Opiniones

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La factura de la luz

¿Algún lector sabe descifrar los entresijos de la factura de la luz? ¿Y además comprende las oscilaciones y fluctuaciones de los precios (curiosamente, casi siempre al alza) de un día para otro?

Pues le rogaría que me lo explicara. De hecho, rogaría a la empresas productoras, distribuidoras y comercializadoras, la impartición de cursos a los clientes nada duchos en economía global como yo (veo necesarias unas 5 o 6 horas) para que todos comprendamos esos intrincados procesos de generación y venta de energía.

Aunque, ¿a ver si va a ser más fácil que todo eso? Me explico. Más o menos se puede entender que un conflicto como el de Ucrania afecte al precio del gas que Rusia suministra a Europa. Vale. Pero ¿por qué eso encarece la energía creada con generadores eólicos?.

Resulta que si hay sequía, sube el precio de la luz, por culpa de la hidroeléctrica. ¡Qué casualidad que la subasta referencie a ese tipo de energía!. Si está nublado, sube. Si no hay viento, sube. Y con todo lo contrario, sube. Vamos, que cuando no es la coyuntura económica, es el encarecimiento de la tecnología, o el descenso del precio del Maíz en el estado de Ilinois la causa de encarecimiento de la factura.

¿A ver si va a ser, que simplemente sube y sube por el ansia desmedida de unos cuantos que tienen un sillón en un consejo de administración?

Se puede estar a favor de un libre mercado total, pero pienso que cuando algo es inmoral, por muy legal que sea, hace falta intervenir y racionalizar. Y aquí se podrían incluir comisiones por mascarillas y por partidos de la Selección Española, prebendas y nombramientos a dedo, evasiones millonarias de capital y todo ese montón de basura que nos está lastrando como sociedad.

Rebajas de impuestos sí (probablemente con menos recaudación y mejor gestión, iría mucho mejor), pero intervención y regulación por parte de las administraciones, también.

Libre mercado, vale, pero si no es ético y con límites, no lo quiero.

Vamos a ver cómo va la cosa

Deja de ser obligatorio a partir del 20 de abril, llevar mascarilla en espacios cerrados, excepto en unos pocos casos como medios de transporte públicos, centros sanitarios, residencias de mayores. Ello entra en conflicto con la medida profiláctica de aislar positivos que hacen vida normal, no están recluidos en casa. "Vamos a ver cómo va la cosa" dicen algunas analistas "sesudas" Que si mientras dure el calorcito, los riesgos son mucho menores. Que cuando vuelva el frío, y los virus son más virulentos, se harán comparativas con datos históricos de años anteriores. Las vacunas pueden tener efectos protectores un máximo de dos meses, lo dicen ahora. Es que las mutaciones... imprevisibles... dicen. Y por fin sabemos del delito de omisión del deber de perseguir robos, secuestros, agresiones, maltratos (privar de aportaciones para la prevención de enfermedades y accidentes, y ser causa de ellas).

Claro, que ello, de alcanzar a todos los casos, como sería deseable, va a exigir la derogación del divorcio contencioso, el dejar de ser obligatorios abogados y procuradores para informar cumplidamente para que las juezas no roben ni secuestren, la imposibilidad de emitir embargos ladrones, y de atenderlos desde entidades bancarias. Todo apunta a que llegarán manifestaciones multitudinarias en las que enarbolando la bandera del machismo, no propagarán hostilidades contra quienes aportan los medios a las familias, sino que reclamarán reconocimiento para ellas, ya que gracias a ello, ellos, pueden dedicarse a las tareas necesarias para que el robar y usar la violencia, no encuentren ocasiones. Y ellas se sentirán orgullosas de las familias, como siempre fue... antes del divorcio sin causa y el desestructurar.

Vuelven los tambores

Después de dos años de forzado silencio a causa del covid-19, esta Semana Santa, vuelven los tambores y los bombos a impregnar la primavera bajoaragonesa de emociones y redobles; redobles que han sido declarados Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Los pasos, capirotes y terceroles recorren, de nuevo, las calles de nuestros pueblos. No podemos ni debemos olvidar estas tradiciones seculares que nos definen y que han copiado otras localidades ni tampoco marginar su origen religioso que es su razón de ser. Nuestra Semana Santa es algo más que un espectáculo para turistas atraídos por su espectacularidad. Es un sentimiento que anida en los corazones de casi todas las gentes de esta tierra que la viven con pasión.

Somos muchos los bajoaragoneses que no faltamos a la cita anual con la Semana Santa y participamos en mayor o menor medida en sus actos. La Semana Santa de Alcañiz, en los últimos tiempos, se ha revitalizado. Las diversas hermandades y cofradías se han esforzado en que así sea dándole un remozado esplendor con nuevas peanas, estandartes,
faroles… Hace mucho, se suprimió la procesión del “Bis Bis” de los lunes que trasladaba a la Virgen de los Dolores hasta la iglesia de las dominicas o de San Francisco de donde salían, al día siguiente, para el “Encuentro”. En la actualidad se ha completado ese hueco con el Pregón de la Semana Santa. Acompañaban a la Virgen, además de la chiquillería, los infantes hoy recuperados -y ya niños y niñas- en el martes santo. Las mujeres se sumarían a los desfiles procesionales bajo los capirotes y tocando el tambor a finales de los años 70.

El que los pasos sean portados a hombros con su rítmico balanceo confiere prestancia a nuestras procesiones. El avanzar sobre ruedas los desluce a mi parecer. Lejos de la grandiosidad y majestuosidad de los tronos de Málaga y de otros lugares, nuestras imágenes, en su modestia, no desmerecen. Es impresionante verlas pasar por las calles estrechas de Alcañiz al son de los tambores. Otro acierto ha sido incorporar una jota en la procesión del “Vía Crucis” o del “Encuentro”. Si en Andalucía cantan saetas, ¿por qué no interpretar una jota?

Hemos de valorar y defender lo nuestro y no permitir que ningún velo lo cubra y lo vaya desvirtuando. Este año, por fin, vuelven a sonar los tambores.

Las Grutas de Cristal

Ahora que se acerca el buen tiempo a uno le entran ganas de empezar a salir y recorrer mundo, pero mucho más allá de eso tenemos el más acá, quiero decir..., que no hace falta ir muy lejos para poder ver las maravillas que tenemos cerca de casa.

Un ejemplo de ello son las Grutas de Cristal en la localidad de Molinos, una enorme cavidad que se creó sobre arenas, margas y calizas del cretácico superior (100m.a. – 72m.a.) y sobre conglomerados, areniscas y arcillas del oligoceno-mioceno (40m.a.- 23m.a.).

Lisistrata

¿Usted cómo se declara? Pues yo... así: -mi vida, seremos compañeros de vida, sin robarnos personas y cosas ni agredirnos..." Me parece mu bien puesto en razón. Ea, sin anticonceptivos. Acojamos a un padre o una madre procedentes de Ucrania, con sus hijas, pero divorciadas no, ¿eh? ni abogadas ni procuradores, ni juezas, ni empleadas bancarias que dejan que se robe a los buenos clientes, ni sicarias ni aprovechados ladrones. ¿Y si se declaran feministas y sueltan retahílas cimentadas en robar hijas y patrimonio? Sintiéndolo mucho, la prevención de riesgos y accidentes, demanda poner término a la acogida.

Habrá que procurarles material didáctico y pedagógico para que no se estanquen como gatas escaldadas, propensas a arañar. Y buscar quienes les puedan cultivar, entre sus compatriotas. O quienes puedan enseñar en su idioma. Iremos a los servicios sociales de la Comarca. Con Prudencia y distancia. Les enseñaremos a saber hacer, nada de descripciones belicistas, que no hay tiempo para todo, y el tiempo y la capacidad es limitada. Hay que elegir, y ya hemos elegido lejos de robar y agredir. Que no se acomoden, que terminan por desarrollar patriotismos xenófobos, y eso sí que no. Así que máximo tres meses, y traslado a otra familia, y acogida a otra. Iremos a visitarles, cuando nos acojan en sus hogares, con compañeros de vida, sin más patria que aquella conformada por quienes no roban ni agreden, guiados por el conocimiento de la estructura económica, de todos y cada uno, que orientan la parte alícuota a la que se tiene derecho, en razón de las obligaciones atendidas.

Y de repente... un adolescente (Primera parte: el sexo)

Hace cuatros días escasos tenía un bebé en mis brazos, y de repente… tengo un hijo adolescente. Con todo lo que eso conlleva y hoy quiero explicar los primeros “baches” ante los que me encuentro.

En mi incesante búsqueda por mejorar en todos los aspectos de mi vida una de las cosas que más me apasiona es aprender. Y no solo me refiero a ir a una clase y aprender al modo tradicional, que también, sino almacenar información y sabiduria un poco cada día e irme a la cama cumpliendo ese refrán maravilloso que dice “nunca te acostarás sin aprender algo más”.

Así que cuando tengo oportunidad asisto a charlas y conferencias sobre temas que me interesan. Y justo hace relativamente poco tiempo tuve oportunidad de acudir a una que versaba sobre los adolescentes y el sexo.

Yo iba un poco de marisabidilla con este asunto. Como digo tengo un hijo que está entrando en esa “inolvidable” etapa, y lo pongo entre comillas, porque para lo bueno y para lo malo esa etapa hay que definirla así, y creía realmente que con la confianza que hemos labrado juntos durante todos estos años, había logrado llegar a los fatídicos casi 14 años de mi polluelo habiendo hablado sobre el “tema” de una manera abierta, tolerante y plena de información que pudiera serle útil en un futuro ya no tan lejano.

Pero nada más lejos de la realidad, escuchar a aquella magnifica psícologa que impartió la charla enfocando este asunto de un modo totalmente alejado de la física del sexo y más cercano a la psíquica del mismo fue todo un jarro de agua fría para mi convicción.

Los nuevos tiempos, las formas de relacionarse de nuestros adolescentes, la tecnología, la disponibilidad de información (muchas veces “fake”), todo es totalmente distinto en la forma como lo vivi yo allá por los años 90. Aunque es bien cierto que el fondo es el mismo, pero las maneras de actuar y proceder en las relaciones tanto de amistad como de amor presentan una distancia tan abismal que tuve que hacer un “reset” en mi cerebro e insertarme unas nuevas “gafas de ver” para poder entender que es lo que está viviendo o va a tener que vivir.

Aprendí nuevos conceptos y reforcé otros que ya conocía como el sexting o el sexpreading.

Pero sobre todo abrí los ojos a las nueva manera que nuestros jóvenes, y no tan jóvenes, viven la sexualidad. La pandemia ha abierto la puerta a la normalización absoluta del sexo a distancia y con él es vital conocer los peligros que alberga pero también entender las posibilidades y los beneficios que aporta. Y sólo asi se pueden establecer las bases para transmitir confianza y apoyo a nuestros hijos en las diferentes vivencias o problemas que éste pueda ocasionarles. Ya no se trata de advertir de lo peligroso o no que es mantener relaciones sexuales, sino de acompañar e informar, y sobre todo estar muy alerta de como les llega la información, en la mayoría de las ocasiones de la pornografia disponible a golpe de clic en Internet. Es importante ser consciente de donde les llega y como resulta totalmente necesario que sepan discernir entre la realidad y la fantasía que muchas veces le muestra esa via de acercamiento al sexo.

El tema es complejo y mi conclusión es que falta aún mucho trecho para quitar el tabú acerca del sexo, y aunque los padres hemos de ser capaces de informar y acompañar en lo que nuestros hijos necesiten al respecto. Creo totalmente necesarias más campañas de información y difusión de fácil acceso para nuestros jóvenes, sea via charlas en los institutos, contenidos adecuados en las asignaturas impartidas en el curriculum de secundaria, puntos de información a los que poder acudir en confianza,etc. Pero mientras tanto me veo enfocando nuevas conversaciones con mi hijo para tratar de darle las máximas herramientas posibles y así continuar con esta inquietante aventura que es tener un hijo adolescente.

To be continued…

Huelgas

En abril de 2021, las Cortes derogaban –en cumplimiento del acuerdo de gobierno entre el PSOE y Unidas Podemos- el artículo del Código Penal, que castigaba con penas de hasta tres años de prisión a los piquetes informativos que coaccionasen a otros trabajadores a seguir una huelga. UGT y CCOO celebraron la eliminación de dicho artículo, aprobado por el Partido Popular, porque “criminalizaba el derecho de huelga”. Pablo Iglesias, en 2012, gobernando Rajoy, jaleaba a los transportistas también en huelga en un tuit, con falta de ortografía incluido, que remataba con un “…sin vosotr@s no hay democracia”. Así se aseguraban poder tomar impunemente las calles cuando perdiesen las elecciones.

Todo perfecto mientras las huelgas fueran dirigidas contra la derecha. Pero la cosa cambia radicalmente cuando las protestas arremeten contra la política de un gobierno de izquierdas; o, mejor dicho, contra la falta de política. Ahora, la huelga de los transportistas está organizada por la ultraderecha que le hace el juego a Putin. Este argumenta la invasión de Ucrania en la necesidad de desnazificarla. Putin ve nazis como, en España, la izquierda ve fascistas, lo mismo que el niño de El sexto sentido veía muertos.

Todos los descontentos y disidentes son de ultraderecha. La democracia son ellos y el resto rancio fascismo. La Constitución de 1978 reconoce el derecho a la huelga y alude a una ley que regule su ejercicio, ley inexistente hasta la fecha. Ningún partido ha dado el paso. La huelga es un derecho, no un deber. No debe prohibirse ni imponerse a ningún trabajador. Cualquier piquete violento, con independencia de su ideología, es inaceptable. La calle no es de nadie; es de todos.

La guerra de Ucrania los está agravando pero los problemas económicos en España vienen de lejos. La luz, el gas y los carburantes hace tiempo que se están encareciendo fruto de una errática política energética que nos hace depender del exterior; el Estado, cada vez más voraz y manirroto, nos aumenta abusivamente los impuestos, y la inflación se dispara.

Pero los medios de comunicación comprados callan, los sindicatos subvencionados agachan la testuz y se declaran contrarios a la bajada de impuestos para abaratar la vida, y el personal, aletargado. Y si se revuelve, muta en ultraderecha. Argelia, sempiterno enemigo de Marruecos, es nuestro principal proveedor de gas. Y “Antonio” Sánchez, en plena crisis de suministros, vira de actitud respecto al Sahara y cede ante Marruecos. Argelia ha llamado a consultas a su embajador. Si nos corta o sube el gas, será también culpa de Putin.

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