• Malos tiempos para la lírica

    Está el personal enfadado. Muchos no saben muy bien por qué, pero el clima de tensión de los políticos nos llega al resto del pueblo, y vemos caras de cabreo, gestos de enfado y mucha hartura.

    Se pelean en la tele, en la radio, en el parlamento, se llaman de todo menos bonitos/as, se utilizan palabras gruesas para descalificar al enemigo, que no adversario…

    Esa tensión llega al culmen en la calle con algunas manifestaciones que parecen sacadas del NODO, con cánticos que nos recuerdan a la más negra historia de España, esa España que algunos quieren revivir, con la policía corriendo detrás de los manifestantes, los “grises” por el color de su uniforme les llamábamos entonces y más tarde de los “maderos” por el mismo motivo, uniformes marrones. Ahora habría que llamarlos los azules oscuros o los negros… Esa España que los que participan en esas manifestaciones ni siquiera conocen, porque no habían ni nacido. Y corriendo detrás de los “rojos”, evidentemente, que la “gente de bien” no salía a la calle a protestar. Sólo a alabar al dictador.

    Tenemos una crisis institucional ocasionada por una ley de amnistía de la que ni siquiera sabemos el contenido, ya que ha de ser redactada, pasar por las Congreso, más tarde por el Senado, vuelta al Congreso… que se apruebe… Pero por si acaso nos curamos en salud y salimos a la calle a gritar que se rompe España, como si eso fuera fácil.

    Yo no quiero la amnistía, pero desde luego lo que no quiero de ninguna manera, porque yo era joven, pero aún me acuerdo, es que otro señor con bigote y uniforme militar decida sobre vidas y haciendas de los ciudadanos de este país.

  • Más de un año

    Hace ya más de un año que dejé de enviar comentarios a esta columna. Una noticia devastadora y unos meses muy intensos de hospital, la tristeza y el dolor después que todo pasara, las fases del duelo, que son necesarias para salir de él, y que no sé exactamente en cuál de ellas me encuentro, el verano abrasador…

    Me propongo firmemente, si así lo considera la persona responsable del medio, en seguir mandando mis humildes comentarios de la actualidad según mi punto de vista.

    Hoy sólo decir que mi inmenso agradecimiento a la sanidad pública y a todos sus trabajadores, por sus servicios el verano del año 2022. Ni una queja del trato y la amabilidad que tuvieron, de su preocupación, la máxima información que nos dieron y la humanidad que tienen.

    Los trabajadores del transporte sanitario, que en los múltiples desplazamientos siempre fueron tan amables y tan cuidadosos. A la UVI móvil de Bomberos de Zaragoza y su dotación, por el inmenso favor que nos hicieron. A los del 061 que se conocían mi casa como la suya de las veces que les tocó venir, a nuestro médico del centro de salud, que se mostró tan cercano y preocupado. A Olga y Mª José que estuvieron en esas largas noches de hospital. Al Hospital San Juan de Dios, que hizo posible una ceremonia, que aunque triste, fue muy emotiva.

    Sólo tengo agradecimiento. Ojalá todos los pacientes y sus familias tengan las mismas sensaciones que yo. Que no recen para no ponerse enfermos de noche por si no hay ambulancia, que siempre tengan la atención que necesitan, que no les falte la atención sanitaria nunca, ya vivan en un pueblecico o en la capital.

    Señores políticos. Pónganse en serio en el tema. A muchos les va la vida en ello.

  • La Térmica

    El viernes se me fue un referente importantísimo. La central térmica de Andorra despareció y con ella parte de mis recuerdos de juventud.

    Ya estaba hecha la central cuando yo me fui de Alcañíz hace 39 años.

    Uno de mis amigos me había contado el miedo que pasó pintando las rayas que se ven en lo alto de la chimenea. Recuerdo la cantidad de personas de toda índole que estaban en toda la comarca, cómo subieron los alquileres de los pisos e incluso cómo cambió nuestra forma de vivir, y no siempre para bien.

    Aparecieron los primeros clubs de alterne, las primeras víctimas de la droga, en esos tiempos la heroína era la que más estragos hizo y se llevó por delante a muchos jóvenes de mi edad.

    Pero también trajo mucho trabajo y unos sueldos que no se habían conocido por estos lares. Vino gente nueva a quedarse y otros nos fuimos.

    Los que nos fuimos, al volver a casa teníamos la referencia de la silueta de las torres de la central para saber que ya estábamos cerca.

    Daba igual por qué carretera circularas, allí a lo lejos se veía la imponente figura de la central, con sus penachos de humo y vapor saliendo de las torres. Era el cartel luminoso que anuncia un evento festivo.

    El próximo viaje a Alcañiz será distinto. Ya no tendré esa referencia que me indicaba el fin del viaje, y sin entrar en si se podría hacer algo con ellas o hay que destruirlas (eso es otro debate en el que los sentimientos no tienen cabida), algo importante para mi se ha perdido.

  • El tren

    No recuerdo el mes, pero era el año 1974 cuando el tren dejó de pasar por la línea de Val de Zafán a Tortosa. Años antes, el derrumbe de un túnel en Bot ya obligaba a hacer un trasbordo en un autobús. Yo recuerdo con especial horror esos viajes. De niña me mareaba mucho en los coches o autobuses, y llegaba malísima a mi destino. La carretera no ayudaba nada, también es cierto.

    La querencia al tren me viene desde que nací, mi padre era ferroviario, y los viajes en tren siempre me han parecido maravillosos. Aquellos coches (que no vagones, los vagones son para las mercancías y el ganado), de tercera, con sus asientos de listones de madera, con aquellas ventanillas que se abrían hasta abajo, en los que llegabas con manchas de hollín a tu destino. Los correos y expresos, con los departamentos de 8 asientos, con aquellas fotografías en las que a veces encontraba una de Alcañíz.

    Las fiambreras llenas de filetes empanados, pollo frito, o tortilla de patata que se ofrecían al resto de viajeros con aquel ”coja usted, coja, que si no va a sobrar…” Siempre será un recuerdo romántico y tierno de mi infancia y juventud.

    El AVE es maravilloso, rápido, puntual... pero no es lo mismo.

    Por eso en unos días me voy a montar en un tren de esos antiguos, con su coche de correos, salón restaurante, coche cama… y me haré un viajecito de 4 horas desde Zaragoza a Valls, donde comeremos unos calsots y poco más, y de vuelta a Zaragoza.

    Los Amigos del Ferrocarril y su Tren Azul nos van a llevar en este viaje que espero sea inolvidable.

  • El brujerío

    Cada vez que se quiere descalificar a una mujer (o varias), se emplean las mismas tácticas: la llaman, mala, bruja y puta, y no siempre en ese orden.

    El no ser sumisa y entregada a las labores propias de su sexo y condición ha sido desde siempre un problema para las mujeres con respecto a los y las (que haberlas, desgraciadamente, haylas) machistas y misóginos que quieren poner en el lugar que corresponde a estas rebeldes.

    Desde el no me gusta que a los toros vayas con la minifalda (un novio o marido controlador), al cállate que tu no entiendes de eso (un enterao, compañero de trabajo, amigo o pareja), o el vete a fregar (típico en un altercado de tráfico), o el esta es ligera de cascos (refiriéndose a una mujer libre y liberada) y para acabar, y desgraciadamente bastante habitual, la maté porque era mía…, intentan descalificar todo intento de emponderamiento. Esto es, ser libres para decidir qué hacer, con quien, cómo y cuándo en todos los ámbitos de nuestra vida.

    Así, que cuando ven a un grupo de mujeres emponderadas, libres y triunfadoras en lo suyo, el llamarlas brujas, feas y otras lindezas no es más que el signo que de que ladran, luego cabalgamos…

    Dicen que a cada persona, el karma, el destino o dios, llámenlo como quieran, reparte algo. A muchas mujeres nos han repartido palos y muchas hemos hecho con ellos una escoba y nos hemos puesto a volar…

    Nota aclaratoria.

    EMPONDERAMIENTO: Adquisición de poder e independencia por parte de un grupo social desfavorecido para mejorar su situación.

  • 100 kilómetros y un patatar

    Hoy voy a hablar de salud, pero no del Covid, que el tema es otro.

    Mi Hospital de referencia es el Royo Villanova, y muchos bajoaragoneses, dado que el nuevo hospital de Alcañiz aún está en pañales, y hay una falta endémica de especialistas, han de venir a este a muchas pruebas, intervenciones, consulta, etc.

    Cada cierto tiempo voy a San Gregorio a Consulta, y si bien yo suelo ir en transporte público, alguna vez toca subir en coche.

    El trabajo de aparcar es arduo, dentro del recinto no hay plazas nunca, a no ser que haya una conjunción de astros en el espacio sideral y se vaya una persona justo cuando pasas con tu vehículo. Lo habitual es aparcar en el descampado que hay enfrente. Faena de riesgo extremo si nuestro coche no tiene el chasis muy alto, tipo todoterreno, porque los baches, socavones y demás hacen peligrar desde el cárter hasta las ruedas.

    Hoy me he enterado que el terreno está cedido por el Ayuntamiento de Zaragoza a la DGA, pero ni uno ni otro arreglan aquello. Cada vez que llueve las piscinas que se hacen podrían albergar ballenas azules, cachalotes y algún tiburón blanco.

    De verdad que los usuarios de este hospital no nos merecemos esto. Desde muchos pueblos del bajo Aragón (y la margen izquierda del Ebro en Zaragoza) hemos de ir a él. Tanto a visitar y atender a nuestros enfermos como a las diferentes consultas que hay en el centro. Que lo arreglen de una vez. No creo que el gasto sea excesivo.

    A los bajoaragoneses les incumbe especialmente mientras no se solucione el problema del nuevo hospital y los médicos especialistas que hacen falta. Hasta entonces no quedará otra que hacerte más de100 km. para que te atienda el médico, y como pagamos los mismos impuestos seamos de donde seamos, merecemos el mismo trato y la misma atención. Y desde luego no es de recibo que después del paseito, encima tengas que aparcar en un patatar.

  • Días para todo

    Cada día del año se conmemora algo, desde el día del niño, al día de los miopes o al día de los recolectores de setas.

    El 19 de octubre es el día del cáncer de mama. Es enfermedad que nos cuesta tanto nombrar, que da pánico y que es una gran desconocida, pese a todo.

    Da tanto miedo, que la asociamos a muerte, cuando el índice de supervivencia, siempre y cuando sea detectada a tiempo, es muy alto. Por ello debemos reivindicar la medicina preventiva, los rastreos, mamografías periódicas y mucha información para que seamos capaces de notar la más mínima alteración y nos sea diagnosticada prematuramente.

    Y decir que no es una enfermedad exclusiva de mujeres, aunque seamos las que mayoritariamente la padecemos. Los hombres también pueden tener cáncer de mama, y además se suele desarrollar de una manera bastante más agresiva, entre otras cosas porque muchos de ellos desconocen que ese bulto en el pecho, esa descamación en el pezón, inversión de los mismos, ganglios inflamados en las axilas… puede ser un síntoma, por lo que se les diagnostica tardíamente.

    Así que llamamiento a la autoexploración de las mamas regularmente, acudir a hacernos las mamografías a partir de cierta edad o si así lo considera nuestro médico, correspondan, estar atentos para cualquier cambio en nuestros senos y acudir al médico siempre que tengamos dudas al respecto.

    Y siempre que tengamos antecedentes familiares de esta enfermedad estar especialmente atentos.

    El diagnóstico precoz es garantía de supervivencia.

  • Propósito de enmienda

    La mayoría de nosotros, los que ya tenemos una edad, tuvimos una educación en religión católica. Aprendimos el Catecismo, los preceptos de la Iglesia, los pecados veniales y los mortales, los mandamientos y los sacramentos, entre otras cosas.

    Unos de estos sacramentos es la confesión. Y recuerdo perfectamente lo que recitábamos, casi cantando, de lo que debía ser una buena confesión: “Examen de conciencia, dolor de los pecados, acto de contrición, confesar todos los pecados, propósito de enmienda y cumplir la penitencia”.

    Alguna de las cosas que decíamos no las entendíamos, lo de dolor de los pecados y acto de contrición se escapaba a nuestras infantiles entendederas.

    Hoy sale en la prensa que uno de los de la tristemente famosa “manada”, pide perdón públicamente en una carta, reconociendo que sí, que violó a la muchacha en Pamplona, que se arrepiente muuuucho de eso que hizo, que lo siente… Y acto seguido pide que esto se tenga en cuenta en su expediente carcelario. Y aunque no lo dice, se entiende que es para gozar de algún beneficio, como puede ser salir de permiso penitenciario, por haber cumplido parte de su pena.

    Yo no sé si ha confesado todos los pecados, pero lo que no ha hecho ha sido un propósito de en enmienda, y por supuesto tampoco ha cumplido la penitencia.

  • Vacaciones

    Se está acabando para la gran mayoría de los curritos el periodo vacacional, y sigo viendo con asombro que no hemos aprendido NADA en todo este tiempo raro que nos ha tocado vivir.

    Tanto en la montaña, como en la playa, los irresponsables campan a sus anchas. Pocas mascarillas y menos distancia de seguridad. Luego nos asombramos de lo que pasa con la 5ª o 6ª ola de esta pandemia que sigue matando gente.

    Pero nada, es veranito, y nos relajamos, como si el virus entendiera de estas cosas y se tomara vacaciones también.

    Fiestas, botellones, incumplimientos del toque de queda donde estuviera impuesto… ¡qué más da!, estamos de vacaciones y todo vale. Y como me he vacunado pues eso, que ya está olvidado todo.

    Y ni todo el mundo está vacunado todavía, ni por estar vacunados somos totalmente inmunes, y dejamos de tener capacidad para infectarnos e infectar a los demás.

    Bueno, ya se que esto es predicar en desierto: el que quiere lo ha entendido, y el que no lo entiende es porque no ha querido.

    También nos llegan las últimas noticias, y pésimas además, del drama de Afganistán… No puedo imaginar siquiera el miedo que por ellas y sus hijas tendrán las mujeres de ese país. Corre por la red una foto ilustrativa de un grupo de mujeres con velo islámico primero, que cada vez se va poniendo más negro y cada vez las tapa más hasta fundirse en negro… Qué horror de vida les espera.

    Tristemente, parece que poco se puede hacer. Y ni nos enteraremos, porque los talibanes no dejarán que ni un periodista ni un observador pueda contar las atrocidades que se van a cometer. Morirán asesinados y torturados, o como los peces del Mar Menor, asfixiados por la cerrazón de unos cuantos.

    Que mal final de verano, creo que no hay ni una buena noticia. Si alguien sabe de alguna que me diga, necesito alegrarme un poco el día.

  • MUJER Y POLITICA

    Cada vez que hay un acto público en el que están los políticos que en ese momento gobiernan (bien sea el gobierno Central, Autonómico o, incluso, Municipal, se hacen una foto oficial. Todos bien puestos y sonrientes… bueno ahora no se sabe porque han de llevar mascarilla.
    Los comentarios de la prensa muchas veces, dejan mucho que desear, de los hombres no suelen decir nada, pero de las mujeres… madredelamorhermoso… los conjuntos, vestidos, zapatos, bolsos, peinado… todo entra a examen, excepto su valía profesional.
    En el nombramiento de los últimos ministros, he leído comentarios machistas y sexistas que avergonzarían a los señores que trabajaban en la obra y gritaban barbaridades al paso de una mujer.
    En concreto sobre nuestra ministra, Pilar Alegría, no sólo alabando su atractivo físico y sexual, sino insinuando que, si está en ese puesto, es precisamente por ello.
    Las mujeres en política, no sólo han de demostrar su valía profesional, también su buen gusto a la hora de vestir y elegir complementos, llevar peinados adecuados y a poder ser, tener un cierto atractivo, sin pasarse, que si no sólo son consideradas mujeres florero.
    Cuando escalan puestos, siempre se insinúa que lo hacen por ser mujeres de, o amigas de, o “queridas” de… Que tengan un currículum intachable y completísimo, con titulaciones como para empapelar una casa de 200 metros es algo que no se tiene en cuenta.
    Si hasta a las mujeres totalmente empoderadas, como pueden ser las ministras, se las sigue juzgando por su aspecto físico… imagínense al resto de las mortales…

  • ESTOY HARTA

    Desde el mes de febrero del 2020 el monotema, política aparte, es el jodío virus que nos tiene a todos acogotaos.
    Yo creía que con el tiempo que ha pasado, la información que tenemos, la que nos dan y la que buscamos (bendito internet), todos estábamos más o menos concienciados de lo malísimo, lo peligroso, lo contagioso y lo mortal que es.
    Pues parece que no. Ha llegado el verano, el fin de curso, y como las hormigas que vuelven a su hormiguero cuando se barrunta tormenta, hordas de estudiantes han tomado rumbo a Mallorca a darlo todo. Una vez terminado el curso han creído que por haber aprobado tenían patente de corso para hacer lo que les viniera en gana. Botellones, macrofiestas sin mascarilla…
    Los viajes, ante la negativa de los profesores a organizarlos (ellos si han sido conscientes del peligro), han sido preparados por los propios estudiantes y por sus papás: Mando a mi hijo (menor de edad) a Mallorca, en un viaje organizado en el que la agenda está llena de visitas culturales: La Catedral de Palma, el castillo de Bellver, Marivent, las cuevas del Drach, Manacor, para comprar una perlas para mamá. No van a beber hasta el coma etílico, ni a intercambiar fluidos con quien se pueda, ni a ir a macrofiestas sin mascarilla, que al aire libre ya se puede ir sin ella, (ah!, no, que no se tiene la distancia de seguridad… Bueno yo estoy con mi grupo que son gente sana, además soy joven e inmortal…)
    Luego el virus hace de las suyas… y todos protestando que están secuestrados… en un hotel de 5 estrellas, con vistas al puerto deportivo… Y los padres… esos padres dolientes porque sus cachorros están sufriendo una injusticia supina y no los dejan seguir con sus juergas ni volver a casa…. Me dan una pena…
    La mayoría de la gente sigue teniendo cuidado, protegiéndose y protegiendo a los suyos, pero estos descerebrados no son conscientes que el virus sigue entre nosotros, que los que ya tenemos una edad estamos vacunados, pero ellos aún no, y pueden contagiarse y a su vez contagiar a los demás, incluidos sus familiares. Y lo saben, pero a ellos y a sus padres les ha dado igual… Y nos han puesto a TODOS en peligro.
    ¿Es para estar harta?

  • A por otra

    Mal que bien hemos pasado la Semana Santa de aquella manera. Sin procesiones, sin reencuentros familiares, sin playa y en mi caso, hasta sin rosqueta porque en esta ciudad donde vivo la rosqueta (culeca o mona de pascua), se come los días previos al lunes de pascua y por poco previsora me he quedado sin… Mi cuerpo serrano lo agradecerá, que después del potaje, el bacalao con tomate y las torrijas, necesita un descanso culinario.

    Ahora a esperar. A esperar la temida ola de Covid que dicen que se avecina, y de paso, la vacuna, que por edad ya me va tocando. Una ventaja que tiene hacerse mayor, que no vieja.

    Hemos puesto nuestras esperanzas en la vacuna, y parece que con eso ya no haya que tener medidas preventivas. Así hemos visto los descerebrados celebrando fiestas, reuniones multitudinarias, los aficionados al fútbol, los inconscientes… El mar está picado y saltar las olas es cada día más costoso por puro cansancio, pero aquí seguimos, saltándolas como podemos, esperando que la siguiente no nos rompa delante de las narices y nos de un revolcón en el que salgamos mal parados o incluso ahogados (nunca mejor dicho, que este virus cabrón ataca al sistema respiratorio sobre todo).

    El año que viene esperemos que resuenen los tambores con fuerza en nuestra tierra, que nos podamos dar abrazos, nos veamos las caras y no tengamos que están aún saltando olas.

  • Este año no toca

    Con gran pesar este año no me toca manifestarme. Casi religiosamente, el 8 de marzo he salido a la calle con compañeras de trabajo, amigas, mi hija y otras mujeres que, como yo, creemos que aún falta mucho para la igualdad, y nos manifestamos, con gritos, cánticos e incluso bailes, para decir que ya está bien.

    Pero este año no toca. Y aunque los motivos siguen estando ahí, este año toca hacer otras cosas. No saldremos a la calle, pero espero que sea visible de todas las maneras posibles que el 8 de marzo es un día de reivindicaciones. Me da igual que sea gritando desde las ventanas o balcones, poniendo banderas, balconeras, vistiéndonos de morado, o con un lazo en el pelo. Pero que se note.

    Esta es mi humilde aportación en un medio de comunicación. Explicar bien alto que este año no saldremos. Pero no porque no haya mujeres asesinadas por el machismo, ni maltratadas por lo mismo, ni diferencias salariales, ni techos de cristal, ni porque no se siga juzgando a las mujeres por su aspecto físico y no por su valía, ni porque algunos hombres nos sigan explicando las cosas, aunque nosotras sepamos más del tema que ellos mismos… Y seguiría hasta…

    Este año no toca salir por el jodío virus, que no nos vuelvan a decir (como desde Adán y Eva) que somos las culpables de todo, incluida la expansión de la pandemia.

    Como somos personas responsables, este año toca de otra manera. Tampoco podremos ir a las procesiones del Bajo Aragón… Ya el año pasado no pudimos, y servidora, se vistió de luto riguroso, se puso mantilla y peineta, y encendió un cirio, salió a la terraza de su casa a la hora de los aplausos y escuchó tocar el tambor desde el edificio de enfrente a la hora de la procesión de la soledad. Un homenaje a mi madre.

    Pienso forrar el barandado de mi terraza de morado, o poner banderitas o no sé muy bien que haré, pero quiero que se note que en esa casa viven dos mujeres feministas.

    Espero ver mucho morado en las calles.

  • Tener más cara que espalda

    Una frase que explica perfectamente a quien se aprovecha de una situación o cosa al máximo, es decir, deja a los demás sin tener ni una posibilidad de hacer lo mismo.

    Aplicable a todos estos políticos, y algún que otro empleado público, que, valiéndose de su cargo o posición han pasado por encima de todos para vacunarse sin que les tocara y que no son ni grupo de riesgo ni nada parecido.

    Que algún anciano en residencia se haya quedado sin su dosis o algún sanitario le haya pasado lo mismo se la sopla. Y decir que lo han hecho porque si no se desperdiciaba la dosis… eso es pa’ nota.

    Lo importante para estos elementos es que ellos ya tienen la primera dosis puesta… ¿Les pondrán la segunda en tiempo y forma?

    Pero claro, por si acaso, también había que vacunar a los allegados, familiares y amigos, porque forman parte de su círculo y no vaya a ser que se contagien mientras les llega su turno.

    Mientras, el común de los mortales, cumpliendo escrupulosamente las medidas que dictan esos que se las saltan a la torera, esperando a la cola de la vacunación cuando nos toque (yo estoy deseando que llegue el turno a las funcionarias sesentonas y estupendas) y rogando que los de alrededor hagan lo mismo para protegernos unos a otros.

    Y no entienden que los ciudadanos se reboten y les digan de todo menos bonitos. No piensan en dimitir porque no ven que hayan hecho nada mal.

    Es curios ver que prácticamente son de todos los colores políticos los que han hecho estos, así que no es por ideología, sino por caradurismo, que eso se gasta mucho en política.

    Alguno ha dimitido, pero la vacuna se la llevan puesta

  • La salud de todos

    Entre la mayoría de la población, hay un gran descontento. Los Centros de Salud están cerrados, dicen. Si te pasa algo que no sea Covid19, no te ven de manera presencial, y la mayoría despotrica de los sanitarios (si, esos a los que aplaudíamos a las 8 todos los días), porque dicen, que son unos cobardicas, y que no te atienden por miedo al contagio, que deberían aprender de dependientes y camareros que esos si están dando el callo y son unos valientes.

    El gran desconocimiento del trabajo que realizan los sanitarios en los Centros de Salud y los Hospitales Públicos nos hace decir esas cosas. Ya se sabe que la ignorancia es muy atrevida.

    Bien, dicho esto y consciente de que SI te atienden en los Centros de Salud, tanto por teléfono como presencialmente, si es necesario, aunque es justo decir que con cierto retraso, no atribuible a los profesionales, si no al colapso que hay por culpa del maldito virus y de los muchos recortes que la Sanidad Pública ha sufrido en los últimos años, me sorprende que muchos de estos que critican la sanidad pública por esto, se hagan seguros que en la misma publicidad te dicen que te atenderán telefónicamente o por videoconferencia. Y agregan que te atenderán especialistas… Pero claro, como es un seguro privado que cuesta una pasta, seguro que es mejor que la consulta telefónica de la seguridad social, donde va a parar…

    Una reflexión. Ahora, cuando vas a la consulta de tu médico de cabecera, por medio de esta maravilla que es internet, están todos los datos de todo lo que te ha pasado en materia de salud en tu historia y tiene acceso a todos ellos, por lo que, si un día tuviste un cólico nefrítico, allí figura el informe, con todos los datos, incluida la medicación que te dieron y todo lo demás. Los informes de las intervenciones quirúrgicas, o esos hongos en los pies que pillaste en la piscina hace tres años. Por lo tanto, no están ciegos en cuanto antecedentes. No creo que en ese seguro privado tengan esos datos por mucho que rellenes un cuestionario cuando lo contratas, es más, ni siquiera sabrán que no puedes tomar alguna medicación porque te sentó mal hace 15 años, y tú ya ni siquiera te acuerdas.

    No nos olvidemos, que estos seguros de salud lo que buscan es la cuenta de resultados… la Sanidad Pública, la salud de la población. No despotriquemos de los profesionales que es están dejando la vida en esta pandemia, jugándosela cada día por la salud de todos.

    Que queremos complementar nuestro abanico de posibilidades contratando un seguro y nos lo podemos permitir, estupendo, pero no hablemos mal del sistema de Salud Pública, mejorable a todas luces, porque es el que de verdad nos está salvando la vida.

  • Velocidad

    Hay una carrera entre las diferentes farmacéuticas que en el mundo haya, que ríete tú de las de moto GP en Motorland.

    Se necesita una vacuna ya para este virus que nos está matando, y no sólo literalmente, también emocionalmente. Estamos más tristes, más apagados, sin ganas de nada. Bueno, hablo en plural porque esto que yo siento lo comparto con amigos y me dicen sentir lo mismo que yo.

    Ir por la calle y ver cada día más tiendas cerradas o vacias, bares sin gente, calles sin tráfico es desalentador.

    Los Laboratorios están investigando como creo que nunca se ha hecho. Se han dado cuenta, imagino yo, que este virus nos afecta a todos, que nadie está libre de contagio. Ni siquiera con el VIH se han esforzado tanto, seguramente porque al principio se pensaba que era una enfermedad de drogadictos y maricones (perdón por el palabro). Luego se vio que, con prácticas de riesgo e incluso con transfusiones, se podía contagiar.

    Esta enfermedad nos ha pillado con el paso cambiado, nadie se imaginaba algo así, las películas de SYFY de bajo coste si nos ofrecían historias de este tipo, pero las veíamos a la hora de la siesta los fines de semana…

    Ahora se ha hecho realidad, y en vez de un científico loco que lleva avisando tiempo y nadie hace caso hasta que llega el contagio, y él, que es muy listo, en un pis pas con ayuda de alguna exmujer (con la que se reconcilia al final de la peli) y algún hijo adolescente, soluciona el problema. La realidad es que hay un ejército de científicos, en un ejército de laboratorios farmacéuticos, investigando a marchas forzadas y todavía no se ven resultados efectivos.

    Todos quieren sacar la vacuna los primeros, imagino que por bondad de su corazón, y por los muchos beneficios económicos que reportará a la cuenta de resultados de esas empresas que, no olvidemos, en su mayoría son sociedades anónimas y lo que quieren es ganar pasta.

    Ojalá todas esas prisas y velocidad no hagan que nos estrellemos. Confiemos que sean unos buenos pilotos

  • Héroes o villanos

    Han pasado de ser los mayores héroes de la pandemia a ser unos apestados. Me estoy refiriendo a los sanitarios.

    Lucharon sin armas, a cuerpo limpio, contra el maldito virus, y todos les aplaudimos a las 8 de la tarde desde la comodidad de nuestras casas, asomados a balcones y ventanas cantando hasta desgañitarnos el “resistiré”. Algunos se infectaros, otros cayeron por el camino, pero agotados y satisfechos con el trabajo que hacían, siguieron dándolo todo, jugándosela todos los días.

    Por prevención, pasaron meses sin ver a sus familias, viviendo en hoteles o con otros compañeros del mismo trabajo, para evitar propagar sin querer, el virus mortal. Este verano sus vacaciones han sido un poco atípicas. La situación no permitía, en la mayoría de los casos, el merecido mes de vacaciones seguido de todos los años. Así que han ido cogiendo vacaciones con arreglo a los servicios que tuvieran, porque ante la escasez de personal, la saturación de sistema, era difícil que cuadraran los derechos de los trabajadores con los de los usuarios de la sanidad pública, y, estoy segura, ganó el derecho de los usuarios, por mucho que llenen páginas los periódicos amarillistas de casos en los que han muerto personas por no recibir atención médica de otros procesos. Ha habido casos, como siempre hay, porque la medicina no es una ciencia exacta, y desde luego si ha sido por dejadez se deben pedir responsabilidades a quien hubiera lugar, pero da la impresión que han desatendido del todo al resto de los pacientes que no son enfermos de COVID, y para nada ha sido así.

    Se siguen viendo a pacientes en consulta, no a todos, es cierto. En mi caso me visita un especialista que previamente me manda una analítica, que es la que le dice cómo estoy, el verme en persona es simplemente ver que aspecto tengo. Por teléfono se solucionó perfectamente, me dio las pautas a seguir y santas pascuas.

    Tuve unas décimas de fiebre y no me encontraba bien, llamé a mi centro de Salud e inmediatamente mi médico de cabecera me mandó una PCR y me dio la baja, me indicó las pautas de lo que debía hacer (aislamiento, etc.) fui al centro de Salud a hacerme la prueba con las medidas de precaución máximas y me dieron los resultados (negativo) y el alta todo por teléfono. ¿hubiera cambiado algo el que me viera en persona? Pues no. De hecho, mi médico de cabecera es una de los muchos sanitarios que ha pillado el bicho, y ha estado 3 semanas en la UVI y aún no se ha reincorporado a su trabajo.

    Siguen trabajando en precario. Ahora ya hay material de protección, pero no hay personal para contratar. No hay ni enfermeros, ni auxiliares ni médicos en paro que puedan trabajar en los Centros Sanitarios, en las Residencias de Mayores, en los Centros de Salud… Y en vez de apoyarlos (nuestra salud en muchos casos depende de ellos), les acusamos de que no reciben en persona a los pacientes, que se quejan de que están llenos los hospitales y no es cierto. En resumen: les estamos diciendo que no trabajan.

    Después de los meses que llevan que les digamos que son lo peor, es… pa’matarnos…

  • Fase 2

    No se fían de nosotros. Y con razón. Seguimos viendo actos de irresponsabilidad entre la población, jóvenes y mayores sin distinción. Los ocios nocturnos juveniles se llevan la palma, pero los paseos por los parques y calles de Zaragoza con la mascarilla a media asta es más de abuelos o gente de mediana edad.

    Y como no se fían, en Zaragoza, para estas NO fiestas del Pilar nos bajan de categoría y nos meten en 2ª… Prevención, imagino, para evitar que hagamos lo que nos salga de los mismísimos bemoles, porque no podemos pasar sin salir de copas, ni de ir a restaurantes, ni reunirnos con un montón de personas con las que no convivimos, que a su vez se reúnen con otros montones de personas con los que no conviven. Los establecimientos hosteleros que cumplen con todas las medidas de seguridad son muchos, pero luego están los que se lo pasan por el arco del triunfo, y con tal de llenar la caja registradora, permiten entrar más gente de la permitida, a horas que no están autorizadas y sin exigir escrupulosamente que se sigan las medidas de seguridad.

    Yo entiendo a los empresarios del ocio, y a los camareros, restauradores... Por supuesto que sus ingresos han bajado estrepitosamente, como el de muchos comercios y otros negocios, pero cuanto antes salgamos del peligro antes podrán trabajar al 100%. Pero la economía no puede estar por encima de la salud de todos.

    Seamos responsables, que no somos inmortales y las enfermedades nos afectan a todos por igual, si no miren a EEUU. Su presidente se ha infectado, pero en un alarde de irresponsabilidad, ha decidido volver a la Casa Blanca, sin están curado, y poner en peligro a un montón de personas que están a sus órdenes.

    Entre los que mandan mal, y los que no obedecen…

  • Inconscientes y superficiales

    Ayer estaba haciendo cola en la calle para entrar en una conocida tienda de tejidos en el centro de Zaragoza. Delante de mí, tres amigas, mujeres de una cierta edad, esperaban para entrar también. Hablaban entre ellas y tal y como la más próxima a mí se iba manifestando yo daba un paso hacia atrás separándome cada vez más.

    Decía esta señora a sus amigas que ella llevaba la mascarilla porque si no la multaban que si no fuera para eso ni hablar del tema, que era una tontería. La mascarilla que lucía en la cara es de las que duran cuatro horas… yo creo que por el aspecto debería haberla usado 4 semanas… Otra de las amigas le daba la razón y comentaba que ella se había hecho la mascarilla con un pañuelo de su marido… se le caía de la nariz y cada poco se la subía manoseándola abundantemente. El aspecto de la “mascarilla” era tan deplorable como el otro. Sucia, que no ajustaba… La otra amiga las miraba con cara de asombro sin atreverse a contradecirlas, pero con su inmaculada mascarilla nueva, y bien colocada.

    Cuando ya les iba a tocar el turno sacó una botellita de gel hidroalcohólico y se lo ofreció a sus amigas, se lo pusieron no sin decir que para qué, que era una tontada…

    Las tres eran grupo de riesgo por la edad, y no eran conscientes del peligro que lleva no cumplir las 3 reglas básicas de prevención. Venían de tomar un café.

    Entre eso y que una de las noticias más comentadas es el nuevo look de Pablo Iglesias no puedo dejar de pensar que a veces, es poco lo que nos pasa. ¿De verdad es importante si lleva pendientes o moño? ¿Eso es lo importante? Es como si juzgaras a Mariano Rajoy por teñirse el pelo, por ejemplo, o a Pablo casado por la frondosa barba que se ha dejado…

    Lo importante, lo mollar, es gestionar bien las cosas, tanto ellos, los políticos, como nosotros en nuestras posibilidades.

    De la gestión de los políticos hablamos otro día, que eso da para mucho rato.

  • Ignorancia Supina

    “Ignorancia que procede de negligencia en aprender o inquirir lo que puede y debe saberse”.

    Pues eso, que el que no quiere saber ni aprender, ni enterarse, está ahí, tan pancho, poniendo en peligro a los demás.

    Sale en la prensa que el 13% de personas que sabían que estaban infectadas por Covid y que han recibido la visita de los equipos de control, no estaban en casa en el momento de la visita.

    Puedo entender que a ti te importe una mierda tu vida, que te expongas a todas las enfermedades del mundo, a todos los peligros, allá tú con tu vida. Pero que conscientemente sepas que eres portador de una enfermedad muy contagiosa y que, aunque a ti no te afecte (portador sano o asintomático), puede matar a otras personas y te vayas a la calle, poniéndolas en riesgo… es para meterte en una celda aislada y que no salgas. Y por supuesto no recibir ninguna ayuda médica.

    Luego están los negacionistas, que creen que el gobierno ha engañado a todo el mundo mundial (no sabía yo que los gobiernos de todo el mundo se llevaran tan bien) para acabar con las libertades de todos, que nos van a poner un chip, como a los perrillos, para saber cuando nos sacamos un moco en el ascensor o en el semáforo de turno, que comparan las mascarillas con bozales (ahora entiendo por qué algunos se bajan la mascarilla para hablar por teléfono, de todos es sabido que los bozales hacen difícil ladrar a los perros), que animan a tomar dióxido de cloro, como el que receta una aspirina para el dolor de cabeza, que el virus no existe, y quieren verlo, como si un virus fuera del tamaño de una pelota de tenis…

    Ni saben ni quieren aprender de los que si saben y han aprendido en muchos años de estudio. Sale un pelagatos en la tele y les dice que los están engañando, y son incapaces de ver que el que les engaña es el encantador de serpientes contándoles una milonga que lo único que hace es poner en peligro a todos.

    Que les pregunten a los que afortunadamente han salido del covid, las secuelas que tienen, lo mal que lo han pasado, que se acerquen a un hospital, y vean de primera mano, como están los ingresados en la UCI, con los respiradores, perdiendo masa muscular, con afecciones neurológicas y circulatorias que, aún después de salir vivos de la enfermedad, van a marcar sus vidas para siempre.

    Insolidarios y peligrosos y muy muy ignorantes, por muy listos que se crean, pensando que todos somos borregos y tragamos con todo lo que nos dicen y ellos son los espabilaos que se han pispado de todo…

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