Opiniones

OPINIÓN:

Menos foto y mejor gestión

No podía faltar entre la multitud de actos que llenan la agenda preelectoral del presidente del Gobierno de Aragón, el Sr. Lamban, la firma del FITE.

Sin poner en duda la necesidad de estos fondos para la provincia de Teruel, hasta que consiga modificar el actual Sistema de Financiación Autonómica, injusto e insuficiente a todas luces, sí podemos cuestionar tanto la nula efectividad de estos fondos, como su falta de transparencia, simplemente remitiéndonos al Informe de Fiscalización de la Cámara de Cuentas de Aragón, en el que se pone de manifiesto, entre otras cosas, que no existen mecanismos de regulación para el reparto de los fondos, ni cuál es el papel de los órganos responsables, una tramitación poco ágil o algo tan grave como que el sistema contable no permite hacer un seguimiento eficaz del coste de los proyectos y lo que raya el absurdo que no esté definido en el objeto de estos fondos qué es un “proyecto de inversión”; vamos, la excusa que se ha puesto siempre para asignar los fondos.

Como en tantas ocasiones se han aprobado muchas iniciativas en las Cortes de Aragón reclamando mejor gestión y transparencia de los mismos, porque el informe de la Cámara de Cuentas hasta el año 2016 no ha hecho más que confirmar lo que sobre el terreno era de sobras conocido.

Nos encontramos con más de ochenta y cinco millones no ejecutados, de los cuales el Estado podría reclamar el reintegro de casi veinte millones; y seguimos con nueva foto y nueva firma, pero si no corregimos todas y tantas deficiencias, si no exigimos medidas correctoras y mayor control, estos fondos seguirán siendo lo que siempre han sido, una prebenda bajo unas siglas o un color político.

El buen yantar

La comida es una necesidad pero, también, puede convertirse en un placer, incluso en un arte. Muchos añoramos aquellos platos que, sin prisas y con dedicación, guisaban nuestras madres. Recuerdo, de niño, que venían a vender por las casas la leche recién ordeñada en unos cántaros de aluminio, brillantes, que parecían de plata, o tomábamos sardinas crudas, o con un alfiler se agujereaba un huevo para sorberlo tal cual, o bebíamos agua de las acequias y no nos pasaba nada. Hoy día dichas prácticas están proscritas por su alto riesgo para la salud.

La vida moderna, con su ajetreo, nos ha obligado a renunciar a aquel modo sosegado de conducirnos de antaño, impensable e imposible, en la actualidad. Ahora, nos lo venden todo
elaborado. Hasta para cocinar la tradicional paella de los domingos hay caldo preparado. Ya no hace falta esperar a que el agua, al hervir, vaya tomando la sustancia del sofrito. Si leyéramos las sustancias añadidas a todos los productos envasados, nos asustaríamos de la cantidad de productos químicos que ingerimos. Estamos envenenando la tierra, las aguas y el aire y, para comer, hemos de tomar toda clase de precauciones. Y a pesar de los controles aplicados -o que deberían aplicarse- a los alimentos que compramos, siempre se cuela alguna negligencia como el reciente caso de la carne mechada y el brote de listeriosis.

Las personas de una cierta edad echamos de menos aquellas viandas tradicionales y apreciamos los menús presuntamente caseros que anuncian en algunos restaurantes. En cambio,
la juventud desdeña este tipo de yantar y frecuenta, con exceso, la comida rápida o comida basura, muy atractiva a la vista, olfato y gusto pero con elevados niveles de grasas, sales,
azúcares, aditivos y conservantes que aumentan el apetito y la sed en los consumidores y pueden llegar a producir en nuestro organismo, además de adicción, enfermedades cardiovasculares, diabetes y obesidad. A esto se une el sedentarismo de los adolescentes -y no tan adolescentes- enganchados a los dispositivos electrónicos. Aparte, está la nueva cocina de autor en la que se tarda más en decir el nombre del plato que en comerlo. Cuando empiezas a saborearlo ya se ha acabado. Y, encima, te quedas con hambre y, a media tarde, el estómago está demandando merendar. Pero de todo ha de haber en la viña del Señor y para gustos, sabores.

Esos locos bajitos

“A menudo se nos parecen, así nos dan la primera satisfacción; ésos que se menean con nuestros gestos, echando mano a cuanto hay a su alrededor. Cargan con nuestros dioses y
nuestro idioma, nuestros rencores y nuestro porvenir. Dejad ya de joder con la pelota, que eso no se dice, que eso no se hace, que eso no se toca.”

Yo hubiera sentenciado penas que coincidieran con el tiempo de condena cumplido hasta la fecha, y trabajos en beneficio de la comunidad. Por pura comparación con las acciones,
muchísimo más dañinas, de personas impunes.

Ahora veríamos como padres amorosos, que dejan el nido, y nos sentiríamos orgullosos de comprobar que vuelan independientes, y que sin duda nos volveremos a ver en paz y
armonía, pues en esencia son como nosotras. Y no nos van a desahuciar.

No creo que se presenten en una oficina bancaria, para anunciar que ya no van a pagar los préstamos hipotecarios, pero se quedan con las casas, y que han ido a verles unos profesionales, que les pueden conseguir pensiones mensuales de 1.084 euros para cada deudor. Parece absurdo, pero desde que nos hemos enterado de que Blackstone se hace con cien mil viviendas en España, la mayoría en Barcelona, para imponer alquileres desahuciadores a muchos moradores, no querríamos que nuestros polluelos no vieran que
están haciendo su nido en esos tejados de zinc recalentado.

Y no me gustaría volver a oír a Marlaska decir: “ni los responsables, inductores o partícipes en la violencia, quedarán impunes, ni quienes están detrás de la organización de ataques”
porque él, y quienes le han encumbrado, están detrás de la organización de ataques mucho más devastadores sobre niñas, mujeres y ancianas, inocentes del todo. Y no me gustaría
volver a oír a Pedro hablar de firmeza, unidad y proporcionalidad, cuando no exige condenas tajantes y contundentes, pensando en las huérfanas desorientadas, que pueden
dejar de serlo, velando por su seguridad, trabajando para protegerles, porque queremos la unidad de todos, los que no dudaremos en prestar socorro o pedir ayuda.

“Nada ni nadie puede impedir que sufran, que las agujas avancen en el reloj, que decidan por ellos mismos, que se equivoquen, que crezcan, y que un día, nos digan adiós.”

Lenguaje inclusivo

Desde hace muchos años que formo parte de la humanidad porque así lo quiso mi condición de persona, al poco comencé a practicar deporte como atleta, pocos años después estudié historia, trabajé como periodista y ahora ya soy pensionista hasta que la muerte se me lleve la vida.

Perdón. Creo que no es correcto lo escrito. Reescribo:

Desde hace muchos años que formo parte del humanidod porque así lo quiso mi condición de persono, al poco comencé a practicar deporte como atleto, pocos años después estudié historio, trabajé como periodisto y ahora ya soy pensionisto hasta que el muerto se me lleve el vido.

Ésta, perdón éste, es mi aportación, perdón aportaciono a la opinión, perdón al opiniono de hoy.

Parlem

Parlem. Sí, hablemos, pero no hablemos de banderas, lazos, cólera, furia e ira. No hablemos del 155, o tanques.

Parlem. Hablemos estas semanas de los 162 desahucios diarios que hay en España (en los que la violencia también está presente).

Hablemos de porqué España tiene una inversión más baja que Noruega, Francia o Dinamarca en sanidad pública. Hablemos y debatamos de las enormes consecuencias que ello conlleva. Porque las listas de espera y la escasez de personal asociadas, no solo son un: “ya le llamaremos”. Es una lenta y angustiosa espera para resolver un problema de salud que provoca un dolor, una limitación, una frustración, una incapacidad… además de un potencial riesgo para la propia salud.

Parlem de los índices de pobreza de España. De porque la pobreza severa afecta al 6,9% de la población, la más alta registrada desde 2008. O que el 53,3% de las personas admite que tiene dificultades para llegar a fin de mes. Del 26,6% de la población española (12.338.187 personas) está en riesgo de pobreza y/o exclusión social. Y que desde el año 2008, el número de personas en riesgo de pobreza se ha incrementado en unas 900.000 personas.

Hablemos de la reforma laboral, de cómo somos mano de obra barata, al servicio de un tejido empresarial que no conoce los límites. El cual, nos quiere más pobres y apuestan porque nos jubilemos a los 70 años.

Hablemos de porque aun existen los CIE´s, la Ley Mordaza y las cloacas del Estado orquestan el presente y el futuro del país.

Parlem de nuestra (impuesta) amnesia colectiva, porque aun existen cunetas y fascistas reciben honores y/o entierros magnánimos.

Hablemos de la defensa de la igualdad, del medio ambiente y de la cultura.

Parlem, hablemos sin fin y debatamos. Pero no nos perdamos en estos días de ruido y furia en ese artículo de la Constitución y debatamos de porque el resto de los artículos quedan en suspenso o son olvidados.

Libros que me han gustado mucho y otros que... menos

Desde que con 3 años mi hermano Miguel me enseñó a leer, para que no diera el peñazo a toda la familia para que leyeran los tebeos de Pumby que él me compraba todos los domingos, he sido una lectora apasionada. He leído todos los géneros, según las épocas de mi vida.

Ultimamente le ha dado por la novela negra. Siempre me han gustado los clásicos americanos (Dashiell Hammett o Raimond Chandler), me ha fascinado Agatha Cristie, y creo que me he leído casi todo de ella.

Hace unos años llegó a mis manos la trilogía “Millenium” y tengo que decir que me gustó mucho. Intenté saber algo de la historia de Suecia durante la II guerra mundial y más tarde con el bloque soviético. La historia parecía dar, al menos en mi opinión, verosimilitud a lo que contaba el autor. Podía ser posible que aquello hubiera ocurrido.

Me quedé con ganas de más, quería saber la historia completa de Lisbet, si al final se volvería a liar con Mikael, si se depuraban responsabilidades de todo tipo, si el psiquiatra Teleborian acaba de por vida en la cárcel… esos flecos que no se acaban de resolver.

Vi las películas, tanto las suecas como la americana, y ambas me gustaron.

Murió Stieg Larsson, y su familia decidió que el autor que había terminado el último libro continuara con la saga que tantos beneficios les daba.

He leído los tres nuevos libros y he de decir que he tenido que leerlos con lápiz y papel, para poder apuntar los nombres de los protagonistas (muchísimos) junto con la profesión o algo que me hiciera saber de quien se trataba.

Demasiados nombres, que además (y eso será un problema mío) me resultaban muy difíciles de retener.

Las tramas de los libros demasiado enrevesadas. Me han resultado difíciles de seguir. Otra página para apuntar cosas sobre eso…

Me ha dado la impresión que el autor quería contar muchas cosas pero no las terminaba de explicar del todo, por lo que se me escapaban detalles.

Me he hecho el firme propósito de releerlos, con lápiz y papel de nuevo, haciendo esquemas si es necesario. Voy a darles otra oportunidad, porque los he leído en vacaciones y lo mismo les dediqué muchas horas seguidas y eso me hizo que la cabeza no me diera tanto de sí. Será que ya voy teniendo una edad.

First dates

Repetitivas pesadillas, desagradables sueños que me mantuvieron prácticamente insomne durante dos noches en esos días previos a saber si tendríamos gobierno o nuevas elecciones...

Nunca hubiera pensado que Sánchez e Iglesias me podían dejar en vigilia dos noches seguidas apareciéndose en mis sueños. No es un cuento.

Así que me prometí que tenía que cortar de raíz con la situación. Se acabó escuchar las noticias en la radio, las tertulias, leer la sección política de los periódicos tanto de papel como digitales, se terminaron los telediarios, y vetado totalmente Wyoming.

Fuera los políticos de mi día a día. Por mi salud.

Aunque en algo le voy a hacer caso a Sánchez. Nos pidió a los españoles que le dijéramos con más claridad lo que queríamos. Muy bien, se lo voy a decir, a él y a todos los demás.

Aprovecharé esta oportunidad que me brindan de dar mi opinión, y usaré una papeleta en blanco para explicarle en ella con meridiana claridad, a qué escatológico lugar deseo que se vayan él, Iglesias y todos los demás políticos (salvo unas contadas excepciones, que se podrían enumerar con algunos dedos de una
sola mano).

Y una vez vetado Wyoming con su Intermedio, ¿qué hago mientras me preparo la cena? Y ahí es cuando me acordé de un amigo, que en su día me comentó que le gustaba mucho ver “First dates”, el programa de citas de la Cuatro. En su momento me sorprendió, porque es una amigo al que tengo en alta estima intelectual; lector compulsivo, bastante culto, y se le podría considerar escritor, pues ya cuenta con varios libros publicados... Así que su entusiasta defensa de un programa que yo consideraba digamos frívolo, dirigido a entretener a la gente que no le apetece que le llenen la cabeza con asuntos que huelan a intelectualidad, me llamó la atención.

Como coincidía en horario con El Intermedio, le dí un par de “oportunidades” en aquel tiempo en el que me lo recomendó, y si bien no lo encontré tan insulso como imaginaba y parecía que tenía “algo”, lo dejé estar y le seguí siendo fiel a Wyoming.

Hasta ahora, que decidido a no ver los caretos de nuestros políticos y mucho menos a escucharles, le dí la segunda oportunidad a First dates. Oye, enganchado estoy, que a las 21:30 enciendo la tele puntualmente para no perderme detalle. El otro día salió una pareja encantadora de lesbianas, alegres y dicharacheras, que poco a poco fueron calentando la conversación, hasta que se preguntaron por el sexo y la cosa siguió más o menos así: -A mi me encanta el sexo, me gusta todo, todo lo que me piden lo hago... vamos, que soy una guarra... -Pues yo... la verdad es que soy muy cochina, a mí también me gusta todo... -¿Y tú también tienes un baúl de esos llenos de...? -No, yo tengo un armario... Sus miradas desprendían una pasión irrefrenable, y se intuía que sólo estaban deseando que terminase la cena para irse juntas a comerse a besos. Me encanta que la gente haga el amor, con las
guarrerías que les apetezcan.

En otro momento sacaron a una pareja de ancianos absolutamente adorable. Ella tenía 82 y el creo que estaba en los 81. No dejaron de sonreír en toda la cena, los dos demostraron tener un espíritu tremendamente joven, a la vez que eran perfectamente conscientes de la realidad: los dos sabían que la muerte estaba al acecho para llevárselos más pronto que tarde, y aceptaban que igual sólo les quedaban algunas semanas, o unos cuantos meses, o quizá con suerte unos pocos años... Les daba igual, lo poco o mucho que la vida les quisiera regalar en esta tierra, querían disfrutarlo a tope. Y ya que el azar les había llevado a conocerse en esta cena, decidieron que querían vivir ese tiempo que les quedara, juntos.

Lo reconozco, se me humedecieron los ojos.

Así que entre escuchar las mezquindades de los políticos que nos han tocado en mala hora haciendo que mi bilis se disparé hasta límites dañinos, o ver un programa en el que sin preocuparse de ideologías, edades, ni inclinaciones sexuales, dan la posibilidad a que nazca el deseo, la pasión y el amor, me quedo sin atisbo de duda con este último. Que cada cual vea y escuche cada día a quien le apetezca. Yo ya he tomado mi decisión.

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