• Energías

    Las comodidades modernas suponen consumir cada vez más energía. Hogares, lugares de trabajo, comercios, espacios de ocio, eventos culturales y deportivos, etc. hacen uso de luces, electrodomésticos, aires condicionados, calefacciones… Sin olvidarnos de los transportes. España es deficitaria en fuentes no renovables de energía por lo que depende de su importación y del precio que impongan los países suministradores. La electricidad no contamina pero sí los medios de producirla por lo que el empleo de energías limpias se ha convertido en una cuestión prioritaria a nivel internacional.

    La energía hidráulica o hidroeléctrica aprovecha la fuerza del agua, principalmente en los pantanos, para producir electricidad. Pero los pantanos no son suficientes y los ecologistas se oponen a su recrecimiento. ¿Centrales nucleares? No, gracias. Aunque compramos este tipo de energía a Francia, la mayor exportadora neta de electricidad del mundo. Más de las tres cuartas partes de la consumida por el país vecino es nuclear y, aunque España le supera en porcentajes de energías renovables que España, sus emisiones contaminantes son menores.

    Muchas de esas centrales nucleares se encuentran cerca de nuestra frontera. Algunos deben creer que, en caso de accidente, los Pirineos detendrían las radiaciones. Las centrales termoeléctricas que utilizan como fuente de energía el calor proveniente de combustibles fósiles como el carbón, el gas natural y derivados del petróleo expulsan grandes cantidades de CO2 a la atmósfera por lo que se están cerrando como ha ocurrido con la de Andorra. A pesar de nuestra total dependencia del petróleo extranjero, nos mostramos contrarios a las prospecciones en su busca.

    España presenta unas condiciones climáticas idóneas para la explotación de energías renovables y no contaminantes como la eólica, la fotovoltaica y la geotérmica. Nos presentaron los molinillos y las placas solares como la solución al problema energético y nuestros paisajes se han ido salpicando de molinos. Pero presentan un problema, solo funcionan cuando sopla el viento y siempre que no lo haga con excesiva fuerza. Sin embargo, el rechazo a nuevos parques eólicos por parte de los pueblos y de algunos partidos y las protestas contra los parques fotovoltaicos van en aumento. La principal fuente de energía que utilizamos es el gas argelino a cuya carestía achacan el precio récord histórico de la electricidad. Si queremos pagar menos por la luz habremos de cambiar de fuentes de energía. Lo de bueno, bonito y barato no se da en la realidad.

  • Plásticos

    Estamos convirtiendo nuestro planeta en un auténtico basurero. El plástico lo invade todo. Estos residuos han formado extensas islas artificiales que ponen en peligro la fauna de la Tierra ya de por sí muy esquilmada por la acción humana. Esto no es obra, solamente, de países subdesarrollados o de grandes empresas a las que el ecologismo les importa un comino.

    Es un problema de todos. Basta pasear por las ciudades o el campo para cerciorarse. Hay gente que paga por ir al gimnasio pero no puede caminar dos metros y dejar en la papelera las botellas y los botes vacíos abandonándolos junto a los bancos o en medio de la acera. Los arcenes de carreteras y caminos están llenos de plásticos, latas y bolsas de basura.

    Cuando no, de trastos más voluminosos. Si los llevan en coche hasta allí, ¿por qué no los transportan hasta los puntos limpios o avisan al Ayuntamiento que tiene fijados unos días para recoger este tipo de desechos. Y con las mascarillas, igual. ¿Tanto cuesta guardarlas en un bolsillo y arrojarlas en la primera papelera o contenedor que encontremos?

    En los supermercados, bastantes carritos, con guantes de plástico dentro.

    Debe suponer mucho esfuerzo depositarlos en los cubos al efecto Es más cómodo que lo hagan los que vienen detrás, con el peligro de contagio. Lo mismo, quienes tiran la basura al suelo con la excusa de que ya pasarán los barrenderos a recogerla que, al fin y al cabo, ese es su trabajo. Lo de empatizar con el prójimo y facilitar su tarea es otra cosa.

    Años atrás, en los hogares, se reciclaba. Todas las botellas (vino, gaseosa, refrescos, leche…) eran de cristal. En la tienda, se quedaban las vacías y, si no se devolvía el casco, lo cobraban. Después, el plástico fue sustituyendo al vidrio que dejó de reutilizarse y se pasó a destruirlo. ¿Es más barato y ecológico fabricar nuevas botellas que lavarlas y volverlas a usar? ¿No existen métodos para limpiarlas sin precisar agua? Hasta hace poco, un establecimiento de Alcañiz abonaba unos céntimos por bote o botella para reciclar. Cerró.

    No debemos utilizar plásticos así que supermercados y comercios, como medio disuasorio, cobran las bolsas. Sin embargo, la mayoría de los productos está envasado en plástico. Y, encima que pagamos, les hacemos publicidad. Criticamos al mundo pero somos incapaces de aportar nuestro granito de arena para lograr un entorno y un planeta más limpios.

  • Calores

    De toda la vida de dios, ha hecho calor en verano y frío en invierno. Y de toda la vida de dios, ha habido olas de calor y olas de frío. En 1956, las heladas acabaron con las oliveras de la comarca del Matarraña. En el verano del año siguiente, en La Mancha, se superaron los 50º. En 1963, Calamocha alcanzó el récord de temperatura mínima en un lugar habitado en España con 30º bajo cero. Y en 1978, en Alhama de Almería se alcanzaron también los 50º. Pero entonces no nos lo vendían como cambio climático.

    Acostumbrados a comodidades como los aires acondicionados y las calefacciones, en el trabajo, en el ocio, en los comercios…, nos hemos reblandecido y soportamos menos las oscilaciones extremas del oraje.

    No se puede negar que el clima de la Tierra está cambiando. Es más, lo hace de manera constante desde su formación hace unos 4.600 millones de años. Los periodos glaciares, de clima polar, se han ido alternando con los interglaciares, de clima más benigno.

    Estas variaciones se han ido produciendo muy lentamente. Lo que algunos discuten es si la acción humana acelera dichas mutaciones. Parece ser que no todos contaminan de igual manera. China arroja a la atmósfera casi un tercio de las emisiones mundiales de CO2. Sin embargo, va a construir 43 nuevas centrales eléctricas y 18 siderúrgicas, todas de carbón. Y nadie protesta contra el Gobierno comunista chino o lo hacen con la boca pequeña.

    La culpa es de la gente de a pie, por comer carne, usar un coche diesel o el aire acondicionado. Que ya ha dicho el exdirigente podemita, Ramón Espinar, que vivimos por encima de nuestras posibilidades ecológicas y que deberemos acostumbrarnos a utilizar menos los aires acondicionados. Volveremos al botijo y al abanico y nos alimentaremos con el pienso que fabrica Bill Gates. Pero lo de pregonar con el ejemplo no va con ellos. Los gurús del cambio climático no ponen en peligro el futuro del planeta. Se desplazan, incluso a las cumbres del clima, en sus aviones particulares. O como nuestro presidente, que viaja en Falcon a inaugurar trenes. Los vuelos regulares -ahora quieren encarecerlos y limitarlos- son para el rebaño. Así nos tratan. Se habla de inmunidad de rebaño. Si bien el término hace mucho que está adoptado, podían haber buscado otra expresión más acertada. Y nosotros agachamos la testuz sin decir ni mu aunque, a no mucho tardar, acabaremos diciendo be.

  • Deprisa, deprisa

    Somos presa de la prisa, huéspedes de un tiempo acelerado. Necesitamos vivir tan deprisa que solo nos queda tiempo para vegetar perdiendo la ocasión de disfrutar de las pequeñas cosas que, al fin y al cabo, son las que proporcionan la felicidad. Lo queremos todo al instante. Pedir y, sin ninguna demora, recibirlo. Así, estamos educando. Lo que no debería ser.

    Las cosas que valen cuestan. O costaban. Hoy día, se obtienen gratis.

    Las cuatro estaciones climatológicas de toda la vida han desaparecido. Pasamos directamente del invierno al verano y viceversa. Algo parecido sucede con tradiciones que, antaño, tenían su propia época del año. Gracias a la velocidad de las transportes, podemos consumir las frutas y verduras, antes de temporada, en cualquier momento. Igual que las tortas de Pascua que ya se despachan durante todo el año. Hasta no hace mucho, la lotería de Navidad, se ponía a la venta unos tres meses antes del sorteo. Ahora, se encuentra disponible el primero de julio. Aunque el motivo es aumentar las ventas e incrementar los ingresos de la siempre insaciable y codiciosa Hacienda. Vigo y Orense preparan, en pleno estío, las luces navideñas. Unos grandes almacenes, desde mediados de agosto, nos recordaban “la vuelta al cole”, amargando los últimos días de vacaciones. Este año, han adelantado un mes la reserva de los libros de texto.

    Libros de texto que, según parece, resultan innecesarios por lo que dejarán de editarse. El ministro de Universidades se ha mostrado contrario a la memorización dado que toda la información se encuentra en internet. Y si, además, se puede pasar de curso con ocho asignaturas suspendidas y sin asistir a clase, para qué comprar los manuales. El dinero que se ahorrarán las familias así como el Estado que podrá suprimir las becas para libros. La naturaleza también lo agradecerá. La de árboles que salvarán sus vidas. Los ecologistas estarán contentos; la desaparición de los libros de papel contribuirá a frenar el cambio climático. Según algunos expertos, la repetición de curso traumatiza y produce efectos negativos en la autoestima de los alumnos. No se menoscabó mucho la del ministro de Cultura y Deporte. Tras matricularse cinco veces en el primer curso de Económicas, hubo de abandonar la Universidad por no aprobarlo. Otro ejemplo de que no es preciso estudiar para triunfar en la vida, al menos en la vida política.

  • La quinta ola

    Ya estamos en la quinta ola. Qué poco dura la alegría en casa del pobre. No habían pasado ni dos semanas del levantamiento de las restricciones cuando los contagios de covid-19 volvieron a dispararse por la inconsciencia de unos y otros y no solo de los jóvenes, también de gente mayor que piensa erróneamente que, por estar vacunada, ya se encuentra inmunizada por completo y puede dejar de lado cualquier medida de prevención y protección. Los vacunados contagian y se contagian. La ministra de Sanidad anunció con demasiado entusiasmo que, a partir del 26 de junio, las mascarillas ya no serían obligatorias en el exterior y que dejarían paso a las sonrisas. La historia se repite. Recordemos a Sánchez –que, en un “lapsus” ha retrasado cuatro meses la vacunación del 70% de la población- proclamando hace un año, el fin de la pandemia y la derrota del virus.

    ¿Por qué no están callados? Es hablar y subir el pan y la incidencia del coronavirus. Parecen gafes. Y nuestro experto en pandemias sigue con sus aciertos. En abril, predijo que la mutación inglesa sería marginal. Se convirtió en dominante. Lo mismo ha pasado con la variante india o Delta. Predicción de Simón, sucede lo contrario. Referirse a las cepas del covid por sus países de origen estigmatiza a estos, por lo que la OMS ha decidido nombrarlas por las letras del alfabeto griego. Así, la variante británica se denomina Alfa, la sudafricana, Beta, la brasileña, Gamma y la india, Delta.

    La movilidad y el contacto de personas son las principales causas de la difusión del virus. Por eso nos confinaron. Pero el Gobierno se ha negado repetidamente a establecer controles en los aeropuertos para evitar la llegada de infectados por las diversas mutaciones cada vez más contagiosas. La delegada del Gobierno en la Comunidad de Madrid rechazó que Barajas sea un coladero afirmando que el “virus se mueve por el aire” y que ha entrado “por todas partes”. Como las semillas alienígenas de la novela de Jack Finney Los invasores de cuerpos, adaptada en varias películas. Ahora, el Gobierno rectifica y ha impuesto cuarentena a los viajeros procedentes de varios de países.

    Ante el avance de la quinta ola, las autoridades autonómicas se han visto obligadas a recuperar las restricciones entrando en conflicto con las resoluciones judiciales que se contradicen de unas comunidades a otras. Lo que es legal en una no lo es en la de al lado.

    Todo una incoherencia y un desbarajuste. Pero una ley única para toda España que refuerce el poder del Estado puede molestar a algunos socios del Gobierno. Quien manda, manda.

  • DE SEXOS Y GÉNEROS

    Tras meses de enfrentamientos entre los dos partidos socios del Gobierno y con el
    feminismo histórico en contra, el Consejo de Ministros ha aprobado el Anteproyecto de Ley
    Trans y Derechos LGTBI que reconoce la autodeterminación de género. Desde los 16 años,
    se podrá cambiar de sexo y nombre en el Registro Civil y el DNI con la simple declaración
    de la persona interesada sin los dos años de hormonación, preceptivos en la actualidad, y
    un informe médico. Entre los 14 y los 16 años, los menores deberán estar asistidos por sus
    representantes legales; entre los 12 y los 14, podrán modificar el nombre pero no el sexo
    para lo que será precisa la autorización judicial; con menos de 12 años, solo se autorizará
    mudar de nombre. Esta medida puede dar lugar a situaciones chocantes como el que
    condenados por violencia de género adopten el otro sexo para cumplir penas más laxas o
    quienes lo hagan con el fin de superar pruebas físicas –no tan exigentes para las mujeres-
    requeridas en el acceso a ciertas profesiones. O los fichajes en los deportes femeninos.
    También, se reformará el léxico. Ya no habrá madre y padre sino progenitores gestante y no
    gestante y la viuda será cónyuge supérstite. Se está trivializando el problema de la transexualidad,
    que va más allá del mero cambio registral de la identidad sexual.
    Debería preocuparnos que las ideologías traten de imponer su verdad sobre la Ciencia, la
    Gramática y la Historia y regulen nuestras vidas privadas. Hace unas semanas, un profesor de un
    instituto de Alcalá de Henares fue suspendido seis meses de empleo y sueldo por afirmar que,
    únicamente, existen dos sexos, el masculino y el femenino. El docente explicó a sus alumnos de
    ESO, que, de los 64 cromosomas humanos, dos, los sexuales, determinan si se es hombre o
    mujer. Los hombres nacen con los cromosomas XY y las mujeres con los XX y, aunque se puedan
    transformar su fisonomía mediante tratamiento hormonal y cirugía, genéticamente, seguirán
    portando los cromosomas XY o XX. Esta realidad biológica, ahora, es negada aduciendo que,
    sobre la diferencia sexual, se ha ido imponiendo, a lo largo del tiempo, una estructura cultural de
    desigualdad que confiere a los hombres una hegemonía al que las mujeres están subordinadas.
    El sexo ha sido sustituido por el género del que, de momento, se han etiquetado hasta 37
    identidades diferentes y es decidido por cada persona. El Estado intervendrá a las familias si los
    padres no respetan la “expresión de género” de sus hijos. Como afirmó G. K. Chesterton: Llegará
    el día en que será preciso desenvainar una espada por afirmar que el pasto es verde.

  • Hacia la cuarta ola

    Por segundo año, hemos vivido una Semana Santa sin procesiones. La pasada, estábamos confinados en nuestras casas, según ha confesado Fernando Simón porque no sabían qué hacer. En esta, se nos ha permitido movernos dentro de cada comunidad, a menos que se sea extranjero que se puede, sin control alguno aun proviniendo de países en situación mucho peor que la nuestra, entrar en nuestro territorio por tierra, mar y aire y circular por él libremente.

    El 21 de junio de 2020, finalizado el estado de alarma, pasamos a la “nueva normalidad”. 

    Sánchez declaró tener controlado el virus y animó a la ciudadanía a “salir a la calle y disfrutar”. No tuvo que insistir mucho. La ciudadanía, agobiada por la larga reclusión, le hizo caso y salimos y disfrutamos, pero con la mascarilla puesta. Sin embargo, no tardaron en reproducirse los brotes.

    Los primeros, a comienzos de julio, en la comarca leridana de Segriá entre los temporeros de la fruta, muchos, ilegales. De ahí, el virus se extendió al Este de Huesca y al Bajo Aragón-Caspe, zonas que fueron confinadas de nuevo. El Gobierno autonómico de Madrid pidió controles en la entrada de viajeros por Barajas, sobre todo en los vuelos procedentes de lugares donde los efectos del coronavirus eran graves, pero el ejecutivo central, siempre tan escrupuloso en ciertos temas, se negó aduciendo que restringir el tránsito de personas por nuestras fronteras era racista.

    Tan solo, se han establecido escáneres térmicos en los aeropuertos dejando abiertas las puertas a quienes quieran venir, incluidas las diversas cepas en las que ha ido mutando el covid. Nuestro experto en pandemias, a mediados de enero, vaticinó que la cepa británica, mucho más contagiosa, sería marginal en España. A los pocos días, hubo de rectificar ampliando su impacto hasta el 50% de los infectados. Dicha cepa supera ya el 90% de los nuevos casos diagnosticados.

    Desde luego, como oráculo, no tiene futuro. El problema es que sus errores nos salen caros.

    Con la relajación de medidas durante el verano, los contagios por covid-19 volvieron a dispararse por lo que el Gobierno, el 25 de octubre, impuso otro estado de alarma; ahora, con normas menos estrictas. Esta segunda ola causó, en media España, más muertes que la primera.

    La tercera ola nos sobrevino tras las Navidades. Y, sin haber salido de esta, está irrumpiendo ya la cuarta. Pretendían que usáramos la mascarilla en todas partes, incluso en la playa o en el campo. Salvo si se fuma. Por lo visto, el tabaco repele los virus. Han dado marcha atrás. Rectificar es de sabios aunque hablar de sabios…

  • Había una vez un circo

    El espectáculo ofrecido por nuestros políticos está siendo lamentable y constata, por si algún iluso albergaba dudas, que el interés de la ciudadanía les trae al pairo. Lo único que les mueve es alcanzar el poder con las prebendas que conlleva. Y para ello, sin el menor atisbo de escrúpulos, se desdicen de un día para otro, mudan de principios o pactan con quien sea, hasta con el mismo diablo. En Murcia, la realidad ha superado a la ficción. Qué culebrón podría escribirse. El suspense y la intriga estarían garantizados. Juego de tronos se quedaría en nada.

    Tras las elecciones municipales y autonómicas de 2019, en algunos Ayuntamientos y Comunidades, se formaron gobiernos de coalición entre el PP y Ciudadanos con el apoyo de Vox.
    Año y medio después, Cs sufre un batacazo electoral en las Generales y Rivera dimite. Le sustituye Inés Arrimadas que, enseguida, insiste en arrimarse al PSOE a pesar de los continuos desplantes de Sánchez que prefiere a Podemos. Los resultados de los comicios catalanes precipitan los acontecimientos. PSOE y Cs, casi con nocturnidad y alevosía, negocian un cambio de alianzas para apear al PP de los feudos donde gobierna con Ciudadanos, empezando por Murcia. Aquí, PSOE y Ciudadanos, alegando la corrupción del PP, presentan una doble moción de censura en la Comunidad y en el Ayuntamiento. La Comunidad sería para Cs y el Ayuntamiento para el PSOE. Pero tres de los seis diputados del partido naranja rompen el acuerdo y mantienen su apoyo al PP asegurándose cargos y futuro. La moción de censura precisa, ahora, además de los dos votos de Podemos, los de los tres tránsfugas de Vox que, al parecer, han dejado de estar apestados. Pero los de Iglesias anuncian que no respaldarán la moción si se negocia con la extrema derecha cuyo voto se convierte en “pura ambrosía”. Estos parlamentarios exigen para dar su sí la introducción del pin parental, esto es, que las familias puedan autorizar a sus hijos participar en actividades complementarias de los centros docentes sobre temas morales o sexuales. PSOE y Cs ya no lo rechazan sino que lo consideran “una idea maravillosa y constitucional”. Al final, los ex Vox no secundan la moción a cambio de la Consejería de Educación.

    Este fiasco ha trastocado la política española. Ciudadanos acelera su ocaso, Pablo Iglesias deja el Gobierno y el Congreso y, en Madrid, se convocan elecciones para evitar otra moción de censura como la que se ha intentado en Castilla y León o la que ha triunfado en el Ayuntamiento murciano. Somos un país bananero. Se ríen de nosotros en nuestra cara sin importarles el descrédito de las instituciones. Y los fans de cada partido aplaudiéndoles.

  • El futuro que llega

    El futuro de Teruel parece bastante oscuro. Iba a escribir un color pero no es políticamente correcto. El Ministerio de Consumo, cuyo titular es el comunista Garzón -el que dice “proponido”, el que tiene como ejemplo de consumo a Cuba y se fotografía luciendo una sudadera con el escudo de la República Democrática Alemana, la que levantó en Berlín el llamado, por los soviéticos, “Muro de Protección Antifascista” y, por los occidentales, “Muro de la Vergüenza”, para impedir que la gente escapara del “paraíso” comunista arriesgándose a morir bajo las balas de los vigilantes a las órdenes de Moscú, y por donde andaba Putin, entonces, miembro de la KGB, policía secreta de la URSS, y, hoy, eterno presidente de Rusia- ha anunciado que, próximamente, entrará en vigor el sistema de etiquetado frontal nutricional, Nutri-Score, que informará sobre la calidad nutricional de los alimentos que se venden. Si el producto se etiqueta con una A o una B, será saludable. Si, por el contrario, se rotula con una D o una E, resultará desaconsejable.

    Hasta aquí, todo correcto. El problema surge cuando este sistema, ya utilizado por algunas empresas españolas, cataloga al aceite de oliva y al jamón como no saludables. Tan beneficiosos que los creíamos, parece que estamos equivocados y que aciertan quienes quitan la grasa al pernil.

    Por otra parte, Bill Gates, el mayor propietario de tierras en Estados Unidos, mantiene una guerra contra la ganadería, según él, “por el bien del planeta”, y exige a las naciones ricas que consumamos carne sintética. Dicho sea de paso, el multimillonario norteamericano ha realizado enormes inversiones en empresas productoras de este tipo de carne falsa. Entre los planes recogidos en la Agenda 2030 del Foro Económico Mundial 2021, se incluye que los humanos comamos solo sustitutos de la carne. Ya nos podemos ir despidiendo del ternasco, del jamón y también del vino, alimentos estos últimos ofensivos para una creciente parte de la multiculturalidad a la que estamos abocados, y acostumbrarnos a ingerir chuletones imprimidos en 3D. No sé qué calificación les otorgará Nutri-Score. Pero seguro que se marcarán con una A. Aprovechemos porque los filetes se van a convertir en manjar exclusivo de ricos, como antaño.

    Además, el ministro menosprecia a la hostelería y al turismo a los que considera sectores de bajo valor añadido, estacionales y precarios. Así, sin aceite, sin jamón, sin granjas ni rebaños y sin hostelería ni turismo, ¿qué nos espera? A este paso, llegaremos a la situación que refleja la película futurista Cuando el destino nos alcance dirigida, en 1973, por Richard Fleischer y protagonizada por Charlton Heston y Edwar G. Robinson y cuyo desenlace es desalentador.

  • Maldita hemeroteca: primera ola

    Llevamos ya un año sumidos en el desastre de la pandemia, en plena tercera ola, con más de 60.000 fallecidos oficiales, el doble según los servicios funerarios que en el acta de defunción, firmada por un médico, han de señalar la causa de esta. Menos mal que en España no habría "más allá de algún caso diagnosticado" (Fernando Simón), que estábamos preparados “para actuar ante cualquier eventualidad” (Salvador Illa, ministro de Sanidad) y que los impactos de la epidemia en la economía española serían “poco significativos” (Nadia Calviño, vicepresidenta económica). El 25 de febrero, El País publicaba en su portada que la OMS pedía al mundo prepararse para una pandemia. Aquí, no se hizo caso y las televisiones se burlaron del virus.

    Nuestra vida transcurrió normal hasta el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, cuando ya se contaban en nuestro país 600 positivos y 17 fallecidos. Fernando Simón, preguntado por las manifestaciones con motivo de tal efeméride, respondió que no iba a indicar a nadie qué debía hacer y que, si su hijo se lo preguntaba, le diría que hiciera lo que quisiera. Carmen Calvo animó también a las mujeres a acudir pues “les iba la vida en ello”. Se celebraron numerosas manifestaciones con una nutrida participación y, con ellas, mascletaes, eventos deportivos, políticos, etc. Casi toda la cabecera ministerial de la de Madrid resultó infectada.

    A partir del lunes 9 de marzo, los acontecimientos se precipitan. Los contagios y muertes se disparan y el 14 se declara el estado de alarma y el confinamiento de la población que no se levantará hasta el 21 de junio en que pasamos a la nueva normalidad. A pesar de que el Gobierno repitió que estábamos preparados para hacer frente a la pandemia, lo cierto es que no había mascarillas, tan simples de fabricar que nos parecen ahora. Por ello, el 29 de abril, Simón descartó su uso obligatorio, advirtiendo que, incluso, podía ser contraproducente. No serían preceptivas hasta el 19 de mayo. Igualmente, los sanitarios carecían de la protección suficiente para no contagiarse. Tuvieron que echar mano de la imaginación y confeccionarse ellos mismos sus equipos de seguridad, a veces con bolsas de basura. La consejera de Sanidad de Aragón hubo de dimitir tras declarar que, para ellos, era “un aliciente” fabricarse su propio equipo de protección. Toda la labor sanitaria del Gobierno estuvo dirigida por un supuesto comité de expertos que, al final, resultó no ser tal. Pero de esto y de las otras olas del o de la covid-19, ya hablaremos. Como se dice en las series de televisión, “continuará”.

  • Y la luz subió

    Tenemos unos políticos que no nos merecemos. Valen por dos, por tres y algunos, puede que por más. Tienen doble, triple e incluso múltiple personalidad. Ya lo explicó Carmen Calvo de nuestro presidente. El Pedro Sánchez, jefe de la oposición, no tiene nada que ver con el Pedro Sánchez, jefe del ejecutivo. Y tampoco tendrá nada que ver con el Pedro Sánchez, secretario general del PSOE, o el Pedro Sánchez, marido de Begoña. Según de quien se trate, su opinión puede variar. Es decir, los políticos mismos reconocen que no son de fiar.

    Esta bipolaridad se patentiza, esencialmente, entre su estancia en la oposición y cuando disfrutan del poder. La gente se olvida fácilmente pero las hemerotecas quedan. Como cada comienzo de año, nos hemos visto sorprendidos por aumentos de precios e impuestos, no solo para los ricos sino para toda la población. La subida ha afectado, sobre todo, a la electricidad y al gas. Y en plena ola de frío y nieve y dificultades económicas. Todo lo que ofrecían y criticaban desde la oposición se lo ha llevado el viento. La culpa, entonces, era de Rajoy y del PP, cómplices de las eléctricas y de los poderosos. Ahora, el aumento se debe a la ley de la oferta y la demanda.

    A mayor demanda, incremento de los precios. Ex-altos cargos de los grandes partidos participan en los Consejos de Administración de dichas compañías con unos sueldos más que suculentos.
    I

    Incluso Podemos ha colocado en Enagás a un asesor, para mayor sarcasmo, firmante de un manifiesto contra el gas. Al fin y al cabo, ya son casta.

    Bruselas también tiene su parte de culpa al impedir -dicen- rebajar el IVA de la luz; de los más elevados de Europa. Lo mismo ocurrió con las mascarillas. Al final, disminuyeron el IVA al 4% pero, únicamente, para las quirúrgicas. La Unión Europea nos debe tener inquina pues otros países sí lo han reducido. Nos toman por bobos pero si mentir les beneficia y les sale gratis ¿para qué van a cambiar? La ministra de Igualdad se ha desmarcado del resto del Gobierno, echando la culpa al PSOE. Podemos, con solo 35 escaños, carece de fuerza suficiente para imponer su programa. En cambio, Echenique, contradiciendo otras declaraciones suyas, rechaza bajarlo pues ello perjudicaría al Estado al menguar sus ingresos. Hay que mantener al Gobierno más concurrido desde Suárez, a los cientos de asesores, maquilladoras ministeriales, asistentes regios, chiringuitos y demás mamandurrias. Ande yo caliente aunque se hiele la gente.

  • Extraña Navidad

    En primer lugar, quiero felicitar al Ayuntamiento. Desde mi parecer, nunca había visto a Alcañiz tan bonita vestida de Navidad. Seguro que habrá habido críticas, tanto por la estética como por el gasto, pero para gustos, colores y de todo ha de haber en la viña del Señor.

    Han sido estas unas fiestas de Navidad --o fiestas de invierno y del afecto al decir de nuestro presidente o las fiestas del solsticio de invierno de la Alemania nazi y otras ideologías- bastante insólitas. Por efecto de la pandemia, las familias no han podido reunirse como en años anteriores y muchos miles lloran la pérdida de algún ser querido víctima del Covid-19.

    Y ello sin hablar de las dificultades económicas sobrevenidas. Pertenecemos a la cultura occidental que bebe del pensamiento grecorromano y de la tradición judeocristiana. En Navidad, celebramos el nacimiento de Jesús. Para los cristianos, es Dios hecho hombre y, para los musulmanes, el mayor profeta del Islam después de Mahoma. En el Corán, como en los evangelios, se recoge el nacimiento milagroso de Jesús de una virgen. De hecho, María es la única mujer cuyo nombre se cita en el libro sagrado de los mahometanos con más referencias a ella que en los textos canónicos del cristianismo. Cuando ciertos colectivos hacen mofa de las creencias cristianas, deberían tener en cuenta que, en muchas ocasiones, están, igualmente, ofendiendo al Islam, religión a la que consideran más digna de respeto que la nuestra.

    Por fin, hemos dejado atrás este año nefasto y nefando difícil de arrinconar en la memoria. 

    Con la llegada de las vacunas, el final del túnel se aprecia más próximo. Pero el retorno a los hábitos de antaño tardará aún tiempo. Se precisará la colaboración y sensatez de todos aunque abunden los descerebrados que piensan -es un decir- que la enfermedad no va con ellos y no les importa si con su inconsciencia pueden contagiar a sus padres y abuelos y ocasionar su muerte. Y aparte, los empecinados que niegan la evidencia e ignoran las indicaciones sanitarias.

    Muchos creyeron que de esta plaga saldríamos mejores. Se equivocaban. Los malos han seguido siendo malos cuando no peores. Siempre, aflora la vileza humana que trata de sacar
    provecho de cualquier situación, por muy penosa que sea, y de los más débiles. En primavera, las personas mayores, con las que el virus se ha ensañado, se vieron violentadas por desalmados que, so pretexto de practicarles la prueba del covid, se ofrecían a visitarlos en sus domicilios y así desvalijarlos con facilidad. Ahora, con el mismo fin, telefonean ofreciéndose a vacunarlos. Ojalá que en el nuevo año recuperemos la normalidad perdida. Deseos y esperanzas no faltan.

  • Amores que matan

    Los Presupuestos Generales del Estado de 2021, los PGE, las únicas siglas que interesan a Pedro Sánchez, han superado su primer trámite y han sido aprobados por el Congreso de los Diputados. Ahora, pasarán al Senado y, en caso de introducirse enmiendas, volverán al Congreso para su ratificación definitiva. Deben de ser unos presupuestos generosos con nuestra provincia pues han contado con el voto favorable de Teruel Existe a pesar de que solo se han aceptado cuatro de las ochenta y ocho enmiendas propuestas por esta formación.

    El proyecto de Presupuestos del gobierno de coalición social-comunista ha sido también apoyado por Esquerra Republicana de Catalunya y Bildu, partidos separatistas de izquierda y de extrema izquierda respectivamente y el último, brazo político de ETA. María Jesús Montero, ministra de Hacienda y portavoz del ejecutivo, ha manifestado que el Gobierno y Esquerra comparten el “amor por España”. Extraño amor de quien dice que la gobernabilidad de España le importa un comino, palabras de la diputada de ERC, Montserrat Bassa, en la investidura de Sánchez como presidente del Gobierno en el mes de enero. Entonces, Esquerra y Bildu se abstuvieron. Ahora, han dicho sí a los presupuestos. ¿A cambio de qué? No será por la cara bonita de nuestro presidente. Rufián ha manifestado eufórico que comienza una nueva era.

    Desde la última legislatura de Felipe González, allá por 1993, pasando por Aznar, Zapatero y Rajoy, los Gobiernos de España sin mayoría absoluta han buscado en el Congreso los votos nacionalistas por los que han debido pagar el peaje correspondiente. Estos partidos siempre han tenido aspiraciones secesionistas, bien guardadas en un cajón en espera de circunstancias más propicias o puestas sin tapujos sobre la mesa. Las continuas cesiones de los Gobiernos de España les han ido dando alas. El proyecto de Bildu, que nunca ha condenado el terrorismo de la banda, es crear una república federal entre el País Vasco y Navarra y el de Esquerra Republicana, la independencia no solo de Cataluña sino de los hipotéticos Països Catalans, que incluyen, además, la Comunidad Valenciana, Baleares y la que denominan Franja de Ponent, esto es, las comarcas orientales de Huesca y Zaragoza y el Matarraña turolense, zonas de habla catalana.

    Para los separatistas, la lengua delimita la nación. Extraño modo de entender el amor a España, aunque, como cantan Joaquín Sabina y el dúo argentino Pimpinela: “Hay amores que matan”.

  • ¿Estudiar?

    Pedro Sánchez cuenta con 452 asesores puestos digitalmente, esto es, a dedo, frente a los 294 que rodeaban a Rajoy, con un coste de 15,1 millones de euros, casi los 19 millones destinados en el proyecto de los Presupuestos Generales del Estado de 2021 para combatir la despoblación. Y resulta que de todos esos que prestan sus, sin duda, valiosos consejos a nuestro presidente, casi la mitad no tiene estudios superiores. Hubo un tiempo en el que la educación fue un medio eficaz para la promoción de las clases humildes que, con becas para las que se exigía una nota media de notable (en el presente basta un 5,5 para obtener la beca mínima) y con el esfuerzo económico de las familias pudieron cursar una carrera y prosperar en la sociedad.

    Pero esto es ya el pretérito. Ahora, no es preciso estudiar ni esforzarse para labrarse un porvenir. Basta dedicarse a la política para medrar en la vida. Con labia y buenos padrinos…

    Tenemos un presidente que cometió varios plagios en su tesis doctoral. Amenazó con denunciar al periódico que había publicado la noticia pero dos años después sigue sin hacerlo. El líder del primer partido de la oposición empleó siete años en sacarse media carrera de Derecho y, en tan solo un curso, aprobó la otra mitad. La portavoz del partido del Gobierno se matriculó en una carrera universitaria que abandonó para volcarse en la política. Para qué perder el tiempo estudiando si ya tenía el futuro asegurado. Cuando termine su trayectoria pública la colocarán en algún consejo de administración o compañía eléctrica y a vivir. Lo mismo ha sucedido con varios ministros y con un presidente del Congreso. De todas formas, ostentar un título universitario no es garantía de nada. Muchos pasan por la universidad pero la universidad no pasa por ellos.

    Y tampoco va a hacer falta aplicarse en los niveles inferiores. Según la nueva ley de educación, la LOMLOE, (cada partido confecciona la suya) se podrá pasar de curso con todas las
    asignaturas suspendidas, lo que equivale a un aprobado general. La escuela y el instituto desterrarán los restos de disciplina de trabajo, esfuerzo y afán de superación que quedaban y se acabarán de convertir en un aparcamiento para niños y adolescentes, en un lugar de divertimento, y los profesores, como la película de Arnold Schwarzenegger, en polis de guardería.

    Todo el alumnado tendrá título, aunque ya no sirva para nada. Se habrá conseguido la igualdad. Es cierto que por abajo, pero todos y todas serán iguales en ignorancia. Lo que nada cuesta, nada vale. La frase de Tomas Bulat resume perfectamente lo que se pretende: “Cuando se nace pobre, estudiar es el mayor acto de rebeldía contra el sistema. El saber rompe las cadenas de la esclavitud”.

  • En las carreras

    Allá por el 1965, se iniciaron las competiciones automovilistas nacionales en el circuito urbano de Alcañiz que se mantendrían ininterrumpidamente -a excepción de tres años- hasta
    2003. El circuito Guadalope gozó de las preferencias tanto de los pilotos como del público que se aglomeraba en nuestra ciudad los fines de semana en que se celebraban las carreras, llegándose a congregar en cada Premio entre las 60.000 y 70.000 personas. Este éxito de Alcañiz despertó los celos de otras ciudades mucho más importantes. Recuerdo que en la radio unos periodistas comentaban que cómo podía ser que Alcañiz –un pueblo de mala muerte, daban a entender- tuviese un circuito urbano y Zaragoza, la capital de Aragón y la quinta urbe de España careciese de él.

    Todo un alarde y exhibición de centralismo que todavía hoy se mantiene. Zaragoza, “Zaragón”, congrega casi las tres cuartas partes de la población aragonesa y fagocita la mayor parte del entramado económico de la comunidad autónoma. Durante aquellos años, se llegó a proyectar un circuito permanente que, evidentemente, no se hizo realidad.

    Respaldado por el prestigio adquirido por el circuito Guadalope, tras el cese de las pruebas en su trazado, se aceleró la planificación de la “Ciudad del Motor de Aragón”, MotorLand Aragón.

    Las nuevas instalaciones se inauguraron en septiembre de 2009. Desde dicha fecha, se han celebrado una serie de importantes competiciones internacionales de motociclismo. Las últimas, los dos pasados fines de semana. Y uno lleva, por primera vez, el nombre de nuestra provincia.

    Un periódico anunciaba en un titular “El cartel del Gran Premio de Teruel sitúa a la provincia en el mapa mundial”. Es cierto. Pero esto debería haber sucedido desde la creación de MotorLand porque en los carteles anunciadores de las diferentes competiciones creo que nunca o en muy pocas ocasiones ha figurado, inexplicablemente, el nombre de Alcañiz y tampoco el de Teruel, la provincia a la que pertenece la ciudad sede del circuito. Parece que todo el mundo tiene la obligación de saber que MotorLand Aragón está ubicado en Alcañiz.

    De acuerdo con el centralismo anteriormente comentado lo lógico es pensar que, como casi todo, la Ciudad del Motor aragonesa se encuentra en Zaragoza. ¿A qué se debe ese escamoteo de los nombres de Alcañiz y Teruel?

  • Buenos y malos

    Hay mentes planas y sectarias que, únicamente, conciben dos opciones, o blanco o negro, no dando cabida al gris y, mucho menos, a otros colores; o buenos o malos, sin admitir matiz alguno. Naturalmente, ellos son los buenos y los que opinan diferente, los malos. Y cuanto más malos son los malos, más buenos son los buenos. Así, para blanquear a los nuestros se demoniza y descalifica al contrario, las más de las veces repitiendo falsos mantras que acaban por parecer
    verdad al más puro estilo totalitario. Hablar bien de los malos se va a conceptuar como delito. ¿Lo será también hablar mal de los buenos?

    Durante la II República, el Ateneo de Madrid sometió a votación entre sus socios la existencia de Dios. Por un solo voto, se impuso el no. Puede decirse que el Ateneo resolvió, democráticamente, que Dios no existe. De igual modo, las Cortes van a decidir por ley quiénes son los buenos y quiénes los malos, van a reescribir la historia seleccionando unos hechos y ocultando otros. Como en una democracia las mayorías parlamentarias cambian, la interpretación de la historia podría variar según la ideología dominante en las Cámaras. Cuando los políticos pretenden escribir la Historia hay que desconfiar de sus propósitos.

    Hasta ahora, el pensamiento pertenecía al ámbito personal de las conciencias. Cada uno es libre de pensar como quiera. A lo sumo, algunos pensamientos se consideraban pecado por la Iglesia. Lo mismo que ciertas miradas. Pero ya no es así. Pensar en contra de la corrección política que se nos intenta imponer es delito. Lo ha dicho la ministra de Igualdad: “Quienes
    piensan que la violencia no tiene género están fuera de la ley”. Asimismo, las miradas lascivas hacia las mujeres, además de pecado, son acoso. Difícil tarea la de los nuevos inquisidores para leer los pensamientos y juzgar las miradas. Si no se nos permite pensar libremente, también se prohibirá expresar estos pensamientos y opinar según nuestro parecer. Solapadamente y bajo la funda de ocurrencias -como la moción podemita en el Ayuntamiento de Collado Villalva para que los lunes sean “días sin carne” en colegios y restaurantes con el fin de concienciar sobre el maltrato animal y el cambio climático- se nos están coartando libertades. Nos lo tomamos a broma pero deberíamos preguntarnos hacia dónde nos llevan.

    Sabiendo los regímenes que apoyan y los sistemas políticos que defienden, la respuesta es fácil.

  • Okupas

    Aunque hoy día pueda parecer imposible, hubo un tiempo, no tan lejano, en el que no se cerraban con llave las casas, sobre todo, en los pueblos. Lo ajeno se respetaba y las noticias sobre robos resultaban algo excepcional. Pero todo cambia y, poco a poco, los actos de latrocinio comenzaron a crecer y, para evitarlos, se hizo necesario adoptar medidas de seguridad.

    En las fincas, se fueron imponiendo los porteros automáticos y, en los pisos, las puertas blindadas. Nos hemos habituado a esta clase de delitos y han dejado de sorprendernos. Lo indignante y vergonzoso es que esté sucediendo lo mismo con la ocupación de viviendas considerada ya natural en los anuncios de alarmas.

    Los testimonios sobre este problema, algunos escalofriantes, se han multiplicado. Así, el dueño de un piso usurpado consiguió recobrarlo mientras los okupas veraneaban en Ibiza.

    Ahora, puede verse denunciado por allanamiento de morada. O la mujer que se apropió de la casa de la anciana a la que cuidaba tras fallecer esta durante el confinamiento y a la que mandó incinerar sin el permiso de las hijas. Cada vez son más quienes, para impedir el asalto de sus propiedades, tapian puertas y ventanas y, en muchos lugares, se organizan en patrullas para hacer frente a los okupas con el peligro de que la gente empiece a tomarse la justicia por su mano.

    Asimismo, han aparecido empresas especialistas en desokupaciones. Hasta el momento, solo sabíamos de incidentes anónimos pero, últimamente, se han visto también afectadas personas conocidas como una periodista de Telecinco, afín a los partidos valedores de los okupas. Gracias a la Guardia Civil, pudo recuperar su residencia. La operación se transmitió en directo.

    La legislación española es muy blanda con este tipo de delincuentes que ya actúan por medio de bandas mafiosas y que, envalentonados ante la permisividad existente, campan a sus anchas invadiendo pisos y chalets mientras los propietarios se encuentran desamparados, por completo, frente a ellos, sin poder echarlos y debiendo seguir abonando los gastos de luz, agua, gas, etc. No cabe, pues, extrañar que el fenómeno se haya disparado escandalosamente. Un 41% en Barcelona donde el Ayuntamiento de Ada Colau ofrece talleres a los jóvenes para la “liberación de espacios” siguiendo teorías anarquistas y ha aprobado la ocupación de un edificio por antisistemas pagándoles, además, las obras de rehabilitación.

    El mundo al revés. Como, erróneamente, dicen que dijo don Quijote, pues la cita es del Cantar de Mío Cid: “Cosas veredes, amigo Sancho, que harán hablar las piedras”.

  • Vándalos

    Hace escasas semanas, nos indignamos con la noticia de que un grupo de jóvenes había realizado pintadas con espráis de colores en la torre gótica de Alcañiz, declarada Bien de Interés Cultural (BIC) y recién restaurada, en el parque del Cuartelillo y en otros espacios de nuestra población. Los cinco perpetradores del desaguisado, cuatro de ellos menores, fueron identificados por la policía y se comprometieron a subsanar los daños causados, a lo que ya han procedido juntamente con una empresa especializada.

    Por desgracia, no es la primera vez que se producen estas conductas vandálicas en nuestro casco urbano sino que ya viene de antiguo. En 2018, el recinto de la ex-colegiata (a mi modesto entender, uno de los rincones más bellos de la capital del Bajo Aragón a pesar de la chapucería de la calle Infanzonía) ya fue objeto de este tipo de acciones deplorables con grafiti y graves desperfectos en su mobiliario urbano. El Ayuntamiento de Alcañiz informó que el incivismo suponía unos gastos superiores a los 20.000 euros anuales. Años antes, otra pandilla de adolescentes destrozó a pedradas el tejado del lavadero de Santa María, en la ribera del Guadalope, junto al puente de la plaza de toros. Y bastante más atrás, otra banda se cebó con la ornamentación que los alumnos de la escuela taller habían realizado en los jardines del cerro de Pui Pinos, ocasionando importantes daños, entre ellos a la fuente de las Ranetas.

    Ha llovido bastante desde entonces pero hay gente que no cambia. Afortunadamente, los “vándalos” son minoría e, igualmente, tenemos ejemplos inversos que son de admirar como el de otros cuatro jóvenes que, por propia iniciativa y con productos pagados de su bolsillo, acometieron la limpieza de la fuente de las Ranetas y su entorno. Ojalá cunda el ejemplo entre los jóvenes y también entre los adultos. No se trata solo de que unos limpien sino de que nadie ensucie. De cuidar lo que es de todos con el mismo esmero con que cuidamos lo particular. Reponer el patrimonio deteriorado –las más de las veces por la inmadurez de unos pocos- nos cuesta unos dineros que podrían ser dedicados a otros menesteres y ofrece a los visitantes una imagen pésima de nuestra ciudad y de los alcañizanos.

    Repito mi consejo a esos individuos que se divierten manchando las paredes de nuestras calles: Que escriban y pinten menos y que lean más; obtendrán mayor provecho.

  • Negacionistas

    Si bien la anécdota parece ser anterior, se cuenta que, allá por el primer tercio del siglo XX, el filósofo José Ortega y Gasset y el torero Rafael Gómez “El Gallo” fueron presentados. Al
    enterarse el matador de la profesión de Ortega y de en qué consistía, exclamó la famosa frase que ha quedado para la posteridad: “¡Hay gente pa to!”

    Efectivamente, “hay gente pa to”. En un tiempo en que disponemos de más que suficientes medios para conocer y comprender la realidad, por inverosímil que parezca, hay quienes siguen creyendo que la Tierra es plana y que los científicos, la NASA y Hollywood se han confabulado para ocultar la verdad y, de paso, embolsarse ingentes sumas de dólares. Lo que costó convencer a los “sabios” del pasado de la esfericidad de nuestro planeta para que, en pleno siglo XXI, vayan en aumento los que no admiten dicha evidencia. ¿Serán planos también el sol, la luna y el resto de los planetas? Desde luego, de algunas mentes no cabe dudarlo.

    Este tipo de negacionismo no hace daño a nadie y puede resultar hasta simpático. Frente al síndrome del impostor, en el que cuanto más se sabe, menos seguridad se siente, se encuentra el llamado efecto Dunning-Kruger, el más común, en el que personas sin noción de nada creen dominar cualquier tema. Sin embargo, se está propagando otro negacionismo más peligroso. En las redes sociales, aparecen muchos comentarios desechando la pandemia del Covid-19. Niegan el virus; no han aumentado los fallecimientos sino que el número de estos ha sido similar al de años anteriores; las muertes en las residencias las atribuyen a la vacuna contra la gripe que contenía un tóxico coagulante de la sangre; las declaraciones de los sanitarios sobre el drama sufrido y el colapso de las UCIS son un bulo. La obligación de las mascarillas y la posibilidad de contagio, según esta gente, constituyen un modo de meternos miedo y de manipularnos por parte de Soros, Bill Gates, banqueros, laboratorios y políticos, es decir, de los dirigentes del Nuevo Orden Mundial -versión actualizada de la conspiración judeo-masónica de Franco- para la reducción de la población del planeta. De aceptar estas teorías conspiranoicas, viviríamos inmersos en el universo de Matrix, donde la realidad no existe y todo es virtual. Como ese comité de expertos que asesoraba a nuestro gobierno en las decisiones a tomar y que ha resultado ser una filfa. Lo dicho, hay gente pa to. Para mentirnos descaradamente y para aceptar encantada las mentiras, siempre y cuando procedan de los de su cuerda.

  • Rebrotes

    Parece que no aprendemos y por ello vamos hacia atrás como los cangrejos. Somos muy flacos de memoria, como decía Julián de Susana, en la zarzuela La verbena de la Paloma.

    Ya no nos acordamos de la tragedia sufrida y, todavía, latente y obstinada en no desaparecer y que ha causado la pérdida de casi de 28.500 vidas, según el cómputo del gobierno. De aplicarse las pautas de la Organización Mundial de la Salud, dicha cifra alcanzaría las 50.000.

    El gobierno cuenta, únicamente, los decesos diagnosticados por test PCR mientras la OMS incluye también a los sospechosos de Covid-19, es decir, a quienes presentaban síntomas pero no se les practicó la prueba por lo que no existe certeza de la causa de su fallecimiento. Solo quienes la han padecido en sus carnes o en sus familias son conscientes de la desgracia que nos ha sobrevenido.

    A los demás, nos han ocultado la dura realidad. Para no herir nuestra sensibilidad, no nos han mostrado ninguna imagen truculenta de lo que estaba ocurriendo. Una cosa es recrearse con escenas de este tipo -como tantas veces se han repetido en los telediarios- y otra privarnos de la visión de los hechos que nos concienciara de la gravedad de la situación. Las palabras no bastaban.

    Lo que no entra por los ojos… Para los no afectados, el confinamiento ha consistido en quedarse encerrados en casa, salir cada tarde a aplaudir a los sanitarios que estaban exponiendo sus vidas y a cantar el Resistiré. Los muertos eran una fría estadística que iba creciendo cada día.

    Una vez nos han soltado, hemos echado en saco roto todas las precauciones y recomendaciones lanzándonos a la vida “normal” como si aquí no hubiera pasado nada. Por otra parte, se ha permitido la libre circulación de personas sin ningún control; como mucho, una declaración, una comprobación de no tener fiebre y un examen del aspecto externo. Luego, nos extrañamos de los rebrotes aparecidos como el de algunas de nuestras comarcas y Zaragoza que han debido retroceder a la fase 2 y limitar la movilidad para salir de ellas. Y el de Alcañiz.

    Acabado el mando único del estado de alarma, las comunidades autónomas han recobrado sus competencias y, ahora, son ellas las que han de solventar los problemas que vayan
    surgiendo. El presidente Lambán y la consejera de Salud nos han pedido responsabilidad. Sobre todo a los jóvenes. Estos han considerado la pandemia como cosa de viejos y que la cosa no iba con ellos aunque pudieran ser portadores del virus e infectar a sus padres y abuelos. Esperemos que la irreflexión de unos pocos no la paguemos todos y nos vuelvan a encerrar.

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