño de ovejas que obedecen sin rechistar al pastor y a sus perros. Para conseguirlo, lo primero es proceder a un lavado de los cerebros, tarea de la que se encargan con probada eficacia las televisiones. Así, aletargada y mermada en su capacidad de pensar y razonar libremente, la población podrá ser adoctrinada con facilidad. La gente parece más preocupada por las andanzas y despropósitos de Paquirrín y de Rociíto que por el precio quintuplicado de la luz o por el encarecimiento de los carburantes y de la bolsa de la compra. Nadie –ni los sindicatos, bien untados- protesta ni hace huelga por ello. Esperan a que gobiernen los otros para salir a la calle. Tampoco al ministro de Consumo le inquieta el problema ocupado en la huelga de juguetes –que, por cierto, ya no se anuncian en televisión- o con la nata de los roscones de Reyes.

    Poco a poco y con cuentagotas, nos coartan la libertad organizando y programando nuestras vidas. Nos indican -todavía no nos imponen- cómo ha sido el pasado, qué hemos de comer, con qué juguetes han de jugar nuestros hijos, en qué medios de transporte hemos de viajar, de qué color hemos de vestir, cómo hemos de hablar y hasta cómo hemos de felicitar la Navidad. A lo que sí ya obligan en algunos lugares es al idioma en el que los alumnos han de estudiar y hablar en los recreos o en el que se deben rotular los negocios. Orwell se está quedando corto. Y quien cuestione la dictadura del pensamiento único ya puede imaginarse el calificativo que le van a asignar.

    No solo regulan y manipulan nuestro comportamiento con decisiones políticas.

    Inadvertidamente pero con mayor eficiencia, nos controlan a través de la tecnología que nos rodea y que ya forma parte imprescindible de nuestros hábitos diarios: internet, móviles, ordenadores, tarjetas bancarias… ¡Qué harían los jóvenes y muchos menos jóvenes sin ella!

    Gracias a estos dispositivos, conocen todo de nosotros con la información que les proporcionamos “voluntariamente”. No es preciso que, junto con la vacuna anticovid, nos inyecten un chip para tenernos vigilados. Estamos sacrificando gratuita e inconscientemente nuestra privacidad y, por ende, nuestra libertad.

  • Mostrar o tapar

    En los pacatos y ultracatólicos años 40 y 50, el hombre y, sobre todo, la mujer debían vestir con recato y compostura. Cuantos menos centímetros de piel se mostrase, mejor. No debe extrañar, pues, el escándalo que supuso en España el estreno, en las Navidades de 1947, de Gilda, película protagonizada por Rita Hayworth y célebre por el striptease del guante y por la más famosa bofetada de la historia del cine propinada a la protagonista por Glenn Ford. Hubo manifestaciones, rosario en mano, ante los cines donde se programaba el film pidiendo su retirada. El obispo de Canarias llegó a prescribir como pecado mortal la asistencia a su proyección. No hace falta decir que Gilda fue todo un éxito de público.

    Algo parecido sucedió con el bikini, prenda de baño creada en 1946 por el ingeniero automovilístico francés Louis Réard. Como no podía ser de otra manera, se prohibió en España. Sin embargo, tres ciudades se saltaron el veto: Santander, Benidorm y Marbella. A principios de los 50, Pedro Zaragoza, alcalde de Benidorm, convirtió a este pueblo de pescadores en el centro del turismo mundial de sol y playa. En 1952, autorizó el bikini en la costa benidormense. Esta osadía casi le costó la excomunión por parte del arzobispo de Valencia. Pedro Zaragoza no se amilanó y se dirigió en vespa hasta Madrid con el fin de persuadir a Franco de que era preciso elegir entre el bikini o la pobreza. Y lo convenció. Brigitte Bardot, tras superar muchas dificultades y resistencias, convirtió el bikini en emblema de la revolución feminista y símbolo de la libertad de la mujer para usar y enseñar lo que quisiera de su cuerpo contra las imposiciones legales y morales de la época.

    Hoy, parece que estamos dando pasos marcha atrás. El nuevo feminismo considera el burka y el bikini como las dos caras de la misma moneda juzgando ambos atavíos como una imposición del heteropatriarcado. Lo mismo que pintarse las uñas, llevar tacones u otras opciones estéticas femeninas. Cualquier pretensión de la mujer de mejorar su aspecto físico lo interpretan como una muestra de sumisión al hombre.  No sé qué pensarán de las que hacen toples o practican el nudismo. De todas formas, hay una gran diferencia. En ningún país, el bikini es obligatorio y sí lo es, en algunos lugares, el burka y, en muchos más, cubrirse la cabeza; y con severas penas para quienes no lo hagan. Pero ante estas imposiciones, permanecen mudas.

  • Delitos y víctimas

    De Concepción Arenal, poeta, ensayista y precursora del movimiento feminista, que vivió en el siglo XIX, es la máxima: “Odia el delito y compadece al delincuente”, que se ha convertido en divisa entre ciertos sectores ideológicos para quienes el ser humano nace bueno y es la sociedad la que lo pervierte y lo convierte en malhechor. Esta idea podría resultar aceptable en la época decimonónica y en muchos casos de la actualidad. He impartido clases en centros penitenciarios y he asistido a sesiones terapéuticas donde los internos exponían sus vidas y algunos testimonios eran, verdaderamente, estremecedores.

    Cualquier persona, en circunstancias semejantes, respondería igual o peor.

    Sin embargo, no todos los infractores de la ley son así. Existen también auténticos psicópatas asesinos, violadores y pederastas que no han sido maleados por la sociedad sino que padecen un trastorno mental incurable y seguirán cometiendo sus crímenes a la menor ocasión que se les presente como ocurre frecuentemente; el último caso, el asesinato del niño de Lardero. En las prisiones, a los agresores sexuales se les ofrecen programas para aprender a controlar su irracionalidad. Programas que son voluntarios. Este tipo de reclusos no están obligados a seguirlos. Un pederasta o violador, mientras están encerrados, sin contacto con niños o mujeres –salvo las funcionarias-, pueden mostrar un comportamiento irreprochable.

    Otra cosa es cuando se ven libres y a sus anchas para atacar a sus presas.

    Pero la frase de Concepción Arenal continúa: “…si está arrepentido, ámale y protégele”. No siempre los delincuentes se arrepienten de sus actos y no quieren o están imposibilitados patológicamente para reinsertarse. Son seres humanos, como dice alguna periodista, pero no pueden estar en contacto con la sociedad si se quieren evitar sucesos tan luctuosos como el citado y que se repiten con demasiada frecuencia.

    Por otro lado, Concepción Arenal y esos sectores ideológicos calados de un excesivo buenismo y contrarios a la pena de prisión permanente revisable e, incluso, a la existencia misma de las cárceles, se olvidan de la parte más débil en todo delito, la víctima que, igualmente, es un ser humano. Los derechos y la dignidad de esta deben prevalecer sobre los del criminal. De todas formas, en España, somos muy crueles y nos olvidamos enseguida de la parte infortunada. Ya lo dice el refrán: “El muerto al hoyo y el vivo al bollo”.

  • Los malos de las películas

    Hollywood, salvo contadas excepciones, nos acostumbró a ver a los indios como los malos de las películas. Unos salvajes con los que no cabía miramiento alguno. Recuerdo cómo me impactó la crudeza de las escenas de la matanza de cheyennes perpetrada por los soldados americanos en el film Soldado azul de 1970. En su estreno en España, se cortaron dichas escenas que pudieron verse cuando, desaparecida la censura, se reestrenó la película unos años después. El director Ralph Nelson, decidió rodarla para denunciar la matanza de My Lai de 1968, en la Guerra de Vietnam, entonces en curso. Los americanos son duchos en este tipo de acciones. Casi exterminan a los indios de su territorio y a los supervivientes los confinaron en reservas. Solamente el 1% de la población de Estados Unidos es india por lo que no deja de ser chocante que el presidente Biden haya decidido conmemorar oficialmente el día de los pueblos indígenas, señalando las “atrocidades" causadas por la conquista. Los malos de las películas ya no son los indios; ahora somos los españoles. Pero no ha pedido perdón por las masacres cometidas por sus antepasados.

    En 1913, Faustino Rodríguez-San Pedro, presidente la Unión Iberoamericana, propuso una celebración que impulsara la unión entre España y Ios países de lberoamérica eligiendo el 12 de octubre que se denominaría Día de la Raza, nombre que emplearon sin problema, por poner dos ejemplos representativos, Manuel Azaña, presidente de la II República Española y Juan Domingo Perón, presidente de Argentina y fundador del partido gobernante en este país y que no vacilaba en acusar de “imperialistas" a los detractores de la Conquista española de América. El Descubrimiento se ha considerado, hasta hace poco, como el “encuentro de dos mundos" del que nació un mestizaje fruto de la confluencia entre dos razas y dos culturas, la blanca española y la indígena. En 1981, dicha fecha se convirtió en España en Fiesta Nacional y Día de la Hispanidad.

    En los últimos tiempos, coincidiendo con el auge de los populismos, la sociedad se ha radicalizado fomentándose el odio, la división y el enfrentamiento, a menudo violento, entre diversos colectivos. Mientras nos entretienen discutiendo de un pasado lejano que tergiversan y que no puede cambiarse por mucho que persistan en el empeño, nos distraen del presente y del futuro para llevar a cabo sus propósitos. Ya lo dice la máxima latina:

    “Divide y vencerás”.

  • Se busca culpable

    “¿Quién tiene la culpa?”, se preguntaba en una zambra la Niña de Antequera. Desde luego, nosotros, no. La culpa es siempre de otros. Actitud que no es solo propia de ahora; se ha dado en todos los tiempos. Ya en la Biblia, cuando nuestros primeros padres, tras comer del fruto prohibido, se escondieron de Yahvé que les buscaba para expulsarlos del edén, Adán le echó la culpa a Eva y esta a la serpiente. Igualmente, los políticos nunca tienen la culpa de nada. Otros son los responsables, el Gobierno anterior, la oposición o Europa. Así lo cantaba a ritmo de rumba Sara Montiel en la película de 1962, La reina del Chantecler, en la que nuestra Saritísima lucía en todo su esplendor: “Yo no tengo la culpita / ni tampoco la culpona". Muy pocos asumen la culpa. Los católicos en la oración del Yo, pecador: “Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa…", y el músico y actor mexicano José Ángel Espinoza “Ferrusquilla”, compositor de Échame a mí la culpa de lo que pase, popularizada entre otros por Albert Hammond, allá por los 70. A finales de la década siguiente, para Gabinete Caligari, la culpa era del “cha-cha-cha".

    Hasta no hace mucho, el imperialismo de USA era el culpable de los males endémicos de América Latina. Ahora, los yanquis se incorporan a las víctimas y responsabilizan a Cristóbal  Colón y a la dominación española de la postración en que se encuentra sumida la práctica totalidad los países hispanoamericanos. No se puede negar que se cometieron desmanes; como en cualquier conquista. No creo que incas y aztecas formaran sus imperios repartiendo chocolate y leche de coco. Doscientos años de
    independencia –menos de medio siglo después que los Estados Unidos- algo tendrán que ver en sus circunstancias actuales. Los americanos del Norte se han convertido en la primera potencia mundial mientras que las naciones al sur de río Grande se encuentran hundidas en la miseria y la corrupción. Deberían preguntar a sus políticos y políticas las causas de dicha situación cada vez más desastrosa. Todos se lavan las manos y se pasan la pelota. Por desgracia, tenía razón el astrónomo griego del siglo II antes de Cristo, Hiparco de Nicea: ”En tiempos de crisis, los inteligentes buscan soluciones y los inútiles, culpables”.

  • No pasa nada

    Nos quejamos de vicio. Tenemos un Gobierno que no nos merecemos. Ha acabado con la pobreza energética, aquella que causaba muertes cuando, con Rajoy, la electricidad subía un 8 %. Ahora, el recibo de la luz se ha desbocado alcanzando máximos históricos, lo mismo que el gas, pero, como decía el caspolino Manolo Royo en el mítico Un, dos, tres, “no pasa nada”. Parece no importarle a nadie. La gente permanece calladita y en casa, los medios de comunicación hacen chistes y canciones y dan consejos sobre a qué hora poner la lavadora y los sindicatos, colocados de perfil, alegan que manifestarse en contra, en estos momentos, sería una irresponsabilidad porque “aún estamos en pandemia”.

    ¿Efecto de las subvenciones? Y si sirve para frenar el cambio climático y salvar el planeta, bienvenida sea la subida.

    El Gobierno también va a terminar con el fracaso escolar. España es el segundo país de la Unión Europea, solo por detrás de Malta, con el mayor índice de abandono escolar y el primero de la OCDE en número de repetidores. Pero el repetir se va a acabar. Se eliminarán los exámenes de recuperación y se pasará, automáticamente, de curso sin importar la cantidad de suspensos, como ya sucedía al implantarse la LOGSE. ¿Para qué, pues, estudiar si fulanito o menganita, sin dar un palo al agua, van a promocionar igual? Sin repeticiones, no habrá fracaso escolar ni traumas en los alumnos por no aprobar. Se podrá obtener un título aunque se sea analfabeto o su formación sea mínima. Y si se llega a la Universidad, al no hacer falta estudiar ni estar penado el copiar en los exámenes de la persona de al lado… Algún ministro o ex portavoz parlamentaria tendrán la oportunidad de sacarse una carrera. Como se les ocurra erradicar la delincuencia por el mismo sistema, estamos aviados. Si derogan el Código Penal ya no existirán delitos y, consecuentemente, tampoco delincuentes ni serán precisas las cárceles.

    Por último, Sánchez presume de que se ha vacunado a todo el mundo sin preguntar a quién ha votado. Pensaba que el presidente lo es de todos los españoles y no solo de quienes han votado a los partidos que le mantiene en el poder. Cuando pagamos impuestos, tampoco nos preguntan a dónde ha ido nuestro voto. Por cierto, el desaparecido Fernando Simón ha pronosticado que, a finales del año próximo, ya no habrá coronavirus. Dado el grado de acierto en sus vaticinios, no sé si deberíamos echarnos a temblar.

  • Energías

    Las comodidades modernas suponen consumir cada vez más energía. Hogares, lugares de trabajo, comercios, espacios de ocio, eventos culturales y deportivos, etc. hacen uso de luces, electrodomésticos, aires condicionados, calefacciones… Sin olvidarnos de los transportes. España es deficitaria en fuentes no renovables de energía por lo que depende de su importación y del precio que impongan los países suministradores. La electricidad no contamina pero sí los medios de producirla por lo que el empleo de energías limpias se ha convertido en una cuestión prioritaria a nivel internacional.

    La energía hidráulica o hidroeléctrica aprovecha la fuerza del agua, principalmente en los pantanos, para producir electricidad. Pero los pantanos no son suficientes y los ecologistas se oponen a su recrecimiento. ¿Centrales nucleares? No, gracias. Aunque compramos este tipo de energía a Francia, la mayor exportadora neta de electricidad del mundo. Más de las tres cuartas partes de la consumida por el país vecino es nuclear y, aunque España le supera en porcentajes de energías renovables que España, sus emisiones contaminantes son menores.

    Muchas de esas centrales nucleares se encuentran cerca de nuestra frontera. Algunos deben creer que, en caso de accidente, los Pirineos detendrían las radiaciones. Las centrales termoeléctricas que utilizan como fuente de energía el calor proveniente de combustibles fósiles como el carbón, el gas natural y derivados del petróleo expulsan grandes cantidades de CO2 a la atmósfera por lo que se están cerrando como ha ocurrido con la de Andorra. A pesar de nuestra total dependencia del petróleo extranjero, nos mostramos contrarios a las prospecciones en su busca.

    España presenta unas condiciones climáticas idóneas para la explotación de energías renovables y no contaminantes como la eólica, la fotovoltaica y la geotérmica. Nos presentaron los molinillos y las placas solares como la solución al problema energético y nuestros paisajes se han ido salpicando de molinos. Pero presentan un problema, solo funcionan cuando sopla el viento y siempre que no lo haga con excesiva fuerza. Sin embargo, el rechazo a nuevos parques eólicos por parte de los pueblos y de algunos partidos y las protestas contra los parques fotovoltaicos van en aumento. La principal fuente de energía que utilizamos es el gas argelino a cuya carestía achacan el precio récord histórico de la electricidad. Si queremos pagar menos por la luz habremos de cambiar de fuentes de energía. Lo de bueno, bonito y barato no se da en la realidad.

  • Plásticos

    Estamos convirtiendo nuestro planeta en un auténtico basurero. El plástico lo invade todo. Estos residuos han formado extensas islas artificiales que ponen en peligro la fauna de la Tierra ya de por sí muy esquilmada por la acción humana. Esto no es obra, solamente, de países subdesarrollados o de grandes empresas a las que el ecologismo les importa un comino.

    Es un problema de todos. Basta pasear por las ciudades o el campo para cerciorarse. Hay gente que paga por ir al gimnasio pero no puede caminar dos metros y dejar en la papelera las botellas y los botes vacíos abandonándolos junto a los bancos o en medio de la acera. Los arcenes de carreteras y caminos están llenos de plásticos, latas y bolsas de basura.

    Cuando no, de trastos más voluminosos. Si los llevan en coche hasta allí, ¿por qué no los transportan hasta los puntos limpios o avisan al Ayuntamiento que tiene fijados unos días para recoger este tipo de desechos. Y con las mascarillas, igual. ¿Tanto cuesta guardarlas en un bolsillo y arrojarlas en la primera papelera o contenedor que encontremos?

    En los supermercados, bastantes carritos, con guantes de plástico dentro.

    Debe suponer mucho esfuerzo depositarlos en los cubos al efecto Es más cómodo que lo hagan los que vienen detrás, con el peligro de contagio. Lo mismo, quienes tiran la basura al suelo con la excusa de que ya pasarán los barrenderos a recogerla que, al fin y al cabo, ese es su trabajo. Lo de empatizar con el prójimo y facilitar su tarea es otra cosa.

    Años atrás, en los hogares, se reciclaba. Todas las botellas (vino, gaseosa, refrescos, leche…) eran de cristal. En la tienda, se quedaban las vacías y, si no se devolvía el casco, lo cobraban. Después, el plástico fue sustituyendo al vidrio que dejó de reutilizarse y se pasó a destruirlo. ¿Es más barato y ecológico fabricar nuevas botellas que lavarlas y volverlas a usar? ¿No existen métodos para limpiarlas sin precisar agua? Hasta hace poco, un establecimiento de Alcañiz abonaba unos céntimos por bote o botella para reciclar. Cerró.

    No debemos utilizar plásticos así que supermercados y comercios, como medio disuasorio, cobran las bolsas. Sin embargo, la mayoría de los productos está envasado en plástico. Y, encima que pagamos, les hacemos publicidad. Criticamos al mundo pero somos incapaces de aportar nuestro granito de arena para lograr un entorno y un planeta más limpios.

  • Calores

    De toda la vida de dios, ha hecho calor en verano y frío en invierno. Y de toda la vida de dios, ha habido olas de calor y olas de frío. En 1956, las heladas acabaron con las oliveras de la comarca del Matarraña. En el verano del año siguiente, en La Mancha, se superaron los 50º. En 1963, Calamocha alcanzó el récord de temperatura mínima en un lugar habitado en España con 30º bajo cero. Y en 1978, en Alhama de Almería se alcanzaron también los 50º. Pero entonces no nos lo vendían como cambio climático.

    Acostumbrados a comodidades como los aires acondicionados y las calefacciones, en el trabajo, en el ocio, en los comercios…, nos hemos reblandecido y soportamos menos las oscilaciones extremas del oraje.

    No se puede negar que el clima de la Tierra está cambiando. Es más, lo hace de manera constante desde su formación hace unos 4.600 millones de años. Los periodos glaciares, de clima polar, se han ido alternando con los interglaciares, de clima más benigno.

    Estas variaciones se han ido produciendo muy lentamente. Lo que algunos discuten es si la acción humana acelera dichas mutaciones. Parece ser que no todos contaminan de igual manera. China arroja a la atmósfera casi un tercio de las emisiones mundiales de CO2. Sin embargo, va a construir 43 nuevas centrales eléctricas y 18 siderúrgicas, todas de carbón. Y nadie protesta contra el Gobierno comunista chino o lo hacen con la boca pequeña.

    La culpa es de la gente de a pie, por comer carne, usar un coche diesel o el aire acondicionado. Que ya ha dicho el exdirigente podemita, Ramón Espinar, que vivimos por encima de nuestras posibilidades ecológicas y que deberemos acostumbrarnos a utilizar menos los aires acondicionados. Volveremos al botijo y al abanico y nos alimentaremos con el pienso que fabrica Bill Gates. Pero lo de pregonar con el ejemplo no va con ellos. Los gurús del cambio climático no ponen en peligro el futuro del planeta. Se desplazan, incluso a las cumbres del clima, en sus aviones particulares. O como nuestro presidente, que viaja en Falcon a inaugurar trenes. Los vuelos regulares -ahora quieren encarecerlos y limitarlos- son para el rebaño. Así nos tratan. Se habla de inmunidad de rebaño. Si bien el término hace mucho que está adoptado, podían haber buscado otra expresión más acertada. Y nosotros agachamos la testuz sin decir ni mu aunque, a no mucho tardar, acabaremos diciendo be.

  • Deprisa, deprisa

    Somos presa de la prisa, huéspedes de un tiempo acelerado. Necesitamos vivir tan deprisa que solo nos queda tiempo para vegetar perdiendo la ocasión de disfrutar de las pequeñas cosas que, al fin y al cabo, son las que proporcionan la felicidad. Lo queremos todo al instante. Pedir y, sin ninguna demora, recibirlo. Así, estamos educando. Lo que no debería ser.

    Las cosas que valen cuestan. O costaban. Hoy día, se obtienen gratis.

    Las cuatro estaciones climatológicas de toda la vida han desaparecido. Pasamos directamente del invierno al verano y viceversa. Algo parecido sucede con tradiciones que, antaño, tenían su propia época del año. Gracias a la velocidad de las transportes, podemos consumir las frutas y verduras, antes de temporada, en cualquier momento. Igual que las tortas de Pascua que ya se despachan durante todo el año. Hasta no hace mucho, la lotería de Navidad, se ponía a la venta unos tres meses antes del sorteo. Ahora, se encuentra disponible el primero de julio. Aunque el motivo es aumentar las ventas e incrementar los ingresos de la siempre insaciable y codiciosa Hacienda. Vigo y Orense preparan, en pleno estío, las luces navideñas. Unos grandes almacenes, desde mediados de agosto, nos recordaban “la vuelta al cole”, amargando los últimos días de vacaciones. Este año, han adelantado un mes la reserva de los libros de texto.

    Libros de texto que, según parece, resultan innecesarios por lo que dejarán de editarse. El ministro de Universidades se ha mostrado contrario a la memorización dado que toda la información se encuentra en internet. Y si, además, se puede pasar de curso con ocho asignaturas suspendidas y sin asistir a clase, para qué comprar los manuales. El dinero que se ahorrarán las familias así como el Estado que podrá suprimir las becas para libros. La naturaleza también lo agradecerá. La de árboles que salvarán sus vidas. Los ecologistas estarán contentos; la desaparición de los libros de papel contribuirá a frenar el cambio climático. Según algunos expertos, la repetición de curso traumatiza y produce efectos negativos en la autoestima de los alumnos. No se menoscabó mucho la del ministro de Cultura y Deporte. Tras matricularse cinco veces en el primer curso de Económicas, hubo de abandonar la Universidad por no aprobarlo. Otro ejemplo de que no es preciso estudiar para triunfar en la vida, al menos en la vida política.

  • La quinta ola

    Ya estamos en la quinta ola. Qué poco dura la alegría en casa del pobre. No habían pasado ni dos semanas del levantamiento de las restricciones cuando los contagios de covid-19 volvieron a dispararse por la inconsciencia de unos y otros y no solo de los jóvenes, también de gente mayor que piensa erróneamente que, por estar vacunada, ya se encuentra inmunizada por completo y puede dejar de lado cualquier medida de prevención y protección. Los vacunados contagian y se contagian. La ministra de Sanidad anunció con demasiado entusiasmo que, a partir del 26 de junio, las mascarillas ya no serían obligatorias en el exterior y que dejarían paso a las sonrisas. La historia se repite. Recordemos a Sánchez –que, en un “lapsus” ha retrasado cuatro meses la vacunación del 70% de la población- proclamando hace un año, el fin de la pandemia y la derrota del virus.

    ¿Por qué no están callados? Es hablar y subir el pan y la incidencia del coronavirus. Parecen gafes. Y nuestro experto en pandemias sigue con sus aciertos. En abril, predijo que la mutación inglesa sería marginal. Se convirtió en dominante. Lo mismo ha pasado con la variante india o Delta. Predicción de Simón, sucede lo contrario. Referirse a las cepas del covid por sus países de origen estigmatiza a estos, por lo que la OMS ha decidido nombrarlas por las letras del alfabeto griego. Así, la variante británica se denomina Alfa, la sudafricana, Beta, la brasileña, Gamma y la india, Delta.

    La movilidad y el contacto de personas son las principales causas de la difusión del virus. Por eso nos confinaron. Pero el Gobierno se ha negado repetidamente a establecer controles en los aeropuertos para evitar la llegada de infectados por las diversas mutaciones cada vez más contagiosas. La delegada del Gobierno en la Comunidad de Madrid rechazó que Barajas sea un coladero afirmando que el “virus se mueve por el aire” y que ha entrado “por todas partes”. Como las semillas alienígenas de la novela de Jack Finney Los invasores de cuerpos, adaptada en varias películas. Ahora, el Gobierno rectifica y ha impuesto cuarentena a los viajeros procedentes de varios de países.

    Ante el avance de la quinta ola, las autoridades autonómicas se han visto obligadas a recuperar las restricciones entrando en conflicto con las resoluciones judiciales que se contradicen de unas comunidades a otras. Lo que es legal en una no lo es en la de al lado.

    Todo una incoherencia y un desbarajuste. Pero una ley única para toda España que refuerce el poder del Estado puede molestar a algunos socios del Gobierno. Quien manda, manda.

  • DE SEXOS Y GÉNEROS

    Tras meses de enfrentamientos entre los dos partidos socios del Gobierno y con el
    feminismo histórico en contra, el Consejo de Ministros ha aprobado el Anteproyecto de Ley
    Trans y Derechos LGTBI que reconoce la autodeterminación de género. Desde los 16 años,
    se podrá cambiar de sexo y nombre en el Registro Civil y el DNI con la simple declaración
    de la persona interesada sin los dos años de hormonación, preceptivos en la actualidad, y
    un informe médico. Entre los 14 y los 16 años, los menores deberán estar asistidos por sus
    representantes legales; entre los 12 y los 14, podrán modificar el nombre pero no el sexo
    para lo que será precisa la autorización judicial; con menos de 12 años, solo se autorizará
    mudar de nombre. Esta medida puede dar lugar a situaciones chocantes como el que
    condenados por violencia de género adopten el otro sexo para cumplir penas más laxas o
    quienes lo hagan con el fin de superar pruebas físicas –no tan exigentes para las mujeres-
    requeridas en el acceso a ciertas profesiones. O los fichajes en los deportes femeninos.
    También, se reformará el léxico. Ya no habrá madre y padre sino progenitores gestante y no
    gestante y la viuda será cónyuge supérstite. Se está trivializando el problema de la transexualidad,
    que va más allá del mero cambio registral de la identidad sexual.
    Debería preocuparnos que las ideologías traten de imponer su verdad sobre la Ciencia, la
    Gramática y la Historia y regulen nuestras vidas privadas. Hace unas semanas, un profesor de un
    instituto de Alcalá de Henares fue suspendido seis meses de empleo y sueldo por afirmar que,
    únicamente, existen dos sexos, el masculino y el femenino. El docente explicó a sus alumnos de
    ESO, que, de los 64 cromosomas humanos, dos, los sexuales, determinan si se es hombre o
    mujer. Los hombres nacen con los cromosomas XY y las mujeres con los XX y, aunque se puedan
    transformar su fisonomía mediante tratamiento hormonal y cirugía, genéticamente, seguirán
    portando los cromosomas XY o XX. Esta realidad biológica, ahora, es negada aduciendo que,
    sobre la diferencia sexual, se ha ido imponiendo, a lo largo del tiempo, una estructura cultural de
    desigualdad que confiere a los hombres una hegemonía al que las mujeres están subordinadas.
    El sexo ha sido sustituido por el género del que, de momento, se han etiquetado hasta 37
    identidades diferentes y es decidido por cada persona. El Estado intervendrá a las familias si los
    padres no respetan la “expresión de género” de sus hijos. Como afirmó G. K. Chesterton: Llegará
    el día en que será preciso desenvainar una espada por afirmar que el pasto es verde.

  • Hacia la cuarta ola

    Por segundo año, hemos vivido una Semana Santa sin procesiones. La pasada, estábamos confinados en nuestras casas, según ha confesado Fernando Simón porque no sabían qué hacer. En esta, se nos ha permitido movernos dentro de cada comunidad, a menos que se sea extranjero que se puede, sin control alguno aun proviniendo de países en situación mucho peor que la nuestra, entrar en nuestro territorio por tierra, mar y aire y circular por él libremente.

    El 21 de junio de 2020, finalizado el estado de alarma, pasamos a la “nueva normalidad”. 

    Sánchez declaró tener controlado el virus y animó a la ciudadanía a “salir a la calle y disfrutar”. No tuvo que insistir mucho. La ciudadanía, agobiada por la larga reclusión, le hizo caso y salimos y disfrutamos, pero con la mascarilla puesta. Sin embargo, no tardaron en reproducirse los brotes.

    Los primeros, a comienzos de julio, en la comarca leridana de Segriá entre los temporeros de la fruta, muchos, ilegales. De ahí, el virus se extendió al Este de Huesca y al Bajo Aragón-Caspe, zonas que fueron confinadas de nuevo. El Gobierno autonómico de Madrid pidió controles en la entrada de viajeros por Barajas, sobre todo en los vuelos procedentes de lugares donde los efectos del coronavirus eran graves, pero el ejecutivo central, siempre tan escrupuloso en ciertos temas, se negó aduciendo que restringir el tránsito de personas por nuestras fronteras era racista.

    Tan solo, se han establecido escáneres térmicos en los aeropuertos dejando abiertas las puertas a quienes quieran venir, incluidas las diversas cepas en las que ha ido mutando el covid. Nuestro experto en pandemias, a mediados de enero, vaticinó que la cepa británica, mucho más contagiosa, sería marginal en España. A los pocos días, hubo de rectificar ampliando su impacto hasta el 50% de los infectados. Dicha cepa supera ya el 90% de los nuevos casos diagnosticados.

    Desde luego, como oráculo, no tiene futuro. El problema es que sus errores nos salen caros.

    Con la relajación de medidas durante el verano, los contagios por covid-19 volvieron a dispararse por lo que el Gobierno, el 25 de octubre, impuso otro estado de alarma; ahora, con normas menos estrictas. Esta segunda ola causó, en media España, más muertes que la primera.

    La tercera ola nos sobrevino tras las Navidades. Y, sin haber salido de esta, está irrumpiendo ya la cuarta. Pretendían que usáramos la mascarilla en todas partes, incluso en la playa o en el campo. Salvo si se fuma. Por lo visto, el tabaco repele los virus. Han dado marcha atrás. Rectificar es de sabios aunque hablar de sabios…

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