• Mascotas

    En los últimos tiempos, se ha multiplicado el número de animales de compañía que, en España, ya supera con creces al de niños. Estos suman 6,6 millones frente a 9,5 millones solo de perros censados. Las personas necesitamos dar y recibir afecto y hay quienes para combatir su soledad adoptan mascotas a las que prodigan la dedicación que no pueden ofrecer a hijos o nietos.

    Es cierto que muchos animales son más nobles y leales que algunos racionales y que se les toma cariño y duele cuando nos dejan; pero estamos cayendo en el despropósito mimándolos y malcriándolos desmesuradamente. Las mascotas tampoco son juguetes para regalar. De cachorros, resultan muy graciosos pero no se pueden guardar en una caja para entretenerse con ellos en otro momento. Son seres vivos que requieren una serie de obligaciones diarias y sus dueños acaban por cansarse y, olvidando que los animales igualmente sienten y padecen, los abandonan.

    De acuerdo con que se vele a todos los niveles por el bienestar animal. Sin embargo, hay que encontrar un equilibrio. La restricción a la caza de determinadas especies, como los jabalíes, ha provocado la sobrepoblación de estas alimañas –más de doscientos mil se contabilizan en Aragón- que campan a sus anchas por zonas urbanas y carreteras causando múltiples accidentes de tráfico, el 40% de los acaecidos en nuestra comarca en 2024. Y aparte, los daños que generan en la agricultura. Las Navidades pasadas, uno de estos animales se coló en la pista del aeropuerto de La Coruña forzando al cierre de las instalaciones y a desviar o retrasar por seguridad algunos vuelos. O la proliferación de lobos perjudicial para la ganadería. Gran Bretaña va a prohibir la cocción de mariscos vivos para evitar su tortura. Previamente, habrá que aturdirlos con descargas eléctricas.

    Estamos alcanzando unos extremos absurdos y no tardaremos en no poder usar lociones contra los piojos o insecticidas contra los mosquitos pues estos bichitos también sufren. Ya nos creemos cualquier extravagancia como el bulo de proscribir el vareado de los olivos por violencia vegetal.

    Nos excedemos en la “humanización” y cuidado de las mascotas. Surgen como las setas en otoño establecimientos dedicados a animales. Existen peluquerías, centros de estética, cementerios, pastelerías y cadenas de televisión para perros y gatos. Se les disfraza, se les pasea en carritos de bebé, se les sienta a la mesa… Se les considera un miembro más de la familia. Estas actitudes antinaturales trastornan sus necesidades biológicas ocasionándoles obesidad, estrés y problemas de salud y de comportamiento. El brasileño Roberto Carlos tendría que cambiar la letra de su canción y decir no que quisiera ser civilizado como los animales sino que quiere vivir como algunos de ellos.

  • Mascotas

    En los últimos tiempos, se ha multiplicado el número de animales de compañía que, en España, ya supera con creces al de niños. Estos suman 6,6 millones frente a 9,5 millones solo de perros censados. Las personas necesitamos dar y recibir afecto y hay quienes para combatir su soledad adoptan mascotas a las que prodigan la dedicación que no pueden ofrecer a hijos o nietos.

    Es cierto que muchos animales son más nobles y leales que algunos racionales y que se les toma cariño y duele cuando nos dejan; pero estamos cayendo en el despropósito mimándolos y malcriándolos desmesuradamente. Las mascotas tampoco son juguetes para regalar. De cachorros, resultan muy graciosos pero no se pueden guardar en una caja para entretenerse con ellos en otro momento. Son seres vivos que requieren una serie de obligaciones diarias y sus dueños acaban por cansarse y, olvidando que los animales igualmente sienten y padecen, los abandonan.

    De acuerdo con que se vele a todos los niveles por el bienestar animal. Sin embargo, hay que encontrar un equilibrio. La restricción a la caza de determinadas especies, como los jabalíes, ha provocado la sobrepoblación de estas alimañas –más de doscientos mil se contabilizan en Aragón- que campan a sus anchas por zonas urbanas y carreteras causando múltiples accidentes de tráfico, el 40% de los acaecidos en nuestra comarca en 2024. Y aparte, los daños que generan en la agricultura. Las Navidades pasadas, uno de estos animales se coló en la pista del aeropuerto de La Coruña forzando al cierre de las instalaciones y a desviar o retrasar por seguridad algunos vuelos. O la proliferación de lobos perjudicial para la ganadería. Gran Bretaña va a prohibir la cocción de mariscos vivos para evitar su tortura. Previamente, habrá que aturdirlos con descargas eléctricas.

    Estamos alcanzando unos extremos absurdos y no tardaremos en no poder usar lociones contra los piojos o insecticidas contra los mosquitos pues estos bichitos también sufren. Ya nos creemos cualquier extravagancia como el bulo de proscribir el vareado de los olivos por violencia vegetal.

    Nos excedemos en la “humanización” y cuidado de las mascotas. Surgen como las setas en otoño establecimientos dedicados a animales. Existen peluquerías, centros de estética, cementerios, pastelerías y cadenas de televisión para perros y gatos. Se les disfraza, se les pasea en carritos de bebé, se les sienta a la mesa… Se les considera un miembro más de la familia. Estas actitudes antinaturales trastornan sus necesidades biológicas ocasionándoles obesidad, estrés y problemas de salud y de comportamiento. El brasileño Roberto Carlos tendría que cambiar la letra de su canción y decir no que quisiera ser civilizado como los animales sino que quiere vivir como algunos de ellos.

  • Navidad

    La Navidad se adelanta de año en año. La lotería sale a la venta en julio, los turrones y mazapanes llenan las estanterías de los comercios cada vez más pronto o ya permanecen en ellas de continuo y las luces navideñas de las ciudades y casas se encienden con semanas de antelación.

    La Navidad ha perdido su sentido religioso para transformarse en una vorágine de consumismo. A pesar de esta mudanza y vaciamiento de significado, la palabra Navidad molesta a muchos. En Gran Bretaña, asociaciones de nuevos nativos quieren prohibir sus celebraciones públicas por ofender sus creencias. Protestas más o menos violentas contra la Navidad se suceden en diversos lugares de Europa que se unen a las demandas laicistas de denominarla fiesta del solsticio de invierno. Así, en el calendario escolar de Castilla La Mancha, han titulado estas vacaciones “Descanso del primer trimestre” para no irritar. De momento, el sorteo del 22 de diciembre se sigue llamando de Navidad.

    Hasta no hace mucho, cada dulce y cada fruta tenían su temporada. Ahora, las cosas han cambiado y todo se vende en cualquier época del año, como las tortas de Pascua. Uno, que es muy laminero y está educado a la antigua -o tiene manías- prefiere saborear cada producto en la época que le corresponde. En mi Navidad, no faltan mazapanes de Alejos y turrones de Pueyos Comercial de Alcañiz –que nada tienen que envidiar a los de marcas famosas- y, mi debilidad, el turrón de Suchard de toda la vida. Esta Navidad, lo han puesto a dieta y sus pastillas han adelgazado considerablemente; en cambio, su precio ha aumentando. Y eso que no llevan huevo. La gripe aviar los ha encarecido al tener que sacrificar a millones de gallinas y sus correspondientes puestas diarias o a confinarlas para evitar ser infectadas por las aves migratorias que atraviesan la península para invernar en África. Lo sorprendente es que, una vez cruzado el estrecho de Gibraltar, el peligro de contagio se esfuma y no afecta a las gallinas de Marruecos, nuestro próximo proveedor de huevos y pollo que se añadirán a las otras importaciones del sector primario que ya realizamos.

    El pescado es un artículo de lujo, como la fruta y la verdura; también quieren reducir el ganado vacuno cuyos gases contribuyen al efecto invernadero y al cambio climático que, para Bill Gates, si bien ocasionará consecuencias graves, “no conducirá a la desaparición de la humanidad”.

    Los huevos y todo lo que los contenga engrosarán la lista de las delicatesen. Nos quedaba el cerdo, animal impuro para algunos y, ahora, amenazado por la peste porcina africana detectada en Cataluña. Nos abocan a alimentarnos de insectos y de la carne artificial fabricada por el citado magnate norteamericano. Disfrutemos mientras podamos.

    Feliz Navidad.

  • ¿Coches? No, gracias

    En 1950, se fundó la SEAT, acrónimo de Sociedad Española de Automóviles de Turismo, cuya fábrica se instaló en Barcelona. Siete años después, apareció el mítico SEAT 600 que revolucionó y motorizó a la España de la época. Antes del 600, el coche era un lujo accesible solo a unos pocos, pero, gracias a su precio asequible y a las facilidades de pago, una amplia franja de la población pudo adquirir su primer vehículo facilitándole los desplazamientos tanto en el ámbito laboral como en el del ocio. El 600, convertido en símbolo del desarrollismo económico de los años 60 y en emblema de la emergente y pujante clase media, permitió una mejora en la calidad de vida y una mayor sensación de libertad de los españoles. El cantautor Moncho Alpuente le dedicó una canción, “Adelante hombre del 600”, cuyo estribillo decía: “Adelante hombre del 600, la carretera nacional es tuya”. La composición era una loa a la autonomía y movilidad que significaba dicho modelo de auto en la España del despegue económico cuando comprar una casa estaba al alcance de gran cantidad de familias. El SEAT 600 se siguió fabricando hasta el año 1973.

    Esta libertad de movimientos que, durante la dictadura franquista, suponía la posesión de un medio de transporte propio, por pequeño que fuera, se ve coartada por la dictadura de la Agenda 2030 que, poco a poco y solapadamente, nos van implantando sin que nos expliquen claro en qué consiste ni nos hayan pedido nuestro consentimiento. Hoy, el automóvil se está convirtiendo de nuevo en un artículo de lujo. Con la excusa de disminuir las emisiones de CO2 a fuer de respirar un aire puro y luchar contra el cambio climático, le han declarado la guerra y todo son limitaciones a su uso. Hablan de humanizar los espacios urbanos y transformar la ciudad de los coches en la ciudad de las personas para lo que se establecen zonas de bajas emisiones donde se prohíbe circular a los vehículos de combustión, los de las clases modestas que no pueden acceder, por su alto importe, a los eléctricos o híbridos; se eliminan aparcamientos en las calles lo que obliga a comprar o alquilar plazas en garajes; proyectan peajes en las autopistas y autovías y el compartir vehículo en los desplazamientos; impulsan un transporte público, cada vez peor y más lento, y que nos movamos en bicicleta o a pie. Pero, mientras debemos renunciar a nuestros autos o a viajar, los que dictan dichas normas se trasladan en jets privados para tratar de la sostenibilidad. Recientemente, el Congreso ha aprobado la Ley de Movilidad Sostenible que asume estas medidas que persiguen mantenernos controlados, pobres y confinados, pero siempre en beneficio nuestro. "La esclavitud nunca tiene tanto éxito como cuando el esclavo está convencido de que es por su propio bien".

  • Ofensas

    No sé si se deberá al cambio climático, al que, últimamente, se acusa de todos los desastres que nos sobrevienen, pero lo cierto es que la especie humana ha perdido el oremus.

    Estamos forjando una sociedad deshumanizada y pusilánime, donde cualquier adversidad frustra y deprime y se considera ofensa e intransigencia y donde se ampara más al delincuente que a la víctima. En Gran Bretaña, seis décadas después de su estreno, la película Mary Poppins ya no es apta para todos los públicos sino para mayores de 7 años. ¿El motivo? En dos escenas del filme, se utiliza el vocablo “hotentotes” de forma discriminatoria, lo que, por lo visto, puede conmocionar a los niños más pequeños o más sensibles.

    ¿Sabrán las criaturas quiénes son los hotentotes?

    Otra excentricidad en boga es la inclusión. Se ha impuesto la moda del blackwashing (lavado de imagen negra, literalmente), llamado también casting a ciegas. Consiste en reemplazar a un personaje tradicionalmente blanco por un actor negro en un intento de impulsar la igualdad y el antirracismo. Esta práctica, sobre todo en las producciones anglosajonas, da lugar a absurdos como reinas, nobles y eclesiásticos de color en la Europa medieval y moderna. Pretenden, tal vez, limpiar su pasado xenófobo, supremacista étnico y segregacionista pero distorsionan la realidad histórica y cultural. Igualmente, se vetan determinadas palabras por estimarlas denigratorias y se reemplazan por eufemismos y que así nadie se sienta injuriado. Por el mismo motivo, en Irlanda, han sustituido el lenguaje sexista de la Biblia por otro más inclusivo.

    En España, una persona trans, con toda la barba, denunció a la premio Planeta, Lucía Etxebarría, por dirigirse a ella en términos masculinos lo que juzgó una “vulneración de su derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen, a la dignidad y a la igualdad de trato y no discriminación”.

    Finalmente, la Justicia desestimó la demanda basándose en la libertad de expresión de la escritora.

    Con 37 géneros y 10 orientaciones sexuales, equivocarse resulta fácil. Sin embargo, ello no significa una falta de respeto ni un discurso de odio o de intolerancia por rechazar los dogmas oficiales. La religión woke, al negar el sexo biológico, está creando situaciones esperpénticas que moverían a muchos a risa de no ser porque patentizan la demolición de nuestro mundo tal como lo conocíamos y que vamos de cabeza al precipicio. Que aprovechen ahora que pueden pues cuando, de aquí a no tardar, el modo de vida occidental y sus valores sean minoritarios, no creo que los nuevos europeos admitan este tipo de comportamientos. En sus países de origen los prohíben y persiguen.

  • España en llamas

    Este verano, España se está quemando. O la están quemando. Ya superan el centenar los detenidos e investigados por provocar esta ola de incendios que ha causado varias víctimas mortales y miles de desalojados. ¿Quién quema el monte? ¿Por qué se quema? ¿Estos pirómanos son terroristas medioambientales?, ¿descerebrados que prenden fuego para divertirse? u ¿obedecen a planes preconcebidos y sirven a intereses ocultos pero predecibles? Y como siempre, nadie es responsable. La culpa es del cambio climático aunque este tenga nombres y apellidos.

    ASAJA (Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores), que conoce el mundo rural infinitamente más y mejor que los ‘burrócratas’ ecologistas de Bruselas, ha denunciado la situación de abandono y vulnerabilidad del campo español, consecuencia de “años de políticas equivocadas”. La civilización surge cuando el ser humano domina la naturaleza, domesticando animales y plantas. Ahora, se ha apostado por un modelo de ‘renaturalización’ de la naturaleza, que supone dejarla que campe libre y salvaje, sin contenciones ni intervención antrópica. Zarzas y matorrales se han adueñado de los bosques y pastos. Las abundantes lluvias de la pasada primavera han favorecido su crecimiento convirtiéndose, al secarse, en un polvorín activado, en numerosas ocasiones, por manos perversas.

    Dice el refrán que más vale prevenir que curar. Y en España, es usual no tomar medidas precautorias ni en los incendios ni en las riadas e inundaciones ni, prácticamente, en nada. La inversión pública del Estado y las autonomías en la previsión de este tipo de desastres, en 13 años, se ha reducido a la mitad. A la ausencia de planificación y provisión hay que sumar la carencia de medios adecuados. El Gobierno central ha reducido la contratación de aviones antiincendios alegando no tener aprobados los Presupuestos Generales del Estado, y no puede utilizar ocho helicópteros de gran eficacia por las sanciones impuestas a la empresa rusa que los fabrica.

    Tiempo atrás, el monte suministraba sustento para el ganado y leña para la gente; los suelos se mantenían despejados lo que, en caso de iniciarse un fuego, frenaba su propagación; hoy día, dichas tareas están proscritas -te pueden multar por recoger piñas secas de tierra- o exigen complicados e interminables trámites. Para ASAJA, la herramienta más eficaz en la prevención de los incendios es la ganadería extensiva pues reduce la vegetación y conserva abiertos y limpios los terrenos. Las absurdas trabas burocráticas al desarrollo rural aceleran el despoblamiento del campo.

    En muchos espacios quemados se instalarán parques eólicos o solares. Si no, al tiempo.

  • La España vaciada

    Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda del Gobierno, ha encontrado al culpable de la España vaciada: Franco y sus políticas desarrollistas. En 1975, éramos la novena potencia industrial del mundo. El “milagro económico español” fue posible gracias a las divisas del turismo extranjero y a las remesas de los emigrantes que, aspirando a una vida mejor, abandonaron sus pueblos para trabajar legalmente en los países de Europa faltos de mano de obra. Los planes de desarrollo franquistas crearon áreas industriales en torno a ciudades, como Zaragoza, que, al atraer a gentes del campo, contribuyeron también a deshabitarlo. Más de la mitad de la población aragonesa vive hoy en la capital, “Zaragón”. La dictadura favoreció la industrialización de Cataluña y del País Vasco para contentar a las élites y creyendo que la inmigración procedente de otras regiones diluiría los afectos independentistas surgidos en el último siglo. Durante el franquismo, se transformaron 1,5 millones de hectáreas de tierras de secano en regadío, se construyeron más de 500 obras hidráulicas que proporcionaban, además, una energía limpia, y se fundaron cerca de 300 pueblos, llamados de colonización. Valmuel y Puigmoreno fueron los únicos ejemplos en nuestra provincia.

    Las políticas nacionales y europeas actuales, sumisas a la Agenda 2030, lejos de solucionar los problemas de la España vaciada, los agravan al establecer crecientes restricciones y trabas a las explotaciones agropecuarias lo que fomenta su cierre. La inteligencia artificial y las nuevas tecnologías precisan cantidades ingentes de energía. ¿Dónde se producirá? Pues en los territorios más pobres y despoblados donde no importa el expolio de sus recursos naturales ni la contaminación y destrucción de sus suelos y que se convertirán en vertederos y áreas de servicio de los ricos y prósperos, con lo que se ampliará la diferencia entre unos y otros. Mientras en Andalucía, se están arrancando miles de olivos para sustituirlos por placas solares, la Unión Europea subvenciona su plantación en Marruecos. En las comarcas turolenses del Maestrazgo y Gúdar-Javalambre, se va construir el mayor parque eólico de España, con 122 aerogeneradores, lo que puede acarrear la tala de dos millones de árboles adultos, ecocidio que, por lo visto, no afecta al calentamiento global ni al cambio climático que nos atenaza, sino todo lo contrario. Según un estudio publicado en Estados Unidos, los árboles aumentan la contaminación del aire en las ciudades. ¿Por qué las plantas eólicas y solares no se ubican en terrenos desérticos y deshabitados -que los hay- y donde los perjuicios medioambientales serían mínimos? ¿Quién se beneficia? La España vaciada no da votos y por ello no importa a los políticos.

  • Y la luz se fue

    Y la luz se fue y tardó en volver… En mi caso, casi cinco horas; puedo sentirme satisfecho pues, en muchos lugares, no lo hizo hasta avanzado el día siguiente. Menos mal que tenemos la mejor red eléctrica del mundo, en palabras de la presidenta –con un megasueldo que duplica el de su homólogo italiano- de la empresa encargada de asegurarnos un correcto suministro eléctrico. Un apagón, como el del 28 de abril, no iba a producirse nunca. Lo afirmó Sánchez y lo repitieron sus ministros y los medios de difusión afines para los que fue “una experiencia que hay que practicar.

    Quedarse aislado nueve horas y media también está bien”. La posibilidad de apagones era un bulo propalado por la fachosfera, de manera, que ignoraron las alertas de los técnicos, que ya venían de tiempo, y no tomaron medidas. El Gobierno, guiado por la ideología y el sectarismo, no reconoce sus yerros ni se muestra dispuesto a rectificar. O verdes o nada.

    El apagón dejó sin luz a toda la Península Ibérica, Andorra y sur de Francia aunque en estos dos últimos territorios la duración fue corta. En los domicilios, se sobrellevó con paciencia y con mayor o menor irritación, pero el caos se instaló en servicios como el tren y el metro. Miles de viajeros permanecieron horas y horas inmovilizados e incomunicados. Distinta suerte corrió la subdelegada del Gobierno en Zaragoza, que no pudo disfrutar de la “recomendable” experiencia al ser rescatada por un coche oficial mientras el resto de los más de 700 pasajeros hubieron de continuar atrapados sin agua, sin comida, sin refrigeración, con niños pequeños y, algo habitual en RENFE, sin información. Afortunadamente, los hospitales pudieron seguir funcionando gracias a los generadores movidos por combustibles fósiles. Por desgracia, hay que lamentar doce víctimas mortales. Y ninguna dimisión. Lo han hecho todo bien.

    El corte de energía nos acerca a regímenes de la querencia de nuestros gobernantes, como Cuba y Venezuela, donde estos episodios son el pan de cada día. Hace unas semanas nos sugerían un kit de supervivencia que nos tomamos a broma y que hubiera aliviado los efectos del apagón que sobrevino, curiosamente, poco después de anunciarse el procesamiento del hermano de Sánchez, con lo que la noticia quedó difuminada. Y, a los dos días, la electricidad se encareció un 450%.

    ¿También casualidad? Podemos estar tranquilos, el Gobierno ha dicho que no habrá otro apagón.

    No saben las causas, cuya averiguación puede dilatarse meses; sin embargo, saben que no volverá a suceder. ¿Les creemos o nos vamos preparando para lo peor?

  • Dislates

    Se atribuye a Marco Tulio Cicerón, escritor y político romano del siglo I a. C. la frase: “Cuanto más cerca está la caída de un imperio, más locas son sus leyes”. Europa se va a pique. La muestra, los mandatarios que elige y las disposiciones o, mejor, los dislates que expide; así, recomendarnos un kit de supervivencia de 72 horas para casos de guerra. Por lo visto, la Unión Europea la considera probable o pretende atemorizarnos para que no nos opongamos al rearme del viejo continente ahora que Trump ha decidido que los EUA dejen de ser los paganos de su defensa.

    Cada día nos sorprenden con nuevas extravagancias como la exigencia de registrar las explotaciones avícolas de autoconsumo. Las familias que crían gallinas para surtirse de sus huevos, algo de toda la vida en los pueblos, han de dar de alta a las aves o se arriesgan a ser penalizados con multas entre los 600 y 3.000 euros. Y el cursillo dirigido a los dueños de perros y gatos. Y sancionar con hasta 200.000 euros a los propietarios de mininos que no les implanten un microchip.

    Y la sandez de prohibir las aceiteras y vinagreras rellenables en bares y restaurantes. Y la de los tapones unidos a las botellas de plástico y briks a fin de asegurar el reciclaje de todo el envase.

    Quienes tiran el tapón arrojan también el resto. Así están las cunetas de carreteras y caminos. 

    La aplicación de la Agenda 2030 prohíbe la limpieza de los montes y de los ríos y barrancos y propugna la demolición de presas. Ya hemos comprobado las terribles consecuencias de estas políticas “ecolojetas”. Si a consecuencia del cambio climático con que nos amenazan, las pertinaces sequías van a aumentar, habrá que construir más pantanos para almacenar agua y no destruirlos. El Pacto Verde Europeo está empobreciéndonos con las regulaciones, aranceles internos y trabas burocráticas que impone. Nuestros agricultores deben cumplir unos requisitos fitosanitarios que no se aplican a las importaciones de otros países por lo que no pueden competir con ellas que, además, introducen plagas en nuestros campos.

    España ha sido la huerta y la provisora de Europa. Ya nos ha adelantado Marruecos. Solo hay que fijarse en el origen de los alimentos en los supermercados.

    Casi un tercio del total de los gases contaminantes es emitido a la atmósfera por la dictadura comunista china superando a Estados Unidos y Europa juntos. Sin embargo, los verdes no protestan ante sus embajadas y para Sánchez constituye un ejemplo de lucha contra la emergencia climática.

    El precio de la energía en Europa es tres veces mayor que en China que se salta sin reparos las barreras ecologistas. Esto, sumado a las condiciones laborales de su mano de obra, explica que la producción resulte mucho más barata y, por tanto, mucho más competitiva. Nos vamos a pique pero a causa de las políticas surrealistas de nuestros dirigentes. ¿Será que alguien cobra por ello?

  • Entrumpados

    Donald Trump ha entrado en su segundo mandato como un elefante en una cacharrería y ha dejado claro que para él solo existen tres potencias mundiales, USA, China y Rusia, despreciando públicamente a la Unión Europea de la que ha declarado que fue creada para fastidiar a los Estados Unidos. Los norteamericanos, durante el siglo XX, en las dos guerras mundiales y en las recientes y olvidadas guerras de los Balcanes, han sacado las castañas del fuego al viejo continente aunque, en los últimos tiempos, han iniciado un repliegue exigiendo a los miembros europeos de la OTAN el aumento de sus presupuestos de defensa. Recientemente, el vicepresidente yanqui atacó con dureza a las democracias europeas acusándolas de alejarse de sus valores fundamentales y de ignorar las preocupaciones de los votantes sobre emigración y libertad de expresión. La fragilidad de Europa quedó retratada, carente de unidad y liderato, en declive internacionalmente y empobrecida y dependiente por sus erráticas políticas económicas y energéticas.

    Antes de tomar posesión, Trump consiguió el alto el fuego entre Israel y los terroristas de Hamas y el intercambio de prisioneros por rehenes –vivos y cadáveres- capturados por la organización palestina en octubre de 2023, en el mayor pogromo o masacre de judíos desde los nazis. 1.200 personas fueron brutalmente torturadas y asesinadas y unos 240 rehenes llevados a Gaza. El derecho internacional considera la toma de rehenes como “uno de los delitos más abominables y repudiables”. La respuesta israelí ha sido desmedida pero no se enfrenta a hermanitas de la caridad. Y, como en todos los conflictos, siempre pagan los mismos.

    En Ucrania, el pacto, tras la bochornosa bronca televisada en directo entre Trump y Zelenski que exigía garantías de seguridad para su país, parecía naufragado. Pero ante la amenaza de ver paralizada la ayuda militar de Washington, Zelenski se ha retractado y acepta el liderazgo de Trump para llegar a una paz duradera. Europa y España, en una muestra de hipocresía, sostienen a Ucrania política, humanitaria, militar y económicamente y, al tiempo, financian a Rusia comprándole mucho más gas natural que antes de la guerra. Un lunes, Sánchez visita Ucrania para apoyarla y el martes vota en contra de condenar su invasión por el exagente de la KGB soviética. El presidente francés y el primer ministro británico acudieron a la Casa Blanca para defender sus intereses nacionales. En cambio, Sánchez se ha erigido en adalid europeo contra el trumpismo sin medir las consecuencias.

    El mundo está en manos de narcisistas sin empatía. Y a algunos los votan.

  • Escándalos

    Todos tenemos en nuestro entorno a conocidos, amigos o familiares agredidos por esta larga y penosa enfermedad, eufemismo con que evitamos el término tabú de cáncer. Por fortuna, aunque aumentan los casos, cada vez son más quienes consiguen superarlo. Pero es preciso no cejar en su erradicación. En España, el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), dependiente del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, tiene como objetivo “desarrollar nuevas formas de prevenir, diagnosticar y tratar del cáncer”.

    Últimamente, este organismo se ha visto envuelto en una serie de escándalos denunciados por su comité de empresa. Fondos públicos y privados, casi tres millones de euros entre 2018 y 2023, destinados a la investigación de la lucha contra el cáncer, se han empleado en actividades artísticas, comprando obras de arte y contratando a personal especializado en esta materia. Dichas adquisiciones se han exhibido en varios países con presencia de directivos del centro, naturalmente, a cargo de los presupuestos del CNIO. Todo ello, con un déficit de 4,5 millones de euros que ha afectado al mantenimiento de sus equipos tecnológicos e impuesto al personal recortes en su labor investigadora.

    Para la máxima responsable, la directora del Centro, perceptora también de sobresueldos que no le correspondían, estas revelaciones procedían de bulos y desinformación por lo que se negó a dimitir. Tampoco la cesó el Gobierno. Y culpó de las presuntas irregularidades al gerente, llegando a comparar la persecución de que era objeto con la padecida, en la Alemania nacionalsocialista, por los judíos. Finalmente, el patronato del CNIO ha destituido tanto a ella como al gerente. Han tardado en hacerlo. Resultaba vergonzoso que las donaciones contra el cáncer se desviasen hacia fines particulares y no pasase nada. Ahora se explica la inquina contra el dueño de Inditex de nuestra progresía, apelativo con el que se emboza la extrema izquierda comunista. No existen ultras solo en la derecha, igualmente los hay en el polo político opuesto. Amancio Ortega entrega material y equipamientos sanitarios en vez de dinero para mercarlos, lo que impide este tipo de chanchullos.

    Son tantos los escándalos que nos sacuden que nos insensibilizan y ya no producen ningún efecto en nuestro ánimo. Las corruptelas de hoy tapan las de ayer; y las de mañana taparán las de hoy. Corruptelas que conocemos gracias a la prensa y a las redes sociales. Por eso pretenden censurarlas y silenciarlas. Si se inspeccionasen las cuentas de ONG y chiringuitos subvencionados y averiguáramos cuánto de su financiación se despilfarra en sueldos, alquileres, viajes y otros gastos secundarios, y cuánto llega a quienes realmente lo necesitan, nos sorprenderíamos y no gratamente.

  • Respeto

    Otro año ha pasado. Un año más a las espaldas y uno menos por delante. Un año cargado de propósitos que, como casi siempre, se quedarán por el camino. Envejecemos. Es ley de vida.

    Afortunados los que podemos ir arrancando las hojas del calendario. La alternativa no resulta muy halagüeña. Nuestro Año Nuevo empieza el 1 de enero, sin embargo, no en todas partes ni siempre es ni ha sido así. En China y otros países orientales, el inicio del año varía, según los ciclos lunares, entre finales de enero y principios de febrero. El 2025 recae el 29 de enero. Nos regimos por el calendario romano, implantado el 46 antes de Cristo por Julio Cesar, que fijó el comienzo de año el primero de enero. Este calendario siguió vigente en el ámbito cristiano si bien la fecha de Año Nuevo se la hizo coincidir con diversas solemnidades litúrgicas, como el 25 de marzo y el 25 de diciembre, festividades respectivas de la Encarnación y Natividad de Jesús. A partir de la reforma gregoriana de 1582, el 1 de enero fue adoptándose paulatinamente como arranque de referencia del año civil.

    Occidente bebe de las fuentes judeocristiana y grecorromana que, a lo largo de centurias, han ido conformando nuestra civilización. No faltan quienes repudian dicho legado y pretenden desprendernos de él. El filósofo Gustavo Bueno se definía como un ateo católico; su ateísmo esencial no le llevaba a renegar del contexto cultural católico en el que había nacido. La religión católica molesta; no es algo nuevo. Decía Agustín de Foxá que los españoles habíamos ido siempre detrás de los curas, bien con cirios o bien con palos. En el presente, no se va ni con los unos ni con los otros. En España no se ha vuelto a la quema de templos como en épocas anteriores, hoy reivindicadas, pero los sentimientos católicos se ven atacados con una virulencia no empleada contra otros credos que responden a los agravios con atentados, como ya ha sucedido en otros países. 

    Valientes cuando no corren riesgos, saben bien elegir el objetivo de sus invectivas. Se amparan en la libertad de expresión para burlarse de creencias que no comparten e insultar a los que se sienten ofendidos y protestan, tildándoles de ultras y sembradores de odio. Obviamente, cada uno es libre de manifestar irreverencias e improperios. Pero no en medios públicos pagados por todos. Y esa misma libertad de expresión que reclaman para sí deben admitirla para quienes no piensan igual.

    El respeto al ejercicio de la libertad exige reciprocidad. Con demasiada frecuencia, desestimamos las palabras de Mahatma Gandhi: “Respeta para que te respeten”.

  • ¿Arte o mofa?

    Se dice que los dioses vuelven locos a quienes quieren destruir. No sé si serán los dioses o las élites y agendas que, más que gobernarnos, nos manipulan y manejan las que quieren demoler y cambiar el mundo actual que, como en el título de la película de 1963, está “loco, loco, loco, loco”. Un mundo al revés y cada vez más ignorante y adocenado. Este desquiciamiento se da en todos los órdenes, incluido el artístico. Hace unas semanas, en una subasta en Nueva York, un plátano pegado con cinta adhesiva a una pared alcanzó una suma cercana a los 6 millones de euros; el adquirente, un inversor chino en criptomonedas, prometió comérselo. El precio de la fruta toca las nubes pero el de esta banana ha batido el record. En 2021, en Milán, se vendió una escultura invisible por casi 28.000 euros. Como prueba de su existencia se emitió un certificado de garantía, lo único palpable en el despropósito.

    En 2015, una limpiadora de un museo de Milán “destruyó”, cual pérfida talibana, el trabajo plástico de dos autoras vanguardistas que pretendía representar el hedonismo y la corrupción política de los años 80. La composición consistía en una serie de botellas de champán, confeti y desperdicios de una fiesta desparramados por el suelo; la buena señora o señorita los confundió con restos reales de un sarao y, ni corta ni perezosa, los metió en bolsas y los depositó en el correspondiente contenedor. Igual que en chiste, el personal de limpieza de las galerías de arte contemporáneo, antes de empezar sus tareas y tirar algo, en caso de duda, deberían preguntar si la cosa es basura o arte, como en el concurso televisivo. Algo parecido me sucedió en el Museo Reina Sofía de Madrid.

    En el recorrido, se entraba en una sala repleta de trastos y paquetes por medio precisando sortearlos para atravesarla. Me sentí gratamente sorprendido, mi casa era una obra de arte sin yo saberlo.

    Desde el siglo XIX, el arte reinterpreta, replantea y rechaza los valores estéticos tradicionales y busca nuevas formas de expresión que despierten y transmitan sensaciones y emociones al espectador. Pero no todo lo que se pinta o esculpe es arte. A menudo, se nos ofrecen auténticas patochadas, presentándonoslas como creaciones de un significado tan elevado y sublime que resultan incomprensibles para la inmensa masa acrítica y sin educación. Sin embargo, encuentran aplausos y paganos; y no solo particulares que allá con sus gustos y su dinero. Lo bochornoso es que una institución pública española como el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas gaste, entre 2018 y 2023, casi 3 millones de euros en este tipo de compras y eventos.

  • El agua, vida y muerte

    Había que dejar que el agua corriera libremente por sus cauces naturales y el agua corrió desbocada hacia el mar. Los ríos y barrancos se desbordaron y anegaron numerosas poblaciones sembrando la muerte y la destrucción. La riada arrastró los negocios, trabajos y esfuerzos y el futuro de muchas personas. Y lo más grave, más de doscientas vidas. Estas lluvias torrenciales causantes de avenidas e inundaciones en la cuenca mediterránea no son nuevas. Vienen de lejos. Están documentadas desde siglos, cuando el cambio climático no se debía a la acción humana. La reciente desgracia ha sido histórica y la demostración de que elegimos a dirigentes incompetentes, movidos por la ideología y el sectarismo y que no miran más allá de las siguientes elecciones. Además, se rodean de colaboradores todavía más mediocres para que no les hagan sombra y nombran a los cargos políticos y técnicos con criterios de amistad y no de capacidad y aptitud.

    Las DANAS, como se llama ahora a estos fenómenos atmosféricos, se generan regularmente y son conocidos de sobra sus efectos dañinos e inevitables. ¿Por qué no se toman medidas y se levantan infraestructuras para intentar paliarlos? El genial Antonio Mingote -hijo de un darocense y cuya infancia transcurrió en esta ciudad, en Calatayud y en Teruel- publicó en 1982, tras la pantanada de Tous (Valencia), un chiste que, a pesar del tiempo transcurrido, tiene plena actualidad.

    En la viñeta, se ve a dos hombres contemplando los estragos provocados por la rotura de la presa y uno le dice al otro: “Estas catástrofes sólo se producen cada veinte años, así que hasta dentro de veinte años, no tenemos porqué pensar en lo que podemos hacer para prevenirlas”.

    Triste realidad. Se han destruido presas y diques y dejado de construir otros y se ha prohibido la limpieza y ampliación de los cauces de los barrancos. Incluso se multa por cortar las cañas. Todo ello ha impedido mitigar el desastre. Las administraciones implicadas, la Generalidad Valenciana, el Ministerio de Transición Ecológica, la Confederación Hidrográfica del Júcar y la Agencia Española de Meteorología (AEMET), carentes de la más mínima empatía hacia las víctimas, se lavan las manos y se echan la culpa unas a otras contradiciéndose en sus declaraciones. Ha habido negligencia, omisión y descoordinación antes, durante y después de la tragedia. Los gobernantes autonómicos se han mostrado ineficaces en los momentos cruciales, no estaban donde debían estar y han reaccionado tarde y mal. Las autoridades estatales no han dado la cara y han huido cobardemente o desaparecido; y han demorado la activación de los recursos del Estado para auxiliar a los damnificados y escamoteado las ayudas económicas. Han aceptado la cooperación extranjera después de dos semanas. Aparte, la patulea sin escrúpulos que, no respetando el dolor ajeno, se ha aplicado al pillaje de lo que se había salvado. Solo los innumerables voluntarios han acreditado su categoría humana y solidaridad al acudir de inmediato a los lugares devastados ante la ausencia, en los primeros momentos, de los organismos públicos. Pero nadie asume responsabilidades ni dimite.

  • Con dinero o sin dinero

    Como ya se anunciaba en la zarzuela “La verbena de la Paloma”, las ciencias adelantan que es una barbaridad. Gracias a los avances técnicos de la era digital que disfrutamos -o sufrimos- se va extendiendo la costumbre, y no sólo entre los jóvenes, de pagar por medio de la tarjeta, el teléfono o el reloj, aunque sean cantidades ridículas. El dinero en metálico casi ya no se utiliza en la mayoría de países europeos y, aquí, seguimos por idéntico camino. La pandemia aceleró esta nueva forma de comprar, mucho más cómoda que trajinar con monedas y billetes. Tiene ventajas y también inconvenientes como su dependencia de la tecnología y del acceso a internet. El fallo de una u otro, imposibilita los desembolsos sin efectivo. Asimismo, al facilitar nuestros datos personales y financieros, corremos el riesgo, a pesar de las medidas de seguridad, de ser víctimas de la piratería y de otros tipos de fraude. De hecho, los delitos cibernéticos son los que más han crecido últimamente.

    Y los bancos, encantados con esta tendencia. Criticamos su avidez pecuniaria y su lucro exorbitante, pero al pagar con dinero de plástico contribuimos a engrosar sus beneficios. De todas las operaciones realizadas, perciben de los establecimientos una comisión media del 0,3%. Unos 30 céntimos por cada 100 € es un porcentaje muy bajo, sin embargo, al cabo del año, supone unos ingresos millonarios. Algunos comercios no admiten o fijan un mínimo para cobrar electrónicamente.

    La banca nos “obliga” a sacar dinero de los cajeros –a menudo, averiados- lo que hace innecesarias muchas sucursales. ¿Cuántas se han cerrado? Y ¿cuántos de sus trabajadores han sido prejubilados o despedidos? Igual sucede con el autoservicio en las gasolineras o las cajas de autopago de grandes superficies y supermercados. Evitamos las colas y ahorramos tiempo pero estamos ayudando a que se eliminen puestos de trabajo y a recortar las cotizaciones a la Seguridad Social.

    La banca no es la única contraria a los pagos en metálico. Coinciden con ella, las élites políticas y globalistas que nos tutelan. El euro digital ya está en marcha. Nos mostramos muy celosos de nuestra privacidad y, al mismo tiempo, la transferimos sin pudor, propiciando el control y manipulación de la sociedad. El instrumento de dominio más potente es la información. Desde 2021, las transacciones en dinero contante y sonante tienen un límite máximo de 1.000 €. Pero en cualquier momento, los Gobiernos pueden variarlo y prohibir o imponer determinadas gestiones económicas. Si adelantan la Navidad al primero de octubre, ¿qué ocurrencia no será posible? Y siempre encontrarán alguna justificación y no faltará quien les aplauda.

  • Llegaron las lluvias

    ¡Llegaron las lluvias! Este año, las DANAS otoñales se han adelantado a agosto y septiembre, en pleno verano aún. DANA es un acrónimo de “Depresión Aislada en Niveles Altos”. Hasta no hace mucho, se la conocía como gota fría. Sus efectos son, a menudo, desastrosos como los ocurridos en el sur y el oeste de nuestra provincia y en los Pirineos. La zona “melocotonera” se ha librado del pedrisco y de las aguas torrenciales. ¿Los cañones antigranizo han tenido algo que ver? Hay que salvar la cosecha frutícola aunque la contrapartida conlleve la escasez de precipitaciones y la consecuente sequía. El pantano de Calanda ha llegado a estar a menos del 20% de su capacidad.

    Los lechos y las márgenes fluviales no se dragan. Basta observar el Guadalope a su paso por Alcañiz. En caso de avenidas, no deberán extrañarnos los desbordamientos y las inundaciones; siniestros que podrían paliarse si los ríos y barrancos se despejasen de la maleza y los sedimentos que los obstruyen. Pero a esto se oponen los ecologistas y los burócratas de la Unión Europea y sus acólitos nacionales que solo han visto el campo desde sus aviones. Parecen vivir en los mundos de Yupi, aislados de la realidad. Nada de poner puertas al campo; la naturaleza ha de sentirse libre y expedita. Nada de limpiar los cauces de los ríos; han de fluir sin estorbos por lo que se demuelen presas y embalses en un país donde la sequía constituye un grave problema. Nada de desbrozar los suelos de los bosques y no facilitar así los incendios. Nada de impedir que la fauna montaraz prolifere ni acotarla.

    Si los lobos causan estragos en los ganados, se compensa a los dueños por sus pérdidas. Pero a estos simpáticos animalitos protagonistas de cuentos infantiles, ni tocarlos.

    Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, desertó de la defensa porfiada de la especie cuando un ejemplar de la misma devoró a Dolly, su poni favorito. A partir del incidente, la Comisión Europea inició un “profundo análisis” sobre la situación de los lobos en el ámbito de la Unión y ha propuesto rebajar su protección y permitir su caza y sacrificio.

    Todos los gobiernos de la UE han dado su visto bueno excepto España e Irlanda. En los últimos tiempos, el número de estos cánidos se ha multiplicado; como los daños que originan.

    También en Aragón. E igual sucede con los jabalíes, que se han reproducido desmesuradamente ocasionando destrozos en la agricultura y accidentes en las carreteras; incluso se pasean ufanos y campantes por poblaciones y playas. La civilización surgió cuando el ser humano comenzó a dominar la naturaleza. Ahora pretenden lo contrario, que nos dejemos someter por ella. El mundo al revés y hacia atrás.

  • Nostalgias

    Por desgracia y a diferencia de otros lugares, en Alcañiz no valoramos ni sentimos apego por nuestro patrimonio artístico ni tampoco por el sentimental. Una evidencia de lo primero es el deterioro progresivo de la iglesia del Carmen, cerrada desde hace años, sin que ni unos ni otros hagan nada por evitar su ruina. Cuando se dispongan a tomar medidas –si ese momento llega- será demasiado tarde. Otra demostración de la desidia local es el monasterio de las dominicas, comunidad que, después de más de cuatro siglos de estancia en nuestra ciudad, la abandonó en 2008. En los terrenos monacales, adquiridos por el Ayuntamiento, se está construyendo una residencia para mayores para lo que se ha demolido por completo la antigua edificación, borrando toda memoria de la presencia moderna de dichas monjas en Alcañiz. Se hubiera podido aprovechar el templo, ejemplo de arquitectura religiosa de la pasada centuria y cedido hasta su venta al culto ortodoxo, como sala de exposiciones o auditorio. Pero doctores tiene la Iglesia y técnicos y arquitectos el Consistorio.

    Al otro lado de la calle, la mole de la vieja iglesia dominicana resiste los embates del tiempo y del abandono que hubiera sido un ámbito más idóneo que la Lonja y la Casa Consistorial para instalar el museo del que carece la capital del Bajo Aragón Histórico. La portada renacentista del derruido convento se ha conservado en forma de arco de triunfo. Sin embargo, el entorno no acompaña, rodeado de coches y de algún que otro solar dejado y sucio. Y, en la misma plaza, en el restaurado molino harinero, el gran desconocido de Alcañiz, el C.I.B.A. (Centro de los Íberos del Bajo Aragón) cuya exposición arqueológica es digna de visitar. Con excesiva frecuencia, nuestros políticos se cuelgan medallas con obras y reformas para luego desentenderse de ellas y de su mantenimiento.

    De la destrucción de nuestro patrimonio afectivo se podría escribir largo y tendido. La última muestra, el parque infantil de tráfico de la Avenida de Aragón que ha visto jugar y crecer a varias generaciones de niños alcañizanos. Tras su larga existencia, lógicamente, había quedado obsoleto.

    Y sin el mimo e interés con que lo cuidaba Pedro Catalán. ¿Por qué no se ha remodelado adaptándolo a la normativa vigente y trasladado la proyectada “plaza pública” a otro punto de la población? La ciudadanía se ha movilizado con recogida de firmas y manifestaciones en contra de esta decisión del Ayuntamiento que ha hecho oídos sordos y lo ha arrasado por completo. Y puestos a reivindicar nostalgias, mis lectores –creo que alguno tengo- convendrán conmigo en que al nuevo recinto se le debería dar el nombre de “Pedro Catalán”. Bien se lo merece.

  • Pobres felices

    Cuentan que un rey hizo la promesa de llenar por la mitad las copas de vino si resultaba triunfador en una batalla. El monarca venció y cumplió su promesa. Pero pronto, las copas doblaron su capacidad. Al revés ha sucedido con muchos productos de los supermercados. Han mantenido el tamaño de los envases y los precios pero han reducido los contenidos. E idéntico comportamiento se ha aplicado al café con leche de los bares. Las dimensiones de las tazas han ido disminuyendo.

    Aunque, por lo general, comercios y cafeterías han optado por ambas posturas, reducir la cantidad de producto e incrementar los precios.

    Cuando los precios suben, perdemos poder adquisitivo pues con el mismo dinero podemos adquirir menos bienes y servicio. Como consecuencia, la producción disminuye y, al tiempo, se encarece lo que repercute en el alza del nivel de vida. Es la pescadilla que se muerde la cola. Pero no todos quedamos perjudicados por la inflación. El gran beneficiado de la misma es el Estado. Si los bienes y servicios se venden más caros, los contribuyentes pagamos más por ellos y Hacienda recauda más en impuestos indirectos como el IVA.

    En 2002, entró en vigor el euro, moneda común, hoy, de 20 países de los 27 Estados miembros de la Unión Europea. En aquel momento, nos parecía muy divertido manejar la calculadora para comparar los precios y convertir las pesetas en euros y viceversa. Al principio, se respetaron los cambios (un euro equivalía a 166,386 pesetas) pero muy pronto lo que se pagaba con la moneda de 20 duros pasó a pagarse con la de un euro. Desde entonces, el coste de la vida ha crecido considerablemente. Recuerdo que con mil pesetas cargaba de fruta y verdura; hoy, 6 euros, el equivalente del billete verde, no alcanza, a veces, para comprar un kilo de fruta.

    Sin embargo, los salarios no han aumentado al mismo ritmo. Nos hemos empobrecido. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), organismo dependiente del Gobierno, el pasado año, más de la cuarta parte de la población en España vivía en riesgo de pobreza o de exclusión social, cinco décimas por encima de 2022 y tres décimas más que antes de la pandemia.

    Y eso con la economía yendo como un cohete. Es lo que persigue la Agenda 2030 y para lo que está tomando todas las medidas en materia del medio ambiente -con sus efectos nocivos en la agricultura, ganadería, industria y energía- que afectan a nuestras vidas. No tendremos nada pero seremos felices.

  • Toros

    Hace unas semanas, el ministro comunista de Cultura eliminó el Premio Nacional de Tauromaquia. La reprobación de las corridas de toros no es una actitud de ahora sino que viene de lejos. Tampoco emana de posiciones progresistas. Todo lo contrario. Los festejos taurinos surgen en la Edad Media. Así lo testimonian romances y documentos. Y ya por entonces, aparecieron posturas opuestas a ellos que procedían de la Iglesia. Muchos clérigos condenaron la “crueldad inútil” y la “brutalidad” con que se trataba a los animales. En el siglo XVI, el papa san Pío V castigó con la excomunión tanto a los participantes como a los concurrentes a dichos espectáculos. La protesta de Felipe II hizo que el anatema se limitase a la clerecía.

    Al contrario de los Austrias, los Borbones -y por ende la aristocracia- despreciaron estos espectáculos al considerarlos indignos y propios del vulgo. Y los prohibieron. Pero el pueblo hizo caso omiso y continuó celebrándolos. Y dado que la nobleza a caballo ya no tomaba parte en los mismos, se fue configurando el toreo a pie. Goya, gran aficionado, lo plasmó en sus grabados sobre la Tauromaquia. En el siglo XIX, las Cortes Españolas plantearon vetarlos en numerosas ocasiones.

    Hoy día, el antitaurinismo se debe a motivos políticos además de los animalistas, al considerar los toros como algo propio de la carcunda y de la “fachosfera”. El mundo de la cultura se ha dividido en favor y en contra. Manuel Machado fue un decidido defensor de la fiesta mientras que su hermano Antonio basculó del pro al rechazo, actitud esta compartida por el nobel Juan Ramón Jiménez. La Generación del 27, llamada también de la República, fue, sin duda alguna, el grupo literario más proclive a los toros. Entre los máximos valedores, Rafael Alberti que, incluso, se vistió de luces e hizo el paseíllo en el albero de Pontevedra, y Federico García Lorca, autor de una de las más grandes elegías de nuestra Literatura en la que llora la muerte de su amigo, el torero Ignacio Sánchez Mejías, principal promotor y catalizador de tal movimiento. Miguel Hernández escribió biografías de matadores para la Enciclopedia Taurina de José María Cossío. En su poesía, alude, con frecuencia, a los toros que, asimismo, fueron la gran pasión de Pablo Ruiz Picasso. A lo largo de su larga y fecunda vida, no cesó de reproducirlos en sus pinturas y esculturas. Entre otros aficionados progresistas, como los anteriores, se cuentan Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina.

    A García Lorca pertenecen las siguientes palabras que de seguro extrañarán y escocerán a algunos: “El toreo es, probablemente, la riqueza poética y vital de España, increíblemente desaprovechada por los escritores y artistas, debido, principalmente, a una falsa educación pedagógica que nos han dado y que hemos sido los hombres de mi generación los primeros en rechazar. Creo que los toros es la fiesta más culta que hay en el mundo”.

  • Las garrapatas

    En una sesión de las Cortes de Aragón, el que entonces era el presidente Lambán llamó a la oposición “garrapata”. Como presidente del gobierno era el máximo responsable de la educación de Aragón. Se pueden encontrar cientos de ejemplos de semejante cariz de unos y otros políticos en los diarios de sesiones. ¿Está en buenas manos la educación? Si de los políticos depende mi respuesta es no.

    La utilización correcta de la lengua española está en manos de la Real Academia Española, formada por lingüistas, literatos, gente de reconocida valía profesional en materia del idioma, e independientes.

    Los políticos, saltándose la autoridad académica pretenden que utilicemos el mal llamado lenguaje inclusivo, siguiendo sus criterios.

    Los que nunca tendrán conocimientos suficientes para formar parte de la RAE, algunos rozando el analfabetismo, otros dirigiéndose a sus colegas como garrapatas, son los que quieren enmendarle la plana a los profesionales y hacer que los ciudadanos hablemos como ellos quieren.

    ¿Está en buenas manos la educación?

    El mensaje está calando tanto que hace unos días escuché a una escritora que en una entrevista hablaba de un libro publicado. Dijo que una mujer, de profesión “soprana” (la voz más aguda del registro vocal si fuera soprano), había estado influenciada por los conocimientos musicales de su padre que era saxofonista. Yo me dije que las estupideces no hay que dejarlas a medias, deben ser completas y por lo tanto su padre sería saxofonisto.

    Esa gran escritora se ha perdido de por vida a un lector modesto como yo.

    La máxima de los manipuladores autoritarios de uno u otro signo siempre ha sido que repitiendo una estupidez un ciento de veces acaba calando en las gentes como una verdad incontestable. Se le atribuye a los nazis, pero lo han empleado siempre las ideologías de uno u otro signo para adoctrinar. Nos quieren borregicos.

    Si hay tozudos como yo que no aceptan las consignas, viene el insulto y de un tipo normalico paso a ser un facha machirulo representante del patriarcado más rancio. Es su cultura, es su educación, son sus conocimientos por encima de la RAE.

    Unos me han llamado rojo para insultarme, otros facha con la misma intención. Como dice El Kanka en una de sus canciones; “prohibidores a prohibir, nosotros a desobedecer”.

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