Medio ambiente
La fundación que gestiona el camping La Estanca, ubicado junto al embalse y desde donde se realizan diferentes actividades deportivas, ha solicitado al Ayuntamiento la instalación de una plataforma flotante recreativa en el agua.
La Estanca es muy frecuentada por bañistas, pero tiene riesgos, ya que hay muchas plantas en las que pueden quedarse atados hilos de pescar que pueden ser trampas mortales para los usuarios. A lo largo de los años han muerto por ahogamiento o agotamiento varias personas. Los más atrevidos cruzan el embalse a nado y no existen zonas de descanso.
Juan Quílez, el gerente de la fundación, explica que esta plataforma daría seguridad a los bañistas. Tendrían una zona donde poder nadar, saltar y con la seguridad de poder agarrarse si tienen algún problema.
Por otra parte, Quílez cree conveniente que ya que se está realizando el vial de acceso al nuevo hospital de Alcañiz, por el camino de la antigua vía del tren, que conecta con La Estanca, podría realizarse un carril bici para que los niños y familias pudiesen acceder con seguridad desde el centro del municipio hacia el paraje del embalse.
“Stop toallitas” es un proyecto medioambiental desarrollado por los alumnos del Aula de Desarrollo de Capacidades, que dirige Paloma Rocafull.
El pasado miércoles, los alumnos dieron a conocer a otros centros educativos su proyecto, con el que quieren conseguir que no se arrojen toallitas desechables al váter.
Pretenden lograr cambios cívicos y legislativos que conlleven grandes mejoras para la sociedad y el medio ambiente mediante la concienciación del grave impacto ambiental y económico generado por las toallitas higiénicas desechables que, dicen, se tiran al WC porque en sus etiquetados figuran como degradables por agua, cuando en realidad no lo son.
Los desarrolladores de este proyecto mostraron primero en el aula cómo el papel higiénico se deshacía rápidamente en la misma, mientras que las toallitas desechables permanecían intactas, incluso aquellas que en su etiquetado verde y calificación ISO figuran como aptas para ser vertidas al inodoro. Después, la actividad se trasladó a la ribera del río Guadalope, en las inmediaciones del CEIP Concepción Gimeno Gil, donde los asistentes visitaron una zona donde la rotura de una canalización de aguas residuales había provocado una gran acumulación de toallitas cerca del cauce fluvial.
“Estos últimos años, cuando bajábamos al río para hacer el recorrido botánico, nos dimos cuenta de que todo esto estaba muy sucio y advertimos también que había muchísimas toallitas, y mucho residuo que se generaba de algo que, cuando llovía, rebosaba, porque la evacuación de pluviales no debía funcionar bien”, explicó Rocafull, quien dijo que esta evidencia de degradación ha motivado que hayan iniciado los alumnos este proyecto.
Una de las alumnas explicó que “las toallitas se inventaron en 1957, son uno de los residuos más dañinos que ha creado la industria. Sus usos se han multiplicado en un 50%. Para demostrarlo, hemos hablado con una empresa que desatasca cañerías, nos han dicho que hace 4 años no tenían casi trabajo y ahora con las toallitas su trabajo ha aumentado mucho. Nos han dicho que desatascar una casa cuesta 300 euros, una comunidad 600, y de cada casa sacan aproximadamente 3 cubos negros de obra llenos”.
La comisión de Agricultura de las Cortes de Aragón ha aprobado, por unanimidad, dos proposiciones no de ley de PSOE y CHA destinadas a solicitar el apoyo del Gobierno de Aragón a las cooperativas agrícolas de Maella y Mazaleón para paliar los daños ocasionados por el virus Sharka en los árboles frutales de hueso.
Se pedirá una línea específica de ayudas directas para las cooperativas y las explotaciones afectadas.
Desde el PSOE recordaron que “en la anterior legislatura ya se ha abordado en varias ocasiones este tema y se ofrecieron subvenciones”, exponiendo que “la iniciativa presentada reproduce lo mismo que se pidió en la Diputación Provincial de Teruel y que no se atendió por falta de competencias”.
Desde CHA explicaron que “el principal problema de esta enfermedad es que se puede transmitir y que la dispersión es muy sencilla”, recordando que “en la zona de Maella y Mazaléon la magnitud del problema supone varios millones de euros en pérdidas”.
Los populares plantearon un consenso entre los grupos presentes para “poder paliar el daño que los agricultores están sufriendo”. Desde VOX se defendió una enmienda in voce junto al Partido Popular para proponer que las ayudas “no sean directas, sino complementarias” y se expuso que “se ha trabajado para que los agricultores afectados se puedan acoger a diversas ayudas”.
Desde Teruel Existe recordaron que “los grupos de la oposición han planteado, de manera reiterada, la necesidad de abordar este problema” porque estos municipios “se vieron obligados a arrancar todos los árboles afectados”.
El fin de semana comenzó con un tímido asomo de la lluvia y terminó lloviendo con ganas, especialmente en municipios como Híjar, Valderrobres o Castellote, donde se registraron alrededor de 20 litros en cada uno de ellos.
En Híjar cayeron en menos de una hora, entre las tres y las cuatro de la tarde. Hubo que cortar al tráfico, por precaución, la carretera A-224, que se inundó en una parte en la que confluyen varios accesos agrícolas. Este problema es habitual cuando llueve con intensidad, indicó el alcalde, Jesús Puyol.
La carretera nacional N-232, en el término de Azaila, a 11 kilómetros de Híjar, se inundó parcialmente, sin llegar a cortarse al tráfico, al menos hasta las ocho de la tarde.
Los operarios de la Diputación intervinieron en la carretera TE-V-3005 a Ráfales debido al granizo caído sobre la calzada. También actuaron en la TE-V-3001 a Torre del Compte por pequeños desprendimientos, debido a la lluvia.
El cereal de secano ya está perdido en el Bajo Aragón, porque las plantas ya han muerto por la falta de lluvias. El agua será bien recibida por los pantanos, los ríos y los regantes.
Personas a nivel particular, cazadores, regantes, Agentes para la Protección de la Naturaleza, representantes políticos del Bajo Aragón, Alcañiz y de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) se han reunido este martes para abordar la tragedia que se repite cada primavera en los canales de riego Calanda-Alcañiz y de La Estanca: los ahogamientos de numerosos corzos, y también de otros animales, en ellos.
La CHE se ha comprometido en la reunión a elaborar un “estudio técnico” de cara a tratar de reducir estas muertes.
Además, se acordó crear un grupo de trabajo que aportará posibles soluciones para este problema.
El estudio de la CHE, para el que pretende contar con el asesoramiento de ingenieros de caminos o biólogos, entre otros profesionales relacionados con el Medio Ambiente, estará listo de aquí a unos meses, indicaron desde la Confederación.
Paralelamente, el grupo de trabajo, que estará integrado por personas de diferentes sectores, además de particulares interesados en evitar estas muertes, entregarán sus propuestas a la CHE.
Los agricultores del Bajo Aragón, Caspe, Bajo Martín y Matarraña se van a quedar por segundo año consecutivo sin ingresos por producción de trigos y cebadas a causa de la sequía, lamenta la organización agraria UAGA COAG en un comunicado en el que detallan las afecciones.
El 90% del cereal de secano se da por perdido en todas las zonas, salvándose alguna parcela en el Matarraña, indican desde la asociación agraria. Nada se puede hace por las plantas, aunque llueva en los próximos días.
En el Bajo Aragón, donde los regantes tienen restringido el riego en zonas como Alcañiz, donde las tajaderas se pueden abrir cada tres semanas en vez de cada dos, como es lo normal, el pasto para el vacuno y el ovino “está complicado”. La organización indica que “como parece que en general la cosecha de paja en España será buena, en principio debería situarse a precios normales”. Sobre los almendros, indican, “venía buena cosecha, pero como hay tanta sequía, ya están empezando a quedarse sin hojas y, en breve, como no llueva, se secarán”.
Sobre los olivos, desde la organización, dicen que “necesitan un buen riego, después de la buena campaña del año pasado, que finalizó en febrero”.
Los embalses de Calanda y Santolea están a un nivel muy bajo. “Si no llueve y no se recuperan las reservas, la situación será catastrófica para los cultivos”.
En el Bajo Martín, donde apenas ha llovido desde septiembre, “la cosecha del cereal se ha arruinado” y “hace m´sa de una semana que se están tramitando con Agroseguro los partes de siniestro por sequía”.
Esta primavera, sólo en la zona de Calanda han encontrado a 16 corzos dentro del canal de riego que llega a Alcañiz, 8 de ellos ahogados. Los otros pudieron salir por sus medios o fueron auxiliados por cazadores. A estos ejemplares hay que sumar los que también aparecen en el canal de La Estanca, donde también han aparecido corzos muertos, además de zorros y garduñas.
Ha habido años en los que se han detectado alrededor de 50 corzos ahogados en estos canales, que tienen unos 20 kilómetros de longitud, escasas salidas y muy pocos medios. Hace unos años, por presión de cazadores, Agentes para la Protección de la Naturaleza y vecinos, la Confederación Hidrográfica del Ebro instaló unas sábanas disuasorias (parte de ellas actualmente rotas), algunas rampas, además de adaptar unos abrevaderos que ya había en los canales.
Pero la tragedia se repite cada primavera, por lo que las medidas han resultado ser ineficaces y escasas.
Cazadores de Calanda y de Alcañiz se han sumado a un proyecto de la fundación Artemisan de monitorización de especies cinegéticas y ya disponen de unos collares con GPS para colocar a los corzos y así poder seguirlos remotamente y obtener datos de los problemas que se encuentran estos animales a su paso por los canales de riego. La finalidad es obtener datos objetivos que respalden su reivindicación: que la Confederación Hidrográfica del Ebro tome medidas realmente eficaces para evitar las caídas a los canales de corzos y otros animales.
Agentes para la Protección de la Naturaleza explican que habitualmente las víctimas son corzos de aproximadamente un año de vida, que se emancipan de sus madres y que tienen poca experiencia sobre el terreno. No tienen habilidad en el agua y, además de resbalarse sus pezuñas en las altas paredes del canal, la baja temperatura afecta a su respiración y frecuencia cardíaca y ralentiza y entorpece sus movimientos.







