Opiniones

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El síndrome de Estocolmo, consiste en que quienes secuestran, consiguen que a quienes raptan, odien a sus padres y familiares. El colmo de esto es el divorcio contencioso desde los pocos años de las raptadas.

Las entidades bancarias ya no evitan los robos. Les piden el dinero que los clientes les han confiado, y han obtenido en justa contraprestación sin robar, y se lo dan, hasta admiten propinas. El colmo de esto es el divorcio contencioso. Y la policía no les detiene ni aunque si investigaran, encontrarían fácilmente a los autores materiales, colaboradores necesarios, cómplices, encubridores, instigadores y beneficiarios de partes del botín.

Ya puedes empotrar tu coche en una pared, no es del todo descartable, que se sentencie que la pared se movió para impactar contra el coche, y sin derrumbarse.

La violencia vicaria, dicen, hacer daño a las hijas para mortificar a aquellos que les dieron la vida, con los medios y formación para procurarles un porvenir lleno de oportunidades y cuidador. O sea, el divorcio contencioso es la más grave.

El juez no ve delito en el comportamiento de Alejandro Entrambasaguas, acusado de acosar a menores, padres y cuidadora, al llamar al telefonillo de la casa. Cabe recurso ante instancia superior. "Estamos aquí como madre y como padre, como haría cualquier familia para proteger a sus hijos. Asumimos cosas que se puedan hacer contra nosotros, que se han hecho y que se seguirán haciendo, pero contra los hijos no todo vale", ha dicho Irene Montero, y no para de alentar a robar hijas y patrimonio, secuestrando y extorsionando, con alevosía, exponiendo a las menores a entornos ladrones y violentos, y privando de protección y atenciones exentas de criminalidad y corrupción. La igualdad de Rebelión en la granja de Orwell.

Pero no lo vé, no lo vé.

Extremadura tiene al 75% de la población en 35 localidades, oíran retahílas varias, pero la verdad es que ello se debe a que la principal actividad es repartir los fondos públicos estatales, asignados por población, con la que gastar. Producir excedentes, es residual, y a mala gana, si no hay colocación haragana disponible.

¡Bruja, más que bruja!

In illo tempore, durante las fiestas patronales, en el Cuartelillo, se emplazaba la feria con los coches de choque, las casetas de tiro al blanco, las barcas, el tiovivo… y el tren de la bruja. El primer año que se instaló esta atracción, causó sensación. La chiquillería estábamos encantados con que un hombre con falda, pañuelo en la cabeza y careta de bruja fuese repartiendo escobazos a diestro y siniestro. Todas las brujas han sido representadas como malas, viejas, feas y con la cara acribillada de verrugas. Lo mismo que su versión masculina, los ogros. Recordemos las brujas Disney, la Bruja Mala del Oeste de El Mago de Oz, la bruja Avería de La bola de cristal y la inconmensurable, en todos los sentidos, Mary Santpere en la película de 1977 ¡Bruja, más que bruja!” dirigida y protagonizada por Fernando Fernán Gómez. Por aquel entonces, en nuestra ingenuidad e ignorancia infantiles, desconocíamos que estábamos siendo adoctrinados por el más atroz heteropatriarcado que injuriaba y difamaba a aquellas mujeres, reivindicadas ahora como pioneras del feminismo.

Poco a poco, las cosas han ido cambiando y aquella percepción de las brujas tiene los días contados. Hace unos años, se prodigaban en las televisiones unas brujas modernas y mediáticas como Aramís Fuster y la bruja Lola con sus velas negras que nada tenían que ver con las horribles hechiceras de los cuentos de antaño. Bueno, la bruja Lola se quedó a medio camino. Las feministas se autoproclaman nietas de aquellas brujas, muchas de las cuales terminaron en la hoguera, en mayor número en los países del Norte y centro de Europa que en España aunque la leyenda negra insista en lo contrario. El Parlamento de Cataluña ha aprobado una resolución para “reparar” la memoria de las mujeres condenadas por brujería en la Cataluña de finales de la Edad Media y principios de la Moderna y apremia a los ayuntamientos a que incluyan en sus callejeros los nombres de aquellas mujeres, víctimas de una "persecución misógina". En 2019, ya lo había hecho el Parlamento navarro.

Podemos respirar tranquilos. Sindicatos y partidos velan por nosotros. CCOO ha pedido “dejar sin efecto” el resultado del Benidorm Fest por presuntas irregularidades en las votaciones. También, Galicia en Común ha anunciado que llevará al Congreso la polémica y el Partido Popular preguntará en el Senado sobre el asunto. Los españoles estamos en un sinvivir preocupados por nuestra representación en el festival de Eurovisión. Los problemas que de verdad afligen a la gente de a pie pueden esperar. A ellos no les afectan.

Héroes

Escribo esto a 10 de febrero de 2022 y lo escribo con emoción porque hoy casi dos años después de que lo hicieran por última vez aquel extraño 12 de marzo de 2020, nuestros niños han podido salir esta mañana al patio de su colegio sin mascarilla. La noticia parece banal pero no lo es para nada.

Ellos han sido unos héroes y nos han dado verdaderas lecciones a los adultos de como sobrellevar esta situación estoicamente. Encerrados en casa primero, más tarde saliendo en un horario concreto solo a pasear, sin interaccion ni comunicación con su entorno habitual, con los parques infantiles cerrados durante meses, sin ver a sus amigos y compañeros de clase, ni a sus profesores, ni a sus abuelos, forzados a un aprendizaje online al que se adaptaron sin rechistar, sin mezclarse en el patio luego cuando se retomó la “nueva normalidad”, conservando intactos los grupos burbuja, aguantando cuarentenas por contagios de sus adultos cuidadores,... en definitiva perdiendo dos años de un valor incalculable en sus vidas.

Porque han sido y son unos héroes, y las secuelas psicológicas de esta crisis sanitaria las van a arrastrar para toda la vida. Nadie quedará indemne psicológicamente hablando. Lo tenemos claro todos. La sociedad se enfrentará a otra pandemia en ese sentido. Pero ellos mucho menos. Han perdido un tiempo precioso de su infancia. Puedes tener 30, 45 o 60 años incluso y estos dos años habrán sido un lapsus en tu vida adulta, un lapsus duro y terrible, no le quito importancia tampoco, pero ellos han perdido dos años de su infancia.

Una época sagrada donde se forja la personalidad y donde se hila la definición de lo que uno acaba siendo en su adultez. La de experiencias que no han podido vivir y que hubieran resultado esenciales en su formación como personas no se pueden resumir ni concretar porque son tantas y tan amplias que se nos acabaria el papel en blanco y no habria espacio para escribirlas aquí.

Así que sirva como excusa este gesto simple y transcendente del dia en que os escribo esto, para recordar como nuestros niños han sido junto a otros colectivos esenciales auténticos héroes de una pesadilla que se resiste a irse de nuestras vidas.

El cajón cerrado

Todos sabían de su existencia. Pasaban junto a él mirándolo como quien se acerca a lo desconocido, con miedo e incluso terror.

¿Qué misterios escondería en su interior? De generación en generación se transmitía el temor a que un valiente se atreviera a abrirlo y sacar a la luz su contenido.

Mejor cerrado que abierto, mejor la ignorancia que la sabiduría ya que esta podría llevarles a una situación comprometida y a un trabajo que nadie quería acometer.

Un día, de esos que nadie sabe el porqué, amaneció y aparecieron unos personajes nuevos que desconocían el miedo y al pasar junto a él y verlo cerrado se atrevieron a abrirlo.

Era un cajón grande, de madera vieja y lleno de papeles, informes, estudios y proyectos de obras que nunca, hasta ese momento, vieron la luz. Les pudo la curiosidad de los recién llegados y hojeándolos encontraron parte de sus reivindicaciones solicitadas en su día y de las que nunca obtuvieron respuesta. Allí estaban los estudios de carreteras como la A68, la A40, la A25, actuaciones contra la despoblación como la extensión de la banda ancha por toda la provincia soluciones a la paupérrima sanidad, adecuaciones a la política educativa… en definitiva la VIDA DE TERUEL.

Y se pusieron a trabajar, a desempolvar, a actualizar los ya caducados y llevarlos a la mesa del responsable de turno para que se empezase una nueva historia de la provincia de Teruel.

A algunos se les consiguió ver la luz y otros se pusieron en el montón de ejecutables.

A ese “grupo de locos atrevidos” se les conocía como representantes de TERUEL EXISTE y consiguieron en muy poco tiempo más que otros, si los que miraban el cajón cerrado, en movilizar política y socialmente a la provincia.

Ahora todos quieren ponerse medallas de su intervención y trabajo por Teruel, ahora que ya se ha abierto el cajón del miedo, sólo que mirando el diario de sesiones del Parlamento no aparecen ni sus nombres ni sus intervenciones.

Cara ruso de manual

No es que entienda mucho de estrategia geopolítica, pero el caso ruso, "grosso modo", y explicado desde el punto de vista de una " observadora de taburete" como es mi menda, vendría a ser "tal que asín":

Al señor Putin, sí, ese señor que es ruso y no falla, porque tiene una cara de ruso de manual de fisionomía humana que te cagas, pues ya no le gustó mucho que Ucrania se le independizara, como el hijo mayor que se va de casa, para convertirse en ex república socialista soviética, y ahora ya no quiera saber nada de su padre, que le mantuvo y le dio bien o mal de comer (ahí ya no entro). Ahora parece que a Ucrania le va pareciendo mejor buscarse una mamá que se llamaría Unión Europea y que le daría tetita con la OTAN. Pero parece ser que eso al papá Putin, le ha sentado fatal, pues ya de por sí no se llevaba muy bien con esa señora y le fastidia que su hijo querido se haya hecho adulto, pues le apunta considerablemente el pico de la "península crimeana" entre sus pantalones.

El papá ruso, sospecha, y puede que razón no le falte, que la nueva mamaíta que se quiere buscar Ucrania, le pueda poner un observador sentado en una silla en esa península de Crimea, observando con prismáticos todos los movimientos que hace papá Putin para controlar alguna posible infidelidad, y meterle algún zambombazo misilero desde allí, pues lo tendría estratégicamente bien cerquita, y sería difícil que fallara la puntería, como aquel que dice.

Pues eso, que papá Putin anda cabreado con su Ucrania y parece ser que ha mandado a su soldadesca para evitar que por medio de su rebotado chaval la OTAN le mande algún pepino y encima venga desde la bragueta desatada de su propio hijo, pues literalmente se lo pone "a huevo".

Y en parte, si este análisis acierta algo, que puede que me equivoque de cabo a rabo, pues me falta mucha lectura e información, ya que desde mi taburete y con mi vista miope, hipermétrope y glaucómica, me viene todo turbio y distorsionado, si acierto en algo, decía, casi entiendo a ese señor "cara ruso", pues a ninguno nos gusta que le pongan a alguien sentado frente a su ventana con unos prismáticos a observar hasta cuando uno tiene un retorcijón y debe utilizar el servicio.

Siete hermanas

Este mes vamos a hablar de las “Siete hermanas” no refiriéndonos a una localidad del País Vasco ni a una película con el mismo título.

En esta ocasión, con Siete Hermanas nos referimos a Las Pléyades, un cúmulo de estrellas visibles en el otoño e invierno. En la Antigüedad, se creía que sólo quienes tenían una vista privilegiada podían verlas todas.

Según la mitología griega. Las Pléyades eran siete hermanas: Maia, Alción, Astérope, Celeno, Taygeta, Electra y Mérope. Sus padres eran Atlas, un titán al que el dios Zeus había encomendado la tarea de sujetar la tierra, y Pléyone, la protectora mitológica de los marineros.

Decido sobre mi cuerpo

Las mujeres deciden sobre su cuerpo. A saber: de modo que cualquier persona decida sobre el suyo, igualmente. Así, decidirá no ser portadora de SIDA o cualquier otra enfermedad transmisible, y por supuesto no contagiarlas. Decidirá no robar ni agredir, y por supuesto no causar daños irreparables, y menos, matar. Decidirá reproducirse, y no abortar, para lo que decidirá formarse para ello. Decidirá no colocarse cinturones de explosivos y hacerlos explotar, rodeada de cuantas más niñas pueda. Decidirá abortar si con ello no quita la vida al hijo que espera el diligente padre y su familia de origen. Decidirá no privar a sus hijas de los cuidados que ella no puede realizar, especialmente aquellos que alejan de robar y atentar contra la integridad propia y ajenas. Decidirá no molestar, estorbar o incomodar; no comerá sin pagar lo que come; no andará por el medio de una carretera abierta a la circulación; no se lanzará por la ventana, habiendo riesgo de matar a transeúntes; no olvidará a otras mujeres afectadas por que ella decida sobre su cuerpo, para que no vean restringidas las decisiones sobre los suyos, a modo de ejemplo no se divorciará, si con ello abuelas, tías, primas y demás personas que deciden sobre sus cuerpos, sufren deterioros en sus cuerpos, al convertirles en objetivos de robos y atentados. La mujer decide sobre su cuerpo, pero no sobre el de los demás, no lo olvidemos, cuando supone menoscabo, o incremento de los riesgos de daños sobre ellos.

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