Opiniones

OPINIÓN:

Prometo seriamente no volver a hacerlo

Cautivos del mal, 1953

La demanda de divorcio será inmediatamente ofrecida al demandado para que la haga suya en todos sus extremos.

Has dicho lo que se te ha subido a la cabeza.

Dogville, Lars Von Trier, la tienen disponible en Youtube, muy buena para la jornada de reflexión.

La intervención de abogado y procurador será optativa en todas acciones ante la administración de justicia o cualquier otra.

Toda sentencia judicial, o cualquier otra, jamás supondrá robar, ni un céntimo ni una hija.

Infierno de cobardes, Ruta suicida, Clint Eastwood.

No procederán pensiones en tanto el demandado no se oponga a tener a su familia en su compañía.

Electra, de Sófocles.

Vivo en mi propia casa con los asesinos de mi padre y por ellos soy dominada y en ellos está el que yo reciba algo o, del mismo modo, que quede privada de ello (…)

Y el colmo del ultraje: veo al asesino en el lecho de mi padre con la infeliz de mi madre, si se debe llamar así a la que yace con este; (…)

En semejante situación, amigas, no es posible ni ser sensata ni piadosa; antes bien, en las desgracias es forzoso, incluso, practicar el mal.

Rebelión en la Granja de George Orwell.

Los servicios sociales, garantizarán la igualdad de relación de padres con hijas, verificando el contacto diario, sin más límite que 12 horas de las 24. En caso de trabajar fuera, como mínimo se verificarán los contactos telefónicos o informáticos, y cualquier otro postal o presencial, vigilando que las estancias con el padre alcanzan a 182 de los 365 días del año.

Cadena Perpetua. Tim Robbins. Antes de que atentara la juez contra mí, era honrado y decente del todo, sin embargo, oprimido por su tiranía, y la de quienes se someten a sus dictados, la ira, el odio y el sufrimiento me hacen sentirme como Anakin Skywalker, en la venganza de los Sith. Por cierto una fuente de consulta de cabecera sobre separatismo.

La casa que Jack construyó. Lars Von Trier. La lluvia torrencial borró el rastro de sangre de kilómetros que dejó el cadáver arrastrado, y se dijo: - Pienso en todo lo que he hecho en mi vida, sin recibir el más mínimo castigo – Puede que haya sido un error.

Nasrin

Llega un momento en el que resulta casi imposible discernir entre la realidad y la ficción cuando escuchas a los medios “informativos”. Para mantener la ilusión de que estás bien informado, hay que emplear un elevadisimo tiempo en contrastar la información entre decenas de fuentes de todo pelaje ideológico, y ni aún así puedes tener la certeza de que eso que te han contado es como crees que es.

Como sucede con el caso de Nasrin Sotoudeh. Los de Amnistía Internacional me han mandado un mensaje “urgente” para apoyar con mi firma a esta abogada iraní. En cualquier caso, antes de regalar mi firma, me gusta siempre intentar averiguar de qué va la cosa, y saber si me están intentando colar algún asunto poco claro. Y sobre todo en este caso de Nasrin, en el que la noticia resulta tan increíble, que no he podido evitar rastrear la red para saber sí eso podía ser cierto. Me dicen los de A.I. que a esta abogada la han condenado a 38 años de cárcel y 148 latigazos. ¿Qué ha hecho para merecer tan brutal castigo? Según A.I., simplemente ser una activista defensora de las mujeres de su país, por ejemplo en la lucha por acabar con la oblitariedad del pañuelo en espacios públicos, y en general, por defender los derechos humanos de libertad de expresión, opinión y reunión. Si esto es cierto, acojona, ¿eh?

Me he metido hasta en la página de la ONU en mi exahustivo rastreo internáutico, y la última noticia que publican sobre ella es del 2013, pero en ella se confirma que Nasrin estaba en la cárcel por estos “turbios” asuntos desde el 2010, y se congratulaban porque la ponían en libertad. Desde esa fecha, en la ONU se han olvidado de ella, pero por todo lo indagado, parece que los jueces iranís no se han olvidado, y su deseo de librarse de este ser molesto, es
real.

Al parecer, las mujeres jóvenes de Irán se están empoderando poco a poco, y tratan de dar pasitos que les ayuden a salir lo antes posible de ese mundo medieval. Se ponen el velo de manera que no les oculte del todo el pelo, se pintan los labios, se arreglan la cejas, y hasta se ponen ajustados “leggins” que tienen a la “policía de la moral” alteradisima sin saber si deben detenerlas a todas y llenar las cárceles... Pero parece que estos pasitos dados por tantas, son
de alguna manera imposibles de detener, y hasta maquilla de alguna manera al régimen, pero lo que no pueden tolerar es el activismo frontal de una mujer que se la juega por todas las demás. Nasrin va demasiado lejos.

¿Y que hacemos los países “desarrollados”? Nada. Simplemente aguantar los escupitajos de Trump preocupado por que los Iranís

Suso y la prevaricación

Uno pensaba que eso de la prevaricación era permitir que la madre de un concejal tuviera un bar abierto sin licencia.

También pensaba que eso de la prevaricación consistía en no atender a los vecinos que han perdido sus casas por el derrumbe de un cerro municipal.

En mi ignorancia, también pensaba que prevaricar consistía en limpiar unas calles y dejar otras sin limpiar en función de quienes fueran los dueños de las viviendas.

También pensaba que prevaricar consistía en utilizar el asfaltado del camino de la vía, no para asfaltar el camino, sino para asfaltar el camino que conduce al masico de la familia del alcalde.

También pensaba que prevaricar era hacer unas bases para la concesión de la gestión del agua que favorecieron a una empresa concreta.

También pensaba que prevaricar era utilizar el dinero público para favorecer al medio de comunicación que le baila el agua.

Estas, entre otras cosas, son las que consideraba prevaricación. Pero va Suso y dice que prevaricar es llegar a un acuerdo con los vecinos para solucionar el problema ocasionado por los terrenos del Ayuntamiento al caer sobre sus casas y destruirlas.

Así que, una de dos, o cambian el significado de prevaricación en el diccionario o cambian al que este concepto tiene de la palabra.

Continuando con mi pensamiento, también pensaba que el gobierno de Suso había estado apoyado por el PAR. Y, hasta ahora, no he escuchado, quizás porque mis oídos están sordos, que el par no vaya a volver apoyar la gestión de Suso otorgándole el voto de sus concejales.

Geseronlinepate

Dícese de la carrera más prometedora del futuro inmediato.
Este acrónimo se traduce como: Gestor de Servicios on Line para la Tercera Edad.

Pues no es una tontería, no, porque lo que antes podía gestionar casi cualquier abuelito a poco que estuviera meramente informado, como resolver papeles en su banco, citaciones en la S Social o gestionar su declaración de la renta en las oficinas de Hacienda, todo eso se acabó. Ahora la tecnología se impone, y lo que antes con tanta amabilidad te resolvía una "persona humana" detrás del mostrador, es agua pasada.

Ahora hay que ser un experto en mover el dedito sobre la pantalla de tu móvil, tecleando números, a pesar de que notas que tu hábil psicomotricidad fina ha dejado de ser tan precisa por los temblores que te produce el Párkinson.

Notas que la incorregible Presbicia unida a Cataratas a la espera de cirugía y tu incipiente Alzheimer te juegan malas pasadas, al visualizar y confundir la larga lista de números que debes recordar en órden y sin equivocarte.

Tampoco puede ayudarte esa amable señorita que como un duende mágico se esconde en las tripas de tu móvil y que con una voz aterciopelada responde a tus requerimientos, cuando, apurado, y nervioso por la mala fijación de tu dentadura postiza, logras a duras penas balbucear un socorro, y le dices: "Siri, por favor, ¡ayúdame! , ésto me desborda", pues tu sordera y la mala calidad de la pila de tus audífonos, que siempre tiene la mala pata de acabarse cuando más se necesita, te impide siquiera utilizar ese mínimo recurso pseudo humano que podría paliar de alguna manera ese cuadro desolador de los que les ha tocado vivir la transición entre un pasado que no acabamos de dejar y un futuro para el que todavía casi nadie está lo suficientemente preparado.

Así que ya saben, jóvencitos tecnológicos, abran sus oficinas y rotulen sus negocios con este nuevo acrónimo, pues un ejército de personas ávidas y desesperadas por conseguir ayuda de este tipo les estará esperando.

Quién me iba a decir a mí que añoraría al funcionario de toda la vida, aquel con manguitos negros, enfrascado entre papeles y que tras una diminuta ventanilla a la cual habías accedido tras horas de hacer cola, te pedía justo el papel que no llevabas y entre dientes refunfuñando te decía: ¡Lo siento. Vuelva usted mañana!

Paganos

Para poder disfrutar del estado de bienestar se precisan numerosos recursos que provienen de nuestros tributos. Es de justicia que todos contribuyamos a su mantenimiento y que las cargas se repartan equitativamente y paguen más los que más tienen.

Pero este principio no siempre se cumple. Cuando algunos políticos hablan de que los nuevos impuestos que, ineludiblemente, se nos avecinan van a recaer sobre los ricos me entra la risa tonta. Las grandes fortunas disponen de asesores que se conocen al dedillo todas las herramientas y triquiñuelas legales para eludir los gravámenes fiscales. Por de pronto, pueden hacer uso de las SICAV (Sociedad de Inversión de Capital Variable) por el que solo tributan al 1% en el Impuesto sobre Sociedades. Las SICAV, que han de contar con un capital mínimo de 2,4 millones de euros y un número de accionistas no inferior al centenar, fueron creadas, en 1984, por Carlos Solchaga, ministro de Felipe González, como medio de evitar la evasión de capitales. Parecen unos requisitos difíciles pero hecha la ley, hecha la trampa. El patrimonio pertenece a unos pocos y el resto de los accionistas son simples hombres de paja, de relleno para cumplir la legislación.

Igualmente, se nos cuenta que se va a reclamar la devolución de sus rescates a los bancos. Pensar que estos no van a repercutir en sus clientes las obligaciones monetarias que se les apliquen no se lo cree ni un niño de pecho. Por muchas trabas que el poder les imponga para impedirlo, nadie duda que encontrarán la forma de hacerlo. Ya nos cobran por todo. Entre esto y los bajos tipos de interés, sale más a cuenta guardar los dineros debajo de una baldosa o dentro del colchón, como antaño hacían nuestros abuelos. Parece lógico que se devuelvan los 60.000 millones que supuso para nuestros bolsillos el rescate bancario pero hemos de considerar que la inmensa mayoría de las entidades saneadas eran Cajas de Ahorros, en cuyos Consejos de Administración -con unos suculentos sueldos y las famosas tarjetas “black” para gastos de representación que no declaraban a Hacienda- participaban políticos de todos los colores, entre ellos Pedro Sánchez, y dirigentes sindicales; algunos, tanto de derecha como de izquierda, han acabado en prisión. Cuando quieren crear una banca pública ¿se refieren a un sistema semejante para volver otra vez a chupar del bote? Podrán subir los impuestos a los ricos pero de sobra sabemos quienes seremos los paganos. Como decía mi madre, a pagar siempre “poca ropa”.

La cocina de las noticias

Es incuestionable que cada día sufrimos más intoxicación disfrazada de noticias, pero con falsos titulares, medias mentiras o directamente mentiras bien cocinadas, pero falsas a la postre.

Es este contexto el valor de pensar, reflexionar y llegar a nuestras propias conclusiones, adquiere un doble valor: bien porque es cada día más complejo discernir las mentiras y bulos de la realidad que nos deberían narrar y por ende resulta arduo, complejo y agotador, en algunos casos, poder forjarse cada uno una opinión basada en los hechos y no en las opiniones que nos quieren imponer.

De esta manera, puede acabar siendo un ejercicio incómodo cuestionarnos las grandes verdades que nos venden, incluso las que pueden ser afines a nosotros, porque el hecho de analizar la información que recibimos nos obliga a dudar y ser críticos. Además de tener que soportar el gran torrente de memes que circulan diariamente por nuestro móvil o salpican las redes sociales. Haciendo que la presión de alrededor nos pueda obligar a claudicar y dejarnos arrastrar por una u otra mentira, bien cocinada y diseñar que nos vociferan, con entusiasmo en la barra de bar o nos llega por Whatsapp.

Pero aunque nos parezca nueva esta situación, ¿realmente es nueva o ahora somos conocedores de que la mentira coquetea (y siempre lo ha hecho) en muchas ocasiones con las noticias? Y en consecuencia, ¿tenemos esa voluntad crítica de no dejarnos arrastrar por las noticias cocinadas, o nos dejamos llevar por ellas y la presión social que genera en muchas ocasiones, renunciando al valor de pensar?

La cocina de las noticias

Es incuestionable que cada día sufrimos más intoxicación disfrazada de noticias, pero con falsos titulares, medias mentiras o directamente mentiras bien cocinadas, pero falsas a la postre.

Es este contexto el valor de pensar, reflexionar y llegar a nuestras propias conclusiones, adquiere un doble valor: bien porque es cada día más complejo discernir las mentiras y bulos de la realidad que nos deberían narrar y por ende resulta arduo, complejo y agotador, en algunos casos, poder forjarse cada uno una opinión basada en los hechos y no en las opiniones que nos quieren imponer.

De esta manera, puede acabar siendo un ejercicio incómodo cuestionarnos las grandes verdades que nos venden, incluso las que pueden ser afines a nosotros, porque el hecho de analizar la información que recibimos nos obliga a dudar y ser críticos. Además de tener que soportar el gran torrente de memes que circulan diariamente por nuestro móvil o salpican las redes sociales. Haciendo que la presión de alrededor nos pueda obligar a claudicar y dejarnos arrastrar por una u otra mentira, bien cocinada y diseñar que nos vociferan, con entusiasmo en la barra de bar o nos llega por Whatsapp.

Pero aunque nos parezca nueva esta situación, ¿realmente es nueva o ahora somos conocedores de que la mentira coquetea (y siempre lo ha hecho) en muchas ocasiones con las noticias? Y en consecuencia, ¿tenemos esa voluntad crítica de no dejarnos arrastrar por las noticias cocinadas, o nos dejamos llevar por ellas y la presión social que genera en muchas ocasiones, renunciando al valor de pensar?

Otros artículos de opinión

Image