Opiniones

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Maldita hemeroteca: primera ola

Llevamos ya un año sumidos en el desastre de la pandemia, en plena tercera ola, con más de 60.000 fallecidos oficiales, el doble según los servicios funerarios que en el acta de defunción, firmada por un médico, han de señalar la causa de esta. Menos mal que en España no habría "más allá de algún caso diagnosticado" (Fernando Simón), que estábamos preparados “para actuar ante cualquier eventualidad” (Salvador Illa, ministro de Sanidad) y que los impactos de la epidemia en la economía española serían “poco significativos” (Nadia Calviño, vicepresidenta económica). El 25 de febrero, El País publicaba en su portada que la OMS pedía al mundo prepararse para una pandemia. Aquí, no se hizo caso y las televisiones se burlaron del virus.

Nuestra vida transcurrió normal hasta el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, cuando ya se contaban en nuestro país 600 positivos y 17 fallecidos. Fernando Simón, preguntado por las manifestaciones con motivo de tal efeméride, respondió que no iba a indicar a nadie qué debía hacer y que, si su hijo se lo preguntaba, le diría que hiciera lo que quisiera. Carmen Calvo animó también a las mujeres a acudir pues “les iba la vida en ello”. Se celebraron numerosas manifestaciones con una nutrida participación y, con ellas, mascletaes, eventos deportivos, políticos, etc. Casi toda la cabecera ministerial de la de Madrid resultó infectada.

A partir del lunes 9 de marzo, los acontecimientos se precipitan. Los contagios y muertes se disparan y el 14 se declara el estado de alarma y el confinamiento de la población que no se levantará hasta el 21 de junio en que pasamos a la nueva normalidad. A pesar de que el Gobierno repitió que estábamos preparados para hacer frente a la pandemia, lo cierto es que no había mascarillas, tan simples de fabricar que nos parecen ahora. Por ello, el 29 de abril, Simón descartó su uso obligatorio, advirtiendo que, incluso, podía ser contraproducente. No serían preceptivas hasta el 19 de mayo. Igualmente, los sanitarios carecían de la protección suficiente para no contagiarse. Tuvieron que echar mano de la imaginación y confeccionarse ellos mismos sus equipos de seguridad, a veces con bolsas de basura. La consejera de Sanidad de Aragón hubo de dimitir tras declarar que, para ellos, era “un aliciente” fabricarse su propio equipo de protección. Toda la labor sanitaria del Gobierno estuvo dirigida por un supuesto comité de expertos que, al final, resultó no ser tal. Pero de esto y de las otras olas del o de la covid-19, ya hablaremos. Como se dice en las series de televisión, “continuará”.

Tener más cara que espalda

Una frase que explica perfectamente a quien se aprovecha de una situación o cosa al máximo, es decir, deja a los demás sin tener ni una posibilidad de hacer lo mismo.

Aplicable a todos estos políticos, y algún que otro empleado público, que, valiéndose de su cargo o posición han pasado por encima de todos para vacunarse sin que les tocara y que no son ni grupo de riesgo ni nada parecido.

Que algún anciano en residencia se haya quedado sin su dosis o algún sanitario le haya pasado lo mismo se la sopla. Y decir que lo han hecho porque si no se desperdiciaba la dosis… eso es pa’ nota.

Lo importante para estos elementos es que ellos ya tienen la primera dosis puesta… ¿Les pondrán la segunda en tiempo y forma?

Pero claro, por si acaso, también había que vacunar a los allegados, familiares y amigos, porque forman parte de su círculo y no vaya a ser que se contagien mientras les llega su turno.

Mientras, el común de los mortales, cumpliendo escrupulosamente las medidas que dictan esos que se las saltan a la torera, esperando a la cola de la vacunación cuando nos toque (yo estoy deseando que llegue el turno a las funcionarias sesentonas y estupendas) y rogando que los de alrededor hagan lo mismo para protegernos unos a otros.

Y no entienden que los ciudadanos se reboten y les digan de todo menos bonitos. No piensan en dimitir porque no ven que hayan hecho nada mal.

Es curios ver que prácticamente son de todos los colores políticos los que han hecho estos, así que no es por ideología, sino por caradurismo, que eso se gasta mucho en política.

Alguno ha dimitido, pero la vacuna se la llevan puesta

Y la luz subió

Tenemos unos políticos que no nos merecemos. Valen por dos, por tres y algunos, puede que por más. Tienen doble, triple e incluso múltiple personalidad. Ya lo explicó Carmen Calvo de nuestro presidente. El Pedro Sánchez, jefe de la oposición, no tiene nada que ver con el Pedro Sánchez, jefe del ejecutivo. Y tampoco tendrá nada que ver con el Pedro Sánchez, secretario general del PSOE, o el Pedro Sánchez, marido de Begoña. Según de quien se trate, su opinión puede variar. Es decir, los políticos mismos reconocen que no son de fiar.

Esta bipolaridad se patentiza, esencialmente, entre su estancia en la oposición y cuando disfrutan del poder. La gente se olvida fácilmente pero las hemerotecas quedan. Como cada comienzo de año, nos hemos visto sorprendidos por aumentos de precios e impuestos, no solo para los ricos sino para toda la población. La subida ha afectado, sobre todo, a la electricidad y al gas. Y en plena ola de frío y nieve y dificultades económicas. Todo lo que ofrecían y criticaban desde la oposición se lo ha llevado el viento. La culpa, entonces, era de Rajoy y del PP, cómplices de las eléctricas y de los poderosos. Ahora, el aumento se debe a la ley de la oferta y la demanda.

A mayor demanda, incremento de los precios. Ex-altos cargos de los grandes partidos participan en los Consejos de Administración de dichas compañías con unos sueldos más que suculentos.
I

Incluso Podemos ha colocado en Enagás a un asesor, para mayor sarcasmo, firmante de un manifiesto contra el gas. Al fin y al cabo, ya son casta.

Bruselas también tiene su parte de culpa al impedir -dicen- rebajar el IVA de la luz; de los más elevados de Europa. Lo mismo ocurrió con las mascarillas. Al final, disminuyeron el IVA al 4% pero, únicamente, para las quirúrgicas. La Unión Europea nos debe tener inquina pues otros países sí lo han reducido. Nos toman por bobos pero si mentir les beneficia y les sale gratis ¿para qué van a cambiar? La ministra de Igualdad se ha desmarcado del resto del Gobierno, echando la culpa al PSOE. Podemos, con solo 35 escaños, carece de fuerza suficiente para imponer su programa. En cambio, Echenique, contradiciendo otras declaraciones suyas, rechaza bajarlo pues ello perjudicaría al Estado al menguar sus ingresos. Hay que mantener al Gobierno más concurrido desde Suárez, a los cientos de asesores, maquilladoras ministeriales, asistentes regios, chiringuitos y demás mamandurrias. Ande yo caliente aunque se hiele la gente.

2021

Cuando va llegando el final del año todos no vamos preparando para celebrarlo con amigos y familiares. Algunos realizan rituales para que esa noche mágica que nos pasa de un año a otro les traiga bueno augurios y beneficios.

El año 2020 fue un año raro y vivimos una pandemia. Primero, con escepticismo y luego, con poco o bastante miedo no fuimos aclimatando a una nueva manera de vivir. No abrazos, no besos y alejarnos de nuestros mayores. Ha sido difícil de digerir y difícil acostumbrarse a los datos de los muertos diarios. Datos de muertos impersonales quese dan de refilón no sea que la población se agobie. Nos han tratado como a niños, teniéndonos entretenidos y alejados de la realidad. Una realidad que nos es ajena hasta que nos toca de cerca.

Manteniéndonos en este sistema infantil, no es de extrañar que salgan negacionistas y adeptos a especulaciones y conspiraciones varias.

Este año me comí las uvas a las diez de la noche y luego me metí con un libro a la cama.

Cuando sonaron las doce campanadas estaba en un sueño profundo. Sólo era un día más, una noche más. Lo celebraré cuando se acabe la pandemia.

Pero por lo visto hay personas que pensaron que con sólo llegar el 2021 iban a desaparecer todos los males de la humanidad y se dedicaron a celebrar su llegada como si no hubiera pandemia. Ahora estamos en la tercera o cuarto ola, no se ponen de acuerdo y, claro, la culpable es la población. Y no digo yo que no tenga una parte de culpa, pero la culpa en este caso es de los dirigentes que sabiendo lo que iba a pasar desaparecieron y nos llenaron las poblaciones de luces para que no nos olvidásemos que era Navidad y había que celebrarla.

Había que salvar la Navidad aún sabiendo que iba a costar vidas.

Ahora hemos llegado a 2021 y las noticias no son muy buenas, estas semanas serán muy duras.

Y por si no es suficiente, hay personas que todavía no entienden que sus decisiones de salir de casa con la covid o de avisar a sus amigos o compañeros de trabajo para que no los nombren en el seguimiento cuestan vidas. Estamos hablando de muertes, que todos ven ajenas, pero siento decirles que se pueden convertir en propias ante tanta inconsciencia.

Yo no sé los demás, pero me siento huérfana. A veces me produce un gran pesar ver como la clase política está más interesada en estadísticas electorales que en dirigir esta pandemia. Y lo de ahora, no tiene nombre, políticos que se ponen la vacuna antes que a la población de riesgo, sanitarios y demás personal que están en primera línea. Me produce una gran tristeza la deshumanización que muestran. No creo que nos merezcamos la clase política que tenemos.

Maniobras de distracción

Si algo es previsible en quienes no producen excedente para sus compatriotas, tienen capacidad de robar y desgraciar con iniciativas tramposas, y no tienen ni idea de fabricar nada, es que si se topan con algo que les supera y no pueden joderlo, o se unirán al enemigo o sacrificarán a otros, mientras se amagan en la retaguardia. Y una vez que se enteran de que, por ejemplo, que quien tenga un cuerpo capaz de combatir al coronavirus, le sobrevivirá, pero quien sea vulnerable, sólo le salvará lo que aniquile a los bichos, impidiéndoles entrar en su organismo, o fulminándolos dentro, sin deteriorar gravemente su vida, cuestión esta harto improbable con la famacopea y las vacunas actuales, divulgará de todo menos esto. Se entregarán a saber en qué grupo están, y si es en el de los "débiles", no les guiarán más iniciativas que disponer del remedio. Si no lo hay, financiar y colocar a quienes pudieran conseguirlo, y proporcionárselo a sus empleadores, y no callárselo, para entregarlo a mejor postor, o por puro ajuste de cuentas. Y los demás que no se enteren, sobre todo si son enemigos, que no hay para to quisqui. Por lo tanto, todo lo que es de conocimiento generalizado, podemos asegurar, que son maniobras de distracción, u ofrendas a las bestias (no King Kong, sino seres microscópicos), frente a las que no cabe resistencia solidaria y en unidad, sino víctimas propiciatorias que calmen su voracidad, y dejen vivir a los demás, confiando en que se vean hartas. (¿Quién es la dueña de esta pocilga?. Harry, el sucio.)

Análisis, antítesis, síntesis
No todas las personas tienen los mismos componentes en su anatomía. Pregunten a cirujanas y se lo confirmarán.
Las características de la anatomía de cada persona particular, depende de su trayectoria vital, lo que ha hecho y dejado de hacer, cómo y cuándo, incluido su alimentación, medicaciones, tratamientos, extirpaciones, implantes, en un entorno o varios, y dependiendo de en que orden y por cuánto tiempo en cada uno.
Por lo tanto habrá personas, cuyo organismo puede sobrevivir al ataque de determinados virus u otros organismos, y otros no, debido a su trayectoria vital e historial referido a su salud, o sea el funcionamiento de sus órganos y partes.
Es coherente que haya personas que viven sin virus, de modo que si se los inyectan, por debilitados o troceados que estén, pero vivos, las pueden estar matando. Del mismo modo, otras sobrevivirán a vacunas, y manadas de virus enteras, sin descartarse que hasta una cantidad, por encima de la cual, el desenlace de la batalla resulte incierto, o sea, habra daños parciales, recuperables o no, en tejidos vitales o no; es posible que la experiencia fortalezca a unas partes u otras, con lo que si son los virus, las vacunas serían estimulantes de mayor capacidad destructiva de los virus, y no sparrings para procurar al sistema inmunitario y su equipo, la fortaleza para tumbar aspirantes, que de otro modo resultarían letales.
Las mascarillas son una barrera, pero que no aventaja a un pasamontañas, una bufanda, una careta de cartón o cualquier otro obstáculo, a lo que se presupone que se mueve en línea recta en el aire y no camina por superficie ninguna. Alguién lo expele, y cae en una boca o nariz, y el tragar o aspirar, les introduce más adentro.
Cualquiera puede ver mascarillas colocadas por debajo de la nariz, hasta por debajo de la boca, sobre la barbilla. Mascarillas sucias, que evidencian que se usan muchísimo más de esos periodos de eficacia que indican. Mascarillas que se pueden lavar en la lavadora junto a otras prendas, con suciedades o residuos varios, como si son pesticidas, o cualquier sustancia tóxica, química o biológica, y con cualquier detergente y en cantidades varias, hasta 110 veces a menos de 60 grados.
Nada se indica de otros orificios corporales. Es sabido que los oídos están comunicados con las fosas nasales y la garganta, luego si boca y nariz son conductos de introducción, los oídos, también por estar intercomunicados. Pero las mascarillas no cubren los oídos, ni los ojos, ni heridas abiertas en cualquier parte del cuerpo. Qué decir de los orificios de abajo, o de que la piel absorbe también sustancias inertes, con lo que organismos con movilidad mucho más.
A quienes tiran por que los políticos, como autoridades que publican en los boletines oficiales de organismos públicos, lo que el resto tiene que hacer o dejar de hacer, sean las primeras en vacunarse, indicarles que ya pueden ver la imagen o video en el que les pinchan, que no podrían saber, qué se les está inyectando, que perfectamente podría ser un placebo, o suero fisiológico o cualquier sustancia inerte y hasta nada, como en las películas, que no hay pinchazo, aunque lo parezca. Y por contra, cuando se pongan en manos del sanitario, tampoco sabrán qué les están inoculando, que bien podría ser algo, que a usted particularmente, le va a matar, y no por su condición anatómica, sino porque le tienen ganas los genocidas que alargan sus tentáculos hasta colocadas sin el más mínimo juramento hipocrático, sin descartar rellenado de frasquitos, como se rellenan botellas de licores caros, con metralla de garrafón, alucinógenos o venenos. Y si le parece paranoica la consideración, ya sabrá que se buscan sanitarios para inyectar la vacuna, exclusivamente. Que no hace más que evidenciar, que si empiezan a morir vacunados, muchos culparán a las autoras materiales, a quienes han visto e identifican. Sin la más mínima prudencia como para asegurarse de quien está en el origen de vacunas que no son lo que dicen que son, salva vidas, y si mata sanos.
Nadie se pondría una vacuna contra el SIDA, causado por un tipo de virus. Supondría inocular la muerte. Así lo han divulgado.
Ya sabrán que el dengue, enfermedad causada por un tipo de virus transmitido por una variedad de mosquito, no tiene posibilidad de vacuna, y que la única manera de evitar la enfermedad es extinguir a los mosquitos en cuestión.
Y la pena de muerte no se abolió porque no hubiera quienes la merecieran, sino porque quienes la merecían eran quienes la promulgaban. Como la guillotina, por ejemplo. Pues las formas de robar y secuestrar como el divorcio, han de seguir el mismo camino.

A la frase de opositores políticos: "El líder político X (en el gobierno), antepone el interés partidista al interés general". Mal, muy mal. El interés más elevado y que todo miembro de una comunidad ha de proteger, es el interés de quienes no roban. Claro, hablando de políticos, antes funcionarios todos, el robar aparece de una manera u otra, más que menos, en su trayectoria de "reconocido prestigio"

Prometer y prometer hasta meter, y luego de metido, nada de lo prometido.
Dicho por una moza, es lo clásico. Los tipos son todos unos rijosos, pero a la vez son los que trabajan y reciben los sueldos, aparte de otras formas menos límpias de conseguirlos, y las mujeres aspiran a mangonear al mejor que puedan de ellos, a veces con la inquebrantable voluntad de ser buena esposa, o sea no robar, aunque sí disponer de lo ajeno, hasta creyendo firmemente que es su derecho administrar tales dineros, y otros patrimonios, si tiene inquietudes por aprender, o aprende más de la cuenta, a veces engatusada por timadores de su misma naturaleza parásita, que aprovechan la confianza o buena fe o el resabio, para llevarse las tajadas finalmente. O sea la hembra no tiene coitos por gusto, ni para desfogarse o aliviar una tensión hormonal no resuelta, las cópulas son el medio de conseguir pagano, a ser posible para siempre, no para un rato nada más. Con lo que a los machos no les queda otra que prometer el matrimonio, que ellas entienden como convertirse en usufructuarias perpétuas del patrimonio de él, para tener encuentros sexuales, pero ante tanta intención soterrada y traicionera, en la mayoría de los casos, dada la que consideran, infame condición femenina, lo que pretenden es aliviarse, pero para nada cargar con la que pillan, ya que si ellas son infames, ellos lo son igual, y se forma un escalafón de manera natural, de modo que la atractiva que engatusa con sus risas y coquetería, se pone exigente, y reclama muchos regalos antes de ofrecerse, y de sacrificarse. Y en ese meritaje, aparecen las que tienen menos atractivos corporales y hasta encantadores, también en distintos niveles, que van reduciendo las exigencias, hasta llegar a la que se pone ofrecida en carne y hueso, pero con la aviesa intención de atrapar al futuro pagano progenitor de lo que engendre. Antes la decencia suponía matrimonio por embarazo. Ahora se estila más acudir a los juzgados a reclamar pensiones y custodia. Lo que sin duda es el origen de criaturas con muchas carencias y todo lo que una fea resentida y embrutecida pueda contagiar. A este personal nunca se le ocurría que un embarazo es mancomunado, y que no se roba hijos ni patrimonio, no se estorba la crianza del padre, y se aporta lo que ella pueda buenamente, que como tenía poco de buena, y mucho de cansina histórica que pone buena cara para engañar, pero el 99% de su repertorio, es chusco, violento y cargante a más no poder, con lo que eso de aportar y no estorbar, en este personal es un imposible. Ya no digamos no concitar a ladrones, y no molestar. Eso a quien tiene poco que aportar, y no quiere de la igualdad, más que lo que conduzca a mangonear y robar esgrimiendo lo que haiga de feminismo y toda suerte de serpientes que se ofrecen a colaborar en los saqueos, le suena a chino, y pasa de ello.
Pero veamos cómo quedaría dicho por un macho con empleo y dinero como para mantener a una familia, ya no digamos grande, que también puede haber casos. En este caso el contenido apunta a que la chica promete que haya cópulas, que luego no va a cumplir, con lo que el "una vez metido" se refiere más a metido en el casamiento e incluso el primer y único descendiente, se acabó el meter, y empieza el tormento, de gastar la señora lo que no ingresa, en plan dictatorial y macarra.
El caso de que una mujer sea la que tiene ingresos y patrimonio como para mantener una familia, la que necesite desfogarse con habitualidad y sean los machos los que aspiren a administrar el patrimonio de ella, dándole sexo racionado y luego tormento constante, nunca ha alcanzado la igualdad hombre mujer. Ni está, ni se la espera.
La combinatoria puede crear una numerosa y cambiante casuística, más absurda cada vez, pero las posibilidades existen y se materializan.
Con lo que, antes de meter, parece adecuado realizar una prevención de riesgos originados por la procreación, que no se robe progenie ni patrimonio, y respeto al máximo como a cualquier persona, sino más. A modo de referencia, cuando la cabeza ladrona empieza a buscar acomodo para sus cleptómanas y criminales pretensiones, procede poner de manifiesto: Estate con quien quieras, pero no se roba, ni se da mala vida, o sea peor que la otra persona llevaría sin malas compañías, o la tuya misma.

¡¡¡HIJOS DE PUTA!!! gritaba desbordado por la impotencia, un fornido hombre, tras el atentado al cuartel de la guardia civil de Zaragoza el 11 de diciembre de 1987, en el que entre otras personas, arrebataron la vida a cinco niñas. Claro que no gritaba, ni desearía extrangular con sus propias manos a quienes pusieron las bombas, sino a quienes reventaron previamente la familia de quienes vivían sin robar ni atentar contra nadie, y si entregados a trabajar honradamente y ser capaces de aportar todo lo posible, con amor por el estudio, en vez de aversión, con filantropía en vez de enfrentándose con nadie, y con ganas de hacer y construir, no aprovecharse de los esfuerzos y sacrificios ajenos. Lo mismo que nadie decente tiene que reprochar el uso de la fuerza o la violencia de la policía con quienes han delinquido previamente, ni a las bombas que usan los ejércitos contra quienes las usaron primero. Y que cómo cualquier guardia civil que honre su uniforme, se sentirá impelido a detener a ladrones, secuestradoras y delincuentes protagonistas de cualquier abuso, para que en su sufrimiento, no terminen por portarse como se portaron con sus hijas, esposas, madres y todos sus seres queridos que no roban ni ponen bombas. Desearía descuartizar a quienes roban hijas, o son cómplices, colaboradores necesarios, autores materiales, encubridores, instigadores, beneficiarios, muchos de ellas, autoridades que se corrompen con facilidad, si es que no llegan sin la menor intención de servir y proteger a quienes no roban, ya no digamos si seducen con su paga y capacidad de abuso de autoridad a la mujer ávida de protagonizar el robo de hijas, a quienes no las roban a nadie (y hasta colaboran en que nadie las robe ni agreda, y que se creen oportunidades como para que robar sea inimaginable y vomitivo), y el robo de patrimonio, a quienes no roban a nadie, nada, al contrario, son honrados trabajadores, motivados para aportar todo lo que son capaces de hacer con formación, experiencia y deseo de construir un futuro mejor para al menos una persona honrada, sin perjudicar a ninguna que no esté robando. El progreso, vaya.
Pudiera parecer que no gritará ni deseará arrancar la cabeza a quienes robaron hijas, no hicieron nada para evitarlo, incluso se carcajearon de los robos durante años del fruto de la emigración del forastero, al que no acompañó su señora, y sólo deseaba su dinero, y que no volviera jamás, además de convertir a sus hijas en parricidas. Y que a causa de esas atrocidades, evolucionó a tratar como le trataron. Realmente esos HIJOS DE PUTA, a quienes inculpaba el fortachón, no eran los que pusieron las bombas, eran los que robaron hijas y patrimonio, y entre ellos estaban quienes tenían que evitarlo, guiados por todo por la patria (la tierra de los padres, de los padres a quienes no se roba, sino que se venera y se honra, no robando)

Si las hijas robadas muestran fracaso escolar, como prueba de las discapacitaciones que les impide conseguir el desarrollo de capacidades, al menos como el mayor conseguido por sus padres, y ni maestras ni profesores, ni nadie del entorno ha podido contribuir a conseguirlo, la conclusión que se saca es que la población subdesarrolla a su hijas e hijos, y no son capaces de horrorizarse por ello, y sí perpetuar costumbres e inercias de ladrones genocidas, consecuencia de la torpeza y descaro violento imperantes.

Trump es la punta de un iceberg de homófobos, xenófobos, racistas, machistas, clasistas, abusadores, fascistas, heteropatriarcales.

En una democracia, de un país en el que la mayoría sean ladrones, sus representantes no harán otra cosa que robar.

El objetivo no es la libertad, como palabra que no suscita retranca, el objetivo es que el periodismo contribuya a que nadie robe a nadie, porque del robar surgen el resto de los crímenes.

Ni duda ni esperanza construyen personas como las que cuidan de los niños, sean o no sus padres, y cuidan de todos aquellos que necesitan auxilio. Y confiadas se entregan a dar lo mejor de sí mismos, sin temor a que les roben holgazanes, porque no los hay, y con la satisfacción de aportar en favor de mejorar su entorno, hasta alcanzar el mundo y aún no descartar el universo. Y con la grandeza que permite confiar en que el saber que consiguen otras personas, como curar, está en buenas manos, del mismo modo que el quehacer de cada cual, lo ejerce con absoluta vocación y satisfacción por el deber cumplido.

Expertos en "Expertitud"

Si no me falla la memoria, creo recordar que, corría el verano de 2003 cuando nuestra ciudad sufrió en "carnes propias", que sin personificar se traduciría en tejados, automóviles, persianas, hortalizas, árboles y otros sufribles varios, aquella descomunal tormenta de granizo, que por sus graves daños y el interés causado, hizo que nuestra ciudad fuera noticia en casi todos los medios de comunicación de nuestro país.

Diríase que hasta el mismísimo cielo, cansado ya de que algunos " lechugas", -término que me parece descriptivo en sí y no asocio al veganismo en absoluto-, es decir, aquellos frustrados que nunca están de acuerdo con lo que acontece o con lo que a cada cual, opinan, les toca sobrellevar, generalizan su malestar, erigiéndose en ideólogos destructores de todo aquello que creen incorrecto, para, partiendo de la destrucción, recomenzar de nuevo según su idea de la perfección del mundo.
Éstos, agotan sus esfuerzos desde la comodidad del sofá, en dirigir su cansino proceder pidiendo rogativas al Firmamento, para que, textualmente: "Caiga un meteorito, ya!... que destroce todo", por aquello de..."Si todo está fastidiado y no se ajusta a mi realidad, pues todo arrasado, venga!"

Pues a lo que iba, y siguiendo en lo literario, hasta el mismísimo cielo, pareciera haberles hecho caso, y envió uno bien gordo, que al entrar en la atmósfera se deshizo en miles de añicos, cayéndonos justo encima con toda su rabia en forma de bolas de hielo como si de albas mandarinas celestiales se trataran.

Aunque no discrepo de los que opinan que la Universidad de la Vida es la que mejor enseña, también defiendo que el esfuerzo, el estudio, la Investigación y la Ciencia, ayudan a aprender en un porcentaje que supera el 75%.
Lo cierto, es que durante los días, semanas y meses posteriores al impacto, todos nos convertimos (como diría la actual Vicepresidenta Primera del Gobierno -Carmen Calvo-, acuñando un nuevo término jocoso hasta para la RAE), en "Expertos en Expertitud".

En nuestro afán por arreglar los destrozos de nuestras bombardeadas cubiertas y tejados, los ciudadanos alcañizanos, nos volvimos expertos en albañilería (tratando de encontrar alguno disponible), y manejábamos con soltura la terminología y calidad de las cubiertas, bien fueran metálicas, tejas normales, de PVC, de arcillas refractarias, de vidrio, hormigón, esmaltadas, macho-hembradas, de pizarra, de zinc, etc...
Todos queríamos poner aquello que nos parecía lo mejor dentro de nuestras posibilidades económicas, para que si volvía a ocurrir, al menos poder hacer frente a los "elementos" con mayor seguridad.

Los embates que nos da la vida siempre contribuyen a que nuestro interés se fundamente en buscar las mejores soluciones que estén disponibles y a nuestro alcance.

Pero, ¿qué me dicen del nuevo "meteorito" que se cierne o se ha colado, sin comerlo ni beberlo sobre nuestras sufridas personas?. Si, uno nuevo en forma de virus que como plaga bíblica ha caído sobre una gran parte del territorio de nuestro planeta, destruyendo y arruinando nuestros ánimos, haciendas y vidas.

Científicos, Médicos, Virólogos, Laboratorios y Farmacéuticas, han centrado su interés denodadamente en busca del mejor remedio que la investigación pueda poner a nuestro alcance, la anhelada vacuna que nos libere rápidamente de este sobrevenido desastre.

Que lo hayan hecho tan rápido, puede suscitar recelos o dar pie a fundadas o infundadas sospechas y generar intranquilidad. Ahí ya no entro, cada cual es libre de dudar o creer, pero a mi juicio, no tengo ningún fundamento racional para pensar que toda la Ciencia se ha puesto de acuerdo, en confabulación planetaria, para aniquilar a la Humanidad, y en consecuencia, no me queda otra, sino pensar que lo están haciendo con la mejor de las voluntades para librarnos de la manera más rápida y eficaz de este desastre.

De nuevo, y ante el panorama actual que nos ofrece este nuevo y rimoso año 2021 del siglo XXI, no me cabe la menor duda de que volveremos a manifestar nos, como lo hicimos aquel verano del 2003 y nos convertiremos todos de nuevo en "Expertos en Expertitud" hablando de las vacunas, de su tasa de efectividad, de cuales son las mejores, si la de Johnson&Johnson, Novavax, la india Covaxin, la china Sinovac, la rusa Sputnic V, la de Pfizer BioNTech, la de Moderna, la de Oxford y Astra-Zeneca, la de...

En fin, que a pesar de nuestra "Expertitud", nos van a inocular la que el Gobierno, atendiendo a razones de economía, rapidez o intereses, que a "zancadas" o a "cagaprisas", haya tenido a bien comprar en cantidad para todos los sufridos españolitos, y hasta para los que no lo son.
¡Que sea lo que Dios, la Pachamama o Monesvol quiera! ¡La suerte está echada!, pues los "Expertos en Expertitud" ya lo han decidido, así pues...¡A mandar!.

El "apreteu" de Trump

Si Trump hubiera hablado catalán hubiera dicho a sus seguidores “apreteu”, como dijo el catalanista Torra a los radicales de los CDR. Como habla inglés dijo lindezas del mismo cariz para animar a la gente que no acepta las reglas. Trump, al igual que Torra, Puigdemon, Junqueras y compañía, está convencido que su misión es la de un mesías liberador y por lo tanto no puede haber leyes terrenales que le puedan limitar. ¡Qué van a entender los humanos del destino que bajo su dirección nos depara! Apreteu ignorando las leyes, apreteu a quien yo diga y cuando lo diga, apreteu para respaldarme. Pero no se os ocurra apreteu para algo distinto, porque entonces acaberéis siendo condenados por fachas españolistas.

Hay una notable diferencia, además de que Trump no habla catalán ni en la intimidad, es que miembros del gabinete de Trump, y algunos legisladores, están pidiendo que se le inhabilite por incapacidad para seguir en el cargo. Aquí al Apreteu Torra se le sentó a una mesa para negociar. Ahora a apreteu con la consecuencias. País.

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