Medio ambiente
Ríos que discurren por el Bajo Aragón, como el Guadalope, Pena, Matarraña y Uldemó, aumentaron su caudal este miércoles como consecuencia de la lluvia y la nieve de esta semana. El río Guadalope se desbordó en Alcañiz tras realizarse un desembalse del pantano de Calanda.
En la zona del Mataraña los ríos Uldemó y Matarraña comenzaron a bajar de caudal entorno a las siete de la tarde, pero el Pena, a su paso por Valderrobres continuaba aumentado de caudal pasadas las diez de la noche, así como el Guadalope en Caspe.
Los miembros del Motoclub Alcañiz plantaron este domingo 58 pinos carrascos en las instalaciones de MotorLand, una acción que forma parte de un proyecto denominado “Tree by biker”.
La asociación, sin ánimo de lucro, cuenta con 120 socios aficionados a las motocicletas y su proyecto tiene como objetivo concienciar sobre la importancia de proteger el medio ambiente.
Los árboles se han plantado en la grada 1 del circuito de velocidad, situada en la recta principal, enfrente de la parrilla de salida, con una capacidad para 7.380 personas.
MotorLand colaboró en esta acción con el Motoclub porque, indican, “se encuentra en la línea de trabajo del Proyecto Verde con el que el circuito aragonés quiere dotar a sus instalaciones de un mayor impacto visual, haciéndolas más verdes y naturales”.
Añaden desde el circuito que pretenden “poner en marcha un proceso de plantación de especies arbóreas adaptadas al medio y con un sistema de riego por goteo para convertir sus 350 hectáreas en un gran bosque”.
Alumnos de Formación Profesional del centro de Alcañiz y trabajadores de una empresa bajoaragonesa instalaron un puesto el pasado viernes en la plaza de España alcañizana para ayudar a reparar, gratuitamente, aparatos dañados de los vecinos que quisieron llevarlos.
Organizado por el Cosorcio de la Agrupación nº7, los objetivos de este evento, llamado “Repair Café” eran evitar que los productos usados rotos se conviertan en basura y fomentar hábitos sostenibles.
Los vecinos pudieron llevar cualquier tipo de objeto, como tostadoras, lámparas, bicicletas, juguetes, ropa, vajilla o secadores de pelo.
Los voluntarios recibieron un diploma de “reparador” al finalizar el evento.
Sobre el organizador, desde el Gobierno de Aragón indicaron que el consorcio de la Agrupación nº 7 de Alcañiz ha completado ya su proceso de adhesión al convenio marco para el reciclaje de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, que permitirá gestionar los residuos electrónicos de casi 70.000 habitantes pertenecientes a las comarcas de Bajo Aragón, Bajo Aragón-Caspe, Matarraña, Andorra-Sierra de Arcos y Bajo Martín.
El Consorcio7 ya contaba, antes de la firma del convenio, con todas las infraestructuras necesarias para la correcta gestión de los citados residuos: dos puntos limpios fijos, Andorra y Alcañiz, con autorización para la gestión de los mismos, y un punto limpio móvil para dar cobertura en territorio disperso, ya que el consorcio cuenta con muchas localidades con una baja densidad de población.
La Lonja de la plaza de España de Alcañiz albergará el próximo 6 de marzo un evento dedicado a la reparación de objetos que cualquier persona podrá llevar para ello.
Entre las 10:00 h. y las 13:30 h. alumnos de Formación Profesional del Instituto de Alcañiz y una empresa de reparaciones de aparatos eléctricos domésticos formarán un grupo de reparadores voluntarios para ayudar a arreglar los objetos dañados gratuitamente.
Cualquier persona podrá llevar objetos rotos, como tostadoras, lámparas, secadores de pelo, ropa, bicicletas, juguetes, vajillas...
El evento, organizado por el Consorcio de la Agrupación n.º 7, se llama Repair Café y es el sexto que se hace en España. Su objetivo es evitar generar tantos residuos, favorecer al Medio Ambiente y hacer amistades reparando.
El Centro de Estudios Ambientales Ítaca de Andorra acoge una sesión informativa y de debate para abordar la problemática de salud laboral y ambiental que supone la exposición al sílice y al amianto en el entorno industrial de la Central Térmica de Andorra.
El amianto es un material prohibido en la Unión Europea desde el 2000 por ser perjudicial para la salud e, incluso, mortal.
Será el próximo jueves, 27 de febrero, a las 17:00 h. y está organizada por la Plataforma de Subcontratas y el Futuro de la Comarca.
Estarán como ponentes los representantes de la Asociación Catalana de Víctimas Afectadas del Amianto José Luís Gómez y Benedicto Martino y el abogado experto en contaminantes industriales Jaume Cortés.
En la sesión se informará sobre los derechos que amparan a las personas que padecen o padecerán problemas de salud derivados de la exposición al sílice y el amianto, se dará a conocer la iniciativa desarrollada por diferentes asociaciones de víctimas y sindicales para conseguir que se reconozca y regule el acceso anticipado a la jubilación sin penalizaciones económicas para las personas que han trabajado en condiciones de peligro e insalubridad como consecuencia de la exposición al amianto.
Los organizadores indican que “la actividad de las Centrales Térmicas de carbón tiene un potente impacto negativo sobre la salud de las personas, tanto las que trabajan habitualmente en este tipo de instalaciones como aquellas que habitan en sus proximidades. Así lo atestigua, por ejemplo, el informe “Un oscuro panorama: las secuelas del carbón” realizado por el Instituto Internacional de Derecho y Medio Ambiente de la Universidad Politécnica de Madrid que atribuye a las emisiones procedentes de las 14 centrales térmicas de carbón que operan en España la responsabilidad sobre 1.529 muertes prematuras, 20.112 episodios de asma y pérdidas económicas de entre 1.871 y 3.568 millones de euros tan solo en el bienio comprendido entre 2015 y 2016. La magnitud de semejante problema de salud pública se magnifica aún más si cabe si recordamos que durante este periodo la producción de energía con carbón se redujo un 30%. Con todo, la afectación de la salud no se reduce a la vinculada a la quema de combustibles fósiles como el carbón sino que el conjunto de la actividad es una descomunal fuente de contaminación que incluye la emisión de contaminantes químicos y electromagnéticos, así como una amplia diversidad de sustancias radiactivas, con el resultado de un elevado riesgo para la salud. Especialmente, en lo relativo a la posibilidad de padecer afectaciones y patologías -incluidas formas diversas de cáncer- del sistema circulatorio, cerebrales, cardíacas, y, sobre todo, pulmonares.
“Las centrales térmicas son inmensas máquinas de enfermar. Y además su peligrosidad no se limita a las emisiones que aboca al exterior. Las propias instalaciones, los materiales utilizados para su construcción son también peligrosos. Y en ese capítulo ninguno lo es tanto como el amianto que está presente en un gran número de conducciones, tuberías, canalizaciones y aislantes presentes en la térmica de Andorra” señala Jaume Cortés, abogado de Colectivo Ronda experto en contaminantes industriales y salud laboral.
“Existen muchos estudios que avalan el poder contaminante de las centrales térmicas de carbón y su responsabilidad sobre la degradación del medio y la pérdida de vidas humanas en las zonas donde se asientan esta industrias – señala Benedicto Martino, miembro de AVAAC, así lo confirma- pero se ha hablado mucho menos de la salud de las personas que cada día trabajan en este tipo de instalaciones, mucho más expuestas que el resto de la población y que, además, sufren el riesgo siempre invisibilizado que representa la inhalación de fibras de amianto, un material que cada año causa, según diversas estimaciones, alrededor de 3000 muertes en España, la mayoría de ellas sin obtener reconocimiento del origen laboral de sus dolencias”.
José Luís Gómez, segundo de los miembro de AVAAC que visitará Andorra el próximo jueves, coincide en señalar la masiva presencia de amianto en las instalaciones de las Centrales Térmicas. “Por sus condiciones de resistencia al calor y a la fricción, el amianto era un material absolutamente esencial en la construcción de las centrales térmicas hasta su definitiva prohibición por parte de la Unión Europea. Pero con la prohibición no desapareció el amianto instalado. Sigue ahí, en tuberías, conductos y bajo otras muchas formas, como un peligro acechante que se va agravando a medida que el material se degrada por el paso del tiempo o al ser manipulado en tareas de mantenimiento y sustitución. El amianto es el verdadero responsable de muchos casos de cáncer que erróneamente se han venido atribuyendo al tabaquismo o al simple infortunio. Pero no es así. Desgraciadamente, España es el país de la UE que menos casos de cáncer relacionado con el amianto reconoce. Se estima que más del 96% de los casos de mesotelioma o cáncer de pleura, una enfermedad cuyo único origen conocido es el amianto, no han sido reconocidos por la Seguridad Social”.
“El infradiagnóstico y la falta de reconocimiento del origen laboral por parte de la Seguridad Social -prosigue el abogado de Colectivo Ronda- suponen una flagrante vulneración de los derechos de las personas afectadas, pues se les están negando las prestaciones que les corresponden tanto a ellos como a sus familias en caso, por ejemplo, de incapacidad o defunción. Y no tan solo eso. También se está exculpando a las empresas de sus responsabilidades cuando la patología se ha producido por un incumplimiento de las medidas de seguridad y de su obligación de proteger la salud de sus plantillas”.
Para hablar de estas cuestiones, así como de la incidencia de la silicosis entre los mineros que han extraído el carbón que ha ha alimentado durante décadas la actividad de la central andorrana, AVAAC y Colectivo Ronda ofrecerán una sesión informativa para explicar qué derechos amparan a las personas de la comarca afectadas por enfermedades profesionales y cómo reclamarlos. “Es importante que la gente conozca estos derechos -afirma Benedicto Martino- y acabar de una vez por todas con el olvido que afecta a las personas que han enfermado y las que lo harán en el futuro por trabajar en la central. La dependencia económica de la comarca respecto a la central ha impuesto el silencio de muchos por miedo a perder su puesto de trabajo o el de sus familiares. Pero esta situación debe cambiar. Ahora que se habla de un plan de transición para la Central de Andorra es necesario exigir que esta transición empiece a construirse sobre la base del reconocimiento a los afectados por el carbón, el amianto y el resto de sustancias tóxicas y cancerígenas. Y parte de ese reconocimiento pasa también por conseguir que el Ejecutivo atienda la legítima petición de que se reconozca a los trabajadores que han estado en contacto con el amianto el derecho a acceder anticipadamente a la jubilación sin sufrir ninguna penalización económica, tal y como la legislación vigente reconoce a los colectivos que han trabajado en singulares condiciones de peligrosidad, insalubridad y penosidad””.
La Unión de Agricultores y Ganaderos de Aragón (UAGA) dispone del balance de daños en el sector agrario causados por la borrasca Gloria, que afectó especialmente al Bajo Aragón, entre el 20 y el 21 de enero, y lamenta que el Ministerio no haya declarado zonas de emergencia a las aragonesas, esperando “que incluya a Teruel y Zaragoza en la siguiente convocatoria”.
Según los datos de UAGA, este es el balance de daños en el Bajo Aragón:
“Infraestructuras:
- 55 granjas destruidas o seriamente dañadas, cuyas pérdidas ascienden a los 7 millones de euros.
- 45 almacenes o edificaciones de uso agrícola con daños estimados en 1,5 millones de euros.
A estas pérdidas, que por sí solas ya impresionan, hay que sumarles la pérdida de ingresos por
la no producción en dichas granjas.
Parcelas Agrícolas:
Unas 15.000 hectáreas de olivar afectadas.
- En las parcelas de árboles adultos los datos en rama pueden estar en un 50% de la parte productiva de los árboles lo que supone una pérdida en la cosecha actual muy elevada y en años sucesivos, ya que hasta dentro de 4 o 5 años no se conseguirá que los árboles alcancen a tener el mismo vuelo de rama que tenían antes de la nevada.
- En las parcelas de árboles jóvenes, de entre 6 y 15 años, las pérdidas han sido superiores ya que se estiman en un 80% por la rotura de la mayor parte de las ramas, sino todas y por lo tanto la pérdida total del árbol.
Por lo expuesto, UAGA estima que las pérdidas rondarán los 2.625.000 millones de euros, si contamos con los “ridículos” precios que tiene el sector hoy en día. Pero si hacemos el cálculo con el precio medio de los últimos 5 años, las pérdidas ascienden a 4.500.000 €. Estas afecciones son sólo para el primer año, porque como se ha indicado antes, la merma en la cosecha de olivas se prolongará unos cuantos años. Las perdidas se reducirán en un 25% anualmente hasta que los árboles consigan alcanzar su estado anterior al temporal, estimando unas pérdidas totales a lo largo de 4 años de 11.250.000 de euros.
En cuanto al cereal, también se han detectado incidencias principalmente en el encharcamiento de los campos, con la consiguiente muerte de los cultivos asfixiados por el exceso de agua. El porcentaje de incidencia en este caso es más difícil de identificar ya que los campos van evolucionando, y en algunos casos la situación será reversible pero en otros no. En este apartado, UAGA calcula que, por el momento, se perderá un 20% de la cosecha”.
Nuria Catalán García, doctora en Ecología e investigadora sobre la laguna de Gallocanta a través del Instituto Catalán de Investigación del Agua, impartirá este miércoles en Andorra la charla “Emergencia climática. ¿Qué papel juegan los ríos y los lagos en el ciclo del carbono global?”.
Comenzará a las 19:00 h. en el Centro de Estudios Ambientales Ítaca José Luis Iranzo.
Nuria ha dedicado su carrera a la investigación en el ciclo del carbono de los ríos y los lagos, como los escandinavos. El próximo mes de marzo comenzará a estudiar los suelos árticos con permafrost en el Servicio Geológico de los Estados Unidos en Boulder (Colorado).
Su investigación tiene como objetivo elucidar la relación entre los procesos biogeoquímicos del carbono en sistemas acuáticos y el cambio global. Principalmente, se ha centrado en el estudio de la composición química a nivel molecular, los patrones de reactividad de la materia orgánica, el metabolismo y las emisiones de gases de efecto invernadero.







