• Procesiones

    Hemos vivido una Semana Santa, ciertamente, insólita. No había sucedido algo parecido, aunque por motivos, obviamente, diferentes, desde la Guerra Civil. Nunca mejor dicho, las
    procesiones -y la procesión particular de cada uno- han ido por dentro. Sobre todo, la de esos millares de familias que no han podido velar ni despedir a los suyos, muertos en la más absolutasoledad. No es una desgracia remota y ajena a nosotros como las catástrofes causadas por las guerras, los naufragios de pateras o el drama de los refugiados y que contemplamos displicentes en la televisión sino que somos los actores de la tragedia.

    Casi todos, en nuestro círculo de amistades o de trabajo, tenemos conocimiento de alguien afectado en mayor o menor grado. Sin embargo, preferimos, como en tantas ocasiones, soslayar este duro escenario y pasar de puntillas sobre él en un intento de esconder el temor y la ansiedad que nos atenaza. Ojos que no ven…

    Otras semanas santas vendrán pero no podemos olvidar a todas esas personas fallecidas, reducidas, oficialmente y en los medios de comunicación, a un simple número de una aséptica estadística diaria, a un punto de una curva, y que no la han podido vivirla, sea desde la fe y la tradición o desde unos días de asueto. También se merecen un recuerdo y sus familias, apoyo y solidaridad. Por eso es de agradecer el homenaje que el Viernes Santo les dedicaron en Alcañiz los servicios de emergencia, seguridad y sanitarios.

    Está bien envolvernos en un tono festivo y asomarnos cada día a los balcones a aplaudir a esos colectivos que procuran por todos nosotros en estas semanas de forzado y necesario confinamiento, exponiendo su propia salud pues las más de las veces carecen de los medios de protección necesarios. Incluso, resulta necesario si queremos hacer nuestro encierro más llevadero y no poner en peligro nuestra salud emocional. Pero tampoco debemos ignorar la realidad en la que estamos, desgraciadamente, inmersos ni la que nos sobrevendrá en el terreno económico cuando todo esto pase, que, sin duda alguna, pasará. Hemos de ser responsables.

    Si no perseveramos en las medidas establecidas, la situación se agravará de nuevo y veremos alejarse el retorno a la normalidad. Es preciso hacer caso a las indicaciones y quedarnos en casa.

    Y ojalá podamos decir pronto, como en las tardes de Sábado Santo en la plaza de España alcañizana, al terminar la procesión del Santo Entierro: “¡Suenen los tambores!”.

  • Lo que ahora se comprende

    Todos hemos visto como los “Terminators” se convertían en la apariencia de quienes les diera la gana, y cuando lo hacían es que la persona había muerto. Ciertamente, los más modernos podían desintegrarse y volver a rehacerse, para cumplir su misión, manipular el futuro de la humanidad, arruinándola. Todo tuvo su origen en una estructura, diseñada para la defensa de quienes vivían en paz sin robar, con unos cuerpos y fuerzas de seguridad, enjuiciamiento y administración, para protegernos. Pero eso no es lo que pasa. El aparataje del estado, decide animar a denunciar a las ladronas, premiar con extorsión a los secuestradores, y crear colocaciones en base a una corporación que han visto en algún otro lugar, real o imaginario. La gente que no roba (o no gasta a su gusto, generando desviaciones en su modelo de sociedad) es una amenaza para su existencia.

    Esparcen la propaganda de víctimas que conviven con su maltratador, ¿en qué cabezas cabe algo así? Bastaría utilizar el móvil para grabar lo que ocurre en verdad: quien no aporta reclamando igualdad; sino tiranía. Claro que haría falta, que quienes evaluaran la situación, demostraran a todo el mundo, que ofrecen una alternativa mejor, que tomarse la justicia por la propia mano, atendiendo a la ley básica: no robar ni hijas ni patrimonio. Lo que otorga, a la decisión de poner fin a la convivencia, la natural obligación de liquidar las deudas pendientes, sobreentendiéndose que el cuidado de los hijos, y las tareas del hogar son compartidas y no cabe señalarlas como armas arrojadizas. Lo peor son las unidades de infiltración, diseñadas para hacerse pasar por personas respetables, y hasta autoridades que se han formado concienzudamente, para asumir altas responsabilidades, en las que detectar a ladrones sin ningún género de dudas. Y que no son más que unidades dirigidas desde la nave nodriza, en una perpetua secuencia de actos de mamar (colocaciones estorbo).

    Entonces, la sociedad de facciones enfrentadas, en conflicto permanente entre ellas, ignorantes de que son conejillos de indias, de aquellas que ni saben que existen, evoluciona como para que surjan divergentes, capaces de liberarles de ser robados y degenerados. Capaces de enseñar a contraatacar, levantarse, y crear un marco jurídico en el que robar hijas y patrimonio no es el estado natural de quienes quieren vivir a costa del esfuerzo ajeno. “No está mal robar, lo que está mal es que te pillen”, y te castiguen por ello, se sobreentiende, gustan de expresar quienes, cuentan la realidad de los hogares al revés:

    Coger a las hijas de otra persona y marcharse para reclamar el dinero que haya, no es secuestrar, es huir del maltratador. Y someter a condiciones de degradación, a quienes se secuestra, no es maltratar, su fracaso escolar no es prueba de ello, ni los vicios y malas costumbres que les llevarán a crear similares pretensiones ladronas. Maltratar, es no pagar a los secuestradores, que por supuesto no sería en ningún caso financiación de terroristas. Y si no que lo diga una de las infiltradas. Quien enseñe a desmontar este estado de conflictividad inducida, y a combatir a las máquinas de malmeter y llevarse lo que se cuenta, mide y pesa, sin contraprestación y a la fuerza, guiará para aplastar a quienes roban, para siempre, no sin sacrificios, pues tirarán hasta de pandemias si no les dan las cabezas para reconvertirse. Algún día, y ese día puede que no llegue nunca, vendrán a animarte a
    denunciar a quien no roba. Hasta entonces, aporta lo que puedas y no robes.

    Y luego también.

    Diles NO a quienes animan a robar.

  • Tiempo de poesía

    El pasado 21 de marzo, se celebró el Día Internacional de la Poesía, instituido por la Unesco en 1998. ¿Para qué sirve la poesía? En un mundo materialista y consumista que tiende al vacío y a la ausencia de sentimientos, no tiene utilidad práctica alguna. No sirve para nada.

    Lo mismo sucede con los sueños. Pero la poesía no pertenece a este ámbito externo sino que se aloja en la intimidad de las conciencias. Somos cuerpo y algo más, llámese alma, espíritu, intelecto o energía. Y un alimento de ese algo más es la poesía. Para el poeta, constituye, principalmente, una especie de catarsis para descargar turbaciones y revelar alegrías, exorcizar sus demonios interiores, ahogar en tinta sus rémoras; un intento de buscar la belleza en las cosas nimias, de querer transformar el mundo con sus versos, de volar y sentirse libre. Para el lector, además de una evasión, puede constituir un consuelo, un bálsamo, un calarse de trascendencia.

    La poesía es un lugar de encuentro entre las dos partes, el autor y el receptor, un recinto donde compartir sentimientos y desde el que contemplar cuanto nos rodea con una visión diferente.

    La palabra “poesía” proviene del griego “poiesis” que significa creación o producción y pasa a definir todo proceso creativo. Es por ello que la poesía se halla en el origen de la literatura.

    Las primeras obras literarias eran poemas. Pero la poesía no solo está en los libros, podemos hallarla en cualquier estímulo de los sentidos que nos emocione. Dentro de nosotros se esconde un poeta. A poco que profundicemos, daremos con él.

    La poesía nos hace más humanos y nos rescata de la vorágine mercantilista que nos envuelve y que enmohece y atrofia la sensibilidad.

    En este tiempo duro de forzado confinamiento que estamos cruzando, invito a leer poesía.

    Siempre encontraremos poetas o poemas que nos agraden. Seguro que recordamos alguno de los que aparecían en los libros de texto. No hace falta ser conocedor de las técnicas de la poesía, como la métrica o las figuras retóricas, para conmoverse con un poema, igual que no se necesita dominar las notas y las claves para emocionarse con la música. Pero no se puede devorar un libro entero de una vez. La poesía hay que saborearla poco a poco, lentamente, sintiendo el tacto de las palabras y dejándose acariciar por los versos. Dejar que pulse nuestra fibra sensible.

    Como escribió Jorge Luis Borges: “La poesía sirve para el placer, para la emoción, para vivir”.

  • A BORBOTONES… Responsabilidad y solidaridad

    Tristeza, ansiedad, miedo, nervios ,reclusión y etc... sentimientos en los que nos vemos abocados por la situación de Estado de alerta y como decía Churchill: “El precio de la grandeza es la Responsabilidad”.

    Muchas personas no podremos salir, excepto por fuerza mayor, y otras tendremos que hacerlo por obligación y hay personas enfadadas con el mundo, por una o por otra… unas por salir y otras por no poder salir, pero es lo que hay.

    Llevo unos días en las redes y he leído de todo, Solidaridad sobre todo, cantidad de personas con una positividad encomiable, ofreciendo su ayuda a través de la red, dando su trabajo “a través de la red” para que otros se distraigan.

    Personas ofreciéndose para ayudar a otros que no pueden salir y que son
    vulnerables.

    Y también muchos, muchos quejándose de lo que se está haciendo, de las medidas del gobierno o intentando hacer sombra, me parece desleal en este momento.

    No se han tomado medidas a tiempo, habría que haber suspendido, habría que haber hecho.... no se hizo se tomaron otras decisiones y ¿ahora eso tiene remedio? No... pues para qué estamos dándole vueltas…

    Muchos países están empezando ahora a tomar medidas y están como estamos nosotros cuando las tomó nuestro gobierno.... y algunos como Reino Unido tomó las contrarias y ahora recula... LO HECHO ya está pero SIRVE DE LECCIÓN PARA EL FUTURO Y PARA OTROS PAÍSES.

    Ahora somos todos ministr@s y todos sabemos organizar el estado y no sabemos ni gobernar nuestra casa.

    Responsabilidad y Solidaridad.

    Hay muchas personas que son líderes (youtubers, periodistas, gente de TV, Radio, Redes sociales) y se les escucha o lee. A estas personas les pediría yo Responsabilidad con lo que dicen, que poco aportan a la situación con algunos comentarios, por supuesto la verdad por delante, pero los juicios personales y
    ciertos comentarios inoportunos no ayudan.

    Miedo, muchas personas con miedo por lo que leen en redes o por estar la televisión todo el día hablando del tema. A estas personas, tranquilidad.

    La información que ofrecen en el gobierno es la que tienen en cada momento, creo que ya se ha aprendido a que no se puede mentir a la población.

    Responsabilidad y Solidaridad.

    Se toman medidas sobre la marcha, pues CLARO!!!! Es una PANDEMIA que nunca hemos sufrido y se toman medidas cuando va sucediendo. Un segundo se toma una media y a las dos horas se cambia ¿Os parece mal? A mí no, a eso se llama tomar decisiones y cambiar porque es mejor esta decisión.

    Es momento de SOLIDARIDAD ENTRE PARTIDOS y ENTRE PERSONAS.

    JAMÁS, JAMÁS y en ningún país en una situación similar después de salir un presidente a declarar un ESTADO DE ALARMA salen los partidos después... A ELLOS SE LES A COMUNICADO Y HAN TOMADO DECISIONES CONJUNTAS. Con un “estamos apoyando y en comunicación con el gobierno” creo
    que sobra en estos momentos... y apoyar desde dentro donde hay que hacerlo.

    Responsabilidad y Solidaridad.

    - Seremos tan fuertes como unidos estemos y tan débiles como lo divididos que estemos– J. K. Rowling.

    Que un PRESIDENTE DE COMUNIDAD vaya por libre en una SITUACIÓN ASÍ es para hacérselo mirar...

    Hace meses no podían pagar a las farmacias y ahora quieren tomar ellos las decisiones médicas y dan ayudas a los autónomos de 2000 euros sin contar con el resto de España... 16 comunidades todas a una y una por libre. Esto es normal ???

    Continuamos con el YO, yo, yo responsabilidad y solidaridad”.

    Recuerda que de la conducta de cada uno depende el destino de todos”. (Alejandro Magno).

    Son muchas las profesiones que continúan trabajando, por todos, por nosotros y, a veces, preguntándose si ellos son trabajadores de segunda, “No”, SOIS IMPRESCINIDIBLES, imprescindibles para los demás, desde el que recoge la basura y mantiene nuestras casas limpias al ministro que toma las decisiones, todos somos necesarios y todos podemos aportar, ahora es el momento de ser país y demostrar de lo que somos capaces. Gracias a todos.

    Eso sí, también están otras personas quejándose: de qué es necesario, qué debe estar abierto y qué no, quién tiene que trabajar.... o por que trabajan unos y otros no y mezclando temas para defender su postura.

    No voy a entrar a valorar. No aporta nada. Y también muchos profesionales que se han prestado para ayudarm como en Calanda, aunque hayan cerrado, como ferreterías que ponen teléfonos para urgencias, panaderías que se ofrecen a llevar el pan a casa ( 90 céntimos vale una barra de pan y la llevan a casa a personas que son mayores ) carnicerías, pescaderías, otras empresas que han dado rollo de material para hacer mascarillas y personas que en su casa las están confeccionando.

    Como vemos, personas que ante la adversidad y el nerviosismo se descontrolan, otros en la misma situación aportan soluciones. SON MIS HÉROES.

    SEGURIDAD PARA TODOS LOS PROFESIONALES, pero, después, habrá que,tomar las decisiones y si se cambian es por que habrá que tomar otras, se avanza según la evolución del problema.

    Para todos los que están al pie del cañón mi respeto y gracias.

    Yo no cuestiono ninguna medida en un ESTADO DE ALERTA, primero y principal porque no todo es responsabilidad del gobierno, también esta la responsabilidad INDIVIDUAL, ellos marcan normas y debemos acatarlas.

    EL GOBIERNO VA SACANDO LAS MEDIDAS COMO VAN SURGIENDO Y ESTO NO ES CONDENABLE, SON MUCHAS COSAS A TENER EN CUENTA.

    Nosotros, individualmente, no estamos capacitados para hacerlo, ahora es momento de comportarnos todos a una como cuando Napoleón:

    “Los españoles, todos, se comportaron como un solo hombre de honor. Enfoqué mal el asunto ese; la inmoralidad debió resultar demasiado patente; la injusticia demasiado cínica y todo ello harto malo, puesto que he sucumbido”.

    VENCEREMOS CON RESPONSABILIDAD Y SOLIDARIDAD !!!!!

  • Y si te lavas las manos… y apagas la tele, de paso

    Estoy muy cansado del Coronavirus, al igual que lo estuve de la gripe-A hace once años. Y veo que no aprendimos nada de ella; de los titulares de pánico, de los medios desinformando, del apocalipsis zombi que se avecinaba y del Estado comprando millones de vacunas que nunca de usaron.

    Pues bien, en el 2020 estamos en las mismas. El aderezo poco ha cambiado; tenemos a toreros expertos en hablar sin saber, tertulianos adictos a falsos datos y periodistas que tienen que vocear noticias amarillistas y desinformación, con el único objetivo de mantener a la audiencia en un irreal estado de pánico, a la vez que mantenerla pegada a las pantallas, esperando el siguiente contagio, y el otro, y el otro …

    Y mientras el gobierno se deja arrastrar por el pánico y lleva a cabo medidas que difícilmente entendemos los profesionales sanitarios y solo acrecientan el miedo de la sociedad.

    Porque, si bien es cierto que la tasa de propagación es muy alta, la letalidad de esta gripe mediática es baja. Es mucho más letal la “gripe común”. Muere mucha más gente por problemas derivados de la Hipertensión arterial, o uno de cada seis españoles sufriremos un Ictus. Pero son datos que desconocemos o no importan. Son cifras que deberían servirnos para hacer un trabajo de prevención y concienciación, pero pasan discretamente y vivimos con ese grave riesgo, de forma diaria.

    O, ¿cuántas muertes por accidentes de trabajo hay anualmente en España? Y ya ni se mencionan en los breves de los periódicos. Muertes anónimas diarias que quedan en el olvido y no provocan ni un rictus de sorpresa o tristeza.

    Nos engañaron con la gripe-A, y no llego el apocalipsis zombi y nos han vuelto a engañar con esta gripe mediática de moda y tampoco llegará el fin del mundo. Pero al menos lávate las manos y tósete en el codo, con eso ya has hecho mucho para prevenirla. Ah! y deja de informarte con la televisión.

  • Un mundo feliz

    Aldous Huxley, en su obra Un mundo feliz, escribe: “Una dictadura perfecta tendría la apariencia de una democracia, pero sería básicamente una prisión sin muros en la que los presos ni siquiera soñarían con escapar. Sería esencialmente un sistema de esclavitud, en el que, gracias al consumo y al entretenimiento, los esclavos amarían su servidumbre.” La novela, publicada en 1932, no puede ser de mayor actualidad. Creemos gozar de una libertad como nunca hasta ahora, sin embargo, jamás, hemos estado tan mediatizados. Somos manejados igual que títeres.

    En todo momento, pueden localizarnos, conocer cómo manejamos nuestro dinero con los movimientos de las tarjetas bancarias y saber de nuestras pautas cotidianas a través del consumo de electricidad.

    Sutilmente, pero de manera progresiva y continuada, se están infiltrando en nuestras vidas y conformando nuestros comportamientos a fin de moldearnos dóciles ante la dictadura silenciosa de lo políticamente correcto y macerarnos para consentir otro tipo de dictadura, la política. Nos van imbuyendo cómo hemos de pensar, en qué lengua hablar, qué debemos comer pues alimentarnos de carne nos convierte en asesinos, según algunos veganos, y tomar lácteos en ladrones de leche, en palabras del nuevo director general de Protección Animal, de la formación de extrema izquierda Unidas Podemos, Sergio García Torres (“El hombre es el único mamífero que le roba la leche a otra especie”). Pretenden, incluso, cambiar la gramática o regular nuestra intimidad queriendo obligar a los hombres a orinar sentados.

    La mayoría de la gente se informa a través de la televisión que nos ofrece divertimento a la par que evasión. De ahí, la importancia de controlar los medios de comunicación para poder manipular la realidad, resaltando unas noticias, tapando otras, desacreditando, de paso, al contrario... Así van anestesiando a una sociedad que lee poco y que se relaja viviendo pendiente en plan voyeur de una fauna de personajes vulgares que, si no fuera por la telebasura, carecerían del mínimo interés. Programas como los grandes hermanos, viceversas, sálvames, supervivientes e islas, donde “famosos” y “famosas” exponen, sin ningún pudor, sus interioridades y miserias, arrasan emplazando en alguna franja horaria a casi la mitad de la audiencia.

    Esto no dice mucho de nosotros. Luego nos quejamos.

  • Va por ti

    Has luchado como una jabata desde hace mucho tiempo, y aunque sabíamos que el desenlace era malo, te veíamos animada e ilusionada con cada tratamiento, con cada ingreso, con cada actuación médica que has soportado con valor y con mucha paciencia.

    Llevabas años peleándote con ese mal que nadie nombra y que da tanto miedo y al fin ha podido contigo.

    Hoy estoy tocada por haber perdido a una amiga divertida, optimista, alegre, simpática, algo ingenua, a la que le encantaba bailar y no tenía ritmo, con la que he cantado todas las coplas que el cancionero español tiene en esas mañanas de trabajo agotador que compartimos y que desafinaba más que yo, pero no nos importaba.

    Quedábamos a comer coincidiendo con tus turnos y no venías al final porque algo se complicaba, y luego protestabas cuando alguna vez nos juntábamos por casualidad y tú no estabas. Has sido una amiga estupenda y una compañera de trabajo maravillosa. Te queremos Carmen.

    A todas las personas que están en una situación similar a ella, a mi amiga, (algunas muy cercanas a mi) sólo darles ánimos, que sigan luchando porque de esto se sale. Carmen desde el primer día supimos que no tenía solución, un diagnóstico tardío hizo imposible la curación, pero ella luchó con todas sus fuerzas y las que le dieron su marido y sus hijos. Un ejemplo para todos ha sido.

    Hoy esta columna de opinión va para ti Carmen, con todo el cariño del mundo. Que la tierra te sea leve…

  • Sobre la paz

    El 30 de enero de 1948 era asesinado el Mahatma Gandhi, dirigente independentista hindú erigido en símbolo del pacifismo. La Unicef (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia) ha escogido esta fecha para celebrar el Día Escolar de la No Violencia y la Paz con el objetivo de lograr una “educación en y para la tolerancia, la concordia, el respeto a los Derechos Humanos, la no violencia y la paz” y que el alumnado adquiera “conocimientos, actitudes y competencias que refuercen su desarrollo como ciudadanos globales, críticos y comprometidos con sus derechos y los de otras personas”. Los alumnos de primaria y secundaria de Alcañiz festejaron tal efeméride llenando la remozada plaza de España con pancartas, cantos y buenos propósitos.

    Está bien salir a las calles y manifestarse a favor de dichos valores pero la educación por la no violencia y la paz debe darse todos los días y en todos los ámbitos, no solo en la escuela
    sino también en la familia y, mayormente, en los medios de comunicación, los principales moldeadores de nuestra conducta. Esta sociedad -cada vez más crispada- no educa para la paz y la concordia. Se condenan, con toda razón, ciertos tipos de violencia pero, ante otras expresiones de esta lacra, se pasa de puntillas o, incluso, se llegan a disculpar y, en no pocas veces, a aplaudir. Se pide respeto por las ideas propias, respeto que no se guarda por las ajenas y se descalifica y reprueba a los que se desvían de la senda impuesta por los nuevos y las nuevas Torquemadas, gurús de la única verdad, la suya. No se trata tan solo de gentes comunes, transeúntes de las redes sociales; lo grave, es que algunos políticos y personajes públicos, que deberían dar ejemplo de tolerancia y civismo, son los pirómanos que prenden las disensiones.

    Si de verdad queremos educar en la no violencia y la paz hemos de inculcar -predicando con el ejemplo- la necesidad de aceptar y respetar a todas las personas, cualquiera que sea su
    sexo, edad, o condición social y económica, a quienes tienen otro color de piel, otra cultura, otra lengua u otras creencias, a las gordas y a las flacas, a las listas y a las menos inteligentes, a quienes llevan gafas, a quienes aman y sienten distinto, a quienes no piensan igual que nosotros y a quienes opinan diferente. Eleanor Roosevelt, esposa del Presidente de los Estados Unidos Franklin D. Roosevelt y fervorosa defensora de los derechos humanos: “No basta con hablar de paz, uno debe creer en ella. Y no es suficiente con creer, hay que trabajar para conseguirla”.

  • Habemus Gobierno

    Por fin se produjo el parto de los montes. Habemus Gobierno; aunque para este viaje no hacían falta alforjas y nos hubiésemos evitado y ahorrado las elecciones de noviembre, que costaron lo suyo. Esta gente sigue desconociendo que los ingresos del Estado proceden, mayormente, de esquilmar nuestros bolsillos o piensa que la ciudanía disfruta pagando impuestos.

    Se trata del gobierno más numeroso de la Unión Europea y hay que retrotraerse a comienzos de la Transición para encontrar otro tan extenso en España. Es, asimismo, el gobierno más caro de la historia pues no solo se han de contar las cuatro vicepresidencias y los dieciocho ministerios sino también las Subsecretarías, Secretarías de Estado, Direcciones Generales y un largo etcétera de organismos, muchos innecesarios, pero hay que pagar lealtades y colocar a los amiguetes. Y no podemos olvidarnos de las asesorías. Jamás los políticos precisaron de tantos asesores como en los últimos años; casi valdría la pena contratarlos directamente y prescindir de los políticos.

    Además, se habrán de contratar más escoltas, chóferes y coches oficiales. Compadezco a los pobres habitantes de Madrid que, con tanto automóvil de gran cilindrada, van a tener dificultades para circular y para respirar pues la contaminación aumentará de forma considerable. 

    Al menos, repetir las elecciones, ha servido para que Teruel tenga voz propia en las Cortes. Aunque esperar que Sánchez -que hoy dice una cosa, mañana dice otra y pasado mañana hace la contraria- cumpla su palabra es tener fe a raudales. De momento se han vuelto a abrir las taquillas de las estaciones de Renfe cerradas en diciembre si bien no se sabe cuánto tiempo permanecerán en servicio. El resto de las promesas son proyectos. Licitar su estudio es barato. Otra cosa es que lleguen a materializarse y si se realizan al ritmo del tramo de la carretera nacional entre el cruce de Ráfales y el límite con la provincia de Castellón, con un poco de suerte, los verán nuestros nietos. En cambio, la desaparición de las curvas de Vallivana o puerto de Querol van viento en popa. No olvidemos que el Presidente de la Generalidad Valenciana es de Morella y fue alcalde de esta ciudad. Algo habrá tenido que ver en ello. Hablando de la importancia de las comunicaciones para el desarrollo de un territorio y para acortar distancias y tiempos, gente de Morella viene a comprar a las grandes superficies de Alcañiz pues les resultan más cercanas y accesibles que las de Vinaroz. Y para el verano del 2021, la playa estará a menos de dos horas de nuestras comarcas lo que puede traernos más visitantes si sabemos vendernos.

  • Otro futuro para las chimeneas

    Estamos en un momento de cambio. Nos enfrentamos a la incertidumbre frente a la certeza del cierre de la Central Térmica de Andorra y las consecuencias que económica, laboral y socialmente va a tener para las comarcas de Cuencas Mineras y aledañas. El tiempo corre en contra.

    El conjunto de la Central Térmica de Andorra consiste en tres grupos iguales, cuyo elemento más característico son las torres de refrigeración del agua caliente. Son tres imponentes estructuras de hormigón de 105 m de altura cuya forma geométrica es la del hiperboloide de revolución, con un diámetro en la base de 80 metros y 60 metros en la boca superior, realizadas mediante la técnica llamada de encofrados deslizantes, con radio variable. Los humos son evacuados por una colosal chimenea de hormigón realizada con la misma técnica, de una altura de 325 metros, constituyendo la segunda mayor estructura en España, tras la chimenea de As Pontes de García Rodríguez.

    Tanto las dimensiones de los refrigeradores, como la altura de la chimenea, el procedimiento constructivo y la alta calidad de los materiales suponen un conjunto de excepcional valor como Patrimonio Industrial, al que hay que sumar su valor paisajístico, puesto que ya constituyen parte del “skyline” de la región. Su visionado desde largas distancias supone siempre un punto de
    referencia de la villa de Andorra.

    La idea inicial de ENDESA es demoler todas esas estructuras y crear un gran parque fotovoltaico que, durante su construcción sí que daría trabajo a bastante gente en las comarcas, pero que posteriormente el impacto laboral se reduciría a unas pocas decenas de personas para control y mantenimiento, de cualificación específica, y no siempre del entorno.

    Por todas estas razones se está estudiando incoar como BIC los tres refrigeradores y la chimenea, para salvarlos de la piqueta y transformarlos en centro de reactivación socio cultural y tecnológica de la zona. Un equipo formado por el ingeniero Emilio París y el artista Miguel Ángel Arrudi, con los que colaboro, han desarrollado una alternativa que permita darles un uso
    abierto a la sociedad, dotándolas de un rendimiento económico y social y disfrute para las futuras generaciones.

    El proyecto que presentan Arrudi y París implica una torre de telecomunicaciones 5G y mirador panorámico en lo alto de la chimenea, al que se llegaría por un sistema de ascensores de alta velocidad. Por su parte, en las torres de refrigeración se plantea instalar aerogeneradores de eje horizontal en la parte más estrecha del hiperboloide y aprovechar las zonas inferiores para instalaciones culturales y tecnológicas que den servicio al territorio. Todo ello estaría acompañado de la intervención artística de Arrudi, tanto en el interior como en el exterior, para convertir este patrimonio arqueológico reciente en un icono del arte contemporáneo.

    En breve lanzarán una campaña de adhesión a un manifiesto de apoyo a la declaración como Bien de Interés Cultural del conjunto para su protección y posterior reconversión hacia un futuro de sostenibilidad y vertebración del territorio a través de la tecnología y la cultura.

    Geóloga/petróloga especialista en Ciencias del Patrimonio.

  • Nuevo año

    Hemos cambiado de año, pero parece que seguimos igual. La bronca permanente en el parlamento, la coacción para que voten en contra de Sánchez, con amenazas, pintadas, mails insultantes, descalificaciones, malos modos y malas palabras, en lo que debería ser un lugar para el debate y no un ring de boxeo.

    A Tomás guitarte le ha caído la del pulpo por decir que va a apoyar a Sánchez. Menos bonito, le han dicho de todo. Hay una campaña contra Teruel, y de verdad que si no fuera por lo que es, me daría risa, porque ya no nos pueden quitar más que el postre, lo demás hace tiempo que lo perdimos. Ni carreteras, ni ferrocarril, ni infraestructuras, ni empleo, ni oportunidades. Ahora los españolísimos de toda la vida nos dicen que nos van a boicotear, que no compraran productos de Teruel ni nos visitarán. Creo que nunca han probado ni el aceite del bajo Aragón ni han comido un buen jamón de Teruel ni se han echado a la boca un delicioso melocotón de Calanda… entre otras delicatesen que tenemos en esta tierra. Y por supuesto no han visitado nunca Teruel, ni saben situarla en el mapa de esa España que tanto dicen querer. Se están perdiendo naturaleza, paisaje, arte, historia, y sobre todo, muy buenas gentes. Sólo decirles que ellos se lo pierden. Y también reflexionar… si no sale Sánchez presidente… ¿nuevas elecciones? Ufffff!!!!

    Tampoco ha cambiado mucho la situación del maltrato y del feminicidio. Ya hemos debutado con un doble crimen. Luego dirán que somos unas exageradas…

    Y parece ser que la “moda” de las “manadas” ha venido para quedarse, Nuevas denuncias ponen de manifiesto lo poco que se ha adelantado en esto. Pero ahí seguimos, intentando que la cosa cambie. Tenemos un año enterito para lograrlo, esperemos que en los propósitos del año que viene no entre, de una vez por todas, la igualdad y el feminismo, porque se haya logrado.

    Ale! A pasar un buen año y a intentar ser felices con todas nuestras fuerzas.

  • Un año en blanco

    Acabábamos el 2018 celebrando la subida del SMI, gracias a la presión y tesón de Unidas Podemos. Todo fueron alegrías, menos para la derecha que nos avisó de que vendría el coco. Ya sabemos, a ellos lo de que los obreros cobremos más lo llevan regular, por lo visto.

    Pero, después de esa alegría, llegó la nada. Sánchez se enrocó y tiró por la borda unos presupuestos para aventurarse en una cruzada que le asegurara un parlamento más cómodo y adecuado para sus intereses. Y así, en este peregrinar de 12 meses hemos visto como la extrema derecha entraba en el Congreso, con sus vítores y modos. Se ha amparado sus discursos de odio, mentiras y complejos. Se ha permitido que se banalicen temas capitales de nuestra sociedad y han admitido que duden sobre la veracidad de los hechos, porque la canalla lo ha vociferado desde sus oscuras cuevas, hasta que han salido a plena luz y han recibido el cobarde apoyo, ante nuestra estupefacción.

    Hemos visto como la derecha cobarde ha sido rehén de sus silencios y ha dado una mayor voz al fascismo, permitiendo que sea capital en algunas decisiones políticas.

    Y mientras pasaban los meses y la extrema derecha se hacía fuerte, la izquierda ha resistido el empuje que quería hacerla caer, sacarla del tablero y que fuera prescindible, en el previsible, gobierno que está próximo a formarse.

    En consecuencia, ha sido un año en blanco, porque mientras la extrema derecha se hacía presente, por los egos que susurraban a Sánchez hemos perdido un tiempo precioso para regular el precio de los alquileres o el de la luz. No hemos intervenido en los desahucios, ni hemos acometido una reforma fiscal que cargue sobre las grandes fortunas el peso de la Renta y no sobre los obreros. No hemos visto unas políticas medio ambientales que sean valientes y vertebradoras. Mientras pasaba este año, el interior de España demandaba soluciones para frenar la despoblación y la falta de servicios básicos. Nos hemos desangrado con la violencia machista, se necesitan políticas firmes y decididas para acabar con esta lacra, reducir la desigualdad salarial y que haya, de una vez por todas, una verdadera conciliación familiar.

    No puede haber más años en blanco, son muchas las necesidades vitales que nos acucian y mucha la responsabilidad que se exigirá si no se acometen.

  • Cansado de opinar

    Un 14 de marzo de 2011 a las 12:23 de la madrugada hice “clic” en el ratón de mi ordenador para enviar mi primera colaboración en forma de opinión con este diario. Es lo que tiene la informática, que está todo ahí guardadico y cuesta poco rastrear en tu pasado...

    Tenía curiosidad por saber de qué hablé en aquella primera opinión, ahora que me he decidido a escribir la última, ya que estoy cansado de opinar. Y cuando he leído aquel escrito, no me ha quedado más remedio que esbozar una media sonrisa, mezcla de desánimo y resignación. “La crispación” era el título, y su contenido una crítica sangrante hacia todos nuestros políticos y medios informativos que tenían sumido a nuestro país en un permanente estado de crispación... Y claro, tras leer eso y echar un vistazo al lugar donde nos encontramos hoy, la necesidad de dejar de opinar se ha hecho aún más inevitable.

    Curiosamente, ha caído en mis manos estos días un “magazine” dominical en el que había una opinión de A. Pérez-Reverte. “Manolo y la jauría”, el título. Casualidades de la vida, expresaba la misma idea que tenía yo estos días en la cabeza: la inutilidad de opinar sobre toda la jauría que nos rodea y que sólo tiene el deseo de despedazar a quien no piensa como él. Pensaba que era un artículo escrito estos días, pero mi sorpresa ha sido al ver la fecha: mayo de 2010...

    ¿Para qué sirve opinar? Quién sabe. Sólo sé que yo me metí en esto porque a pesar de mi escasa experiencia como “escritor”, me halagó que mi amigó José Alberto confiará en mi para llenar un pequeño espacio del diario. Y sin tener la necesidad real de hacerlo, ya han pasado más de 8 años desde aquella “crispación” vertida en mi debut. Y para lo que me ha servido es para crearme algunos enemigos que antes no tenía, y así colaborar con la generación de más crispación en el entorno, incluido en mi mismo.

    Así que opino que opinar no sirve para nada útil. Los que ya están de acuerdo contigo, a veces te leen por si les sirve para reafirmarse en sus ideas, y los que no, te leen una única vez sin saber lo que se van a encontrar, para de ahí pasar a formar parte del grupo de “los enemigos”. Reverte se pregunta a sí mismo al final de su artículo por qué sigue opinando, y se auto-consuela diciendo que quizá sirva para al menos no sentirse cómplice. A mí ya ni siquiera ese consuelo me asiste. Creo que tan solo me complacería, como
    dice una amiga que es más buena que el pan (el de antes), coger un Kalasnikov y salir ahí fuera a acabar con todo lo malo... Ah, pero yo no puedo hacer eso, que soy pacifista, es verdad. Y además igual es eso precisamente lo que algunos están esperando, que nos crispemos tanto que se nos vaya la pinza a algunos y la liemos parda, y así tener la escusa para acabar lo que no terminaron tras la guerra civil y la dictadura: limpiar España de todos aquellos que ensucian su idea de cómo debe ser este país...

    ¿Ven? Opinar no sirve para nada bueno, le puede convertir a uno en un ser odioso. Así que, cansado de opinar, digo adiós. En cualquier caso, muchas gracias al diario por haberme invitado a publicar mis escritos durante tantos años, gracias también a lo que hayan empleado su tiempo en leerme, y pido perdón, de verdad, a los que crispé. Todo iría mejor si dejáramos de opinar y nos pusiéramos a remar todos juntos en una misma dirección que no excluyera a nadie de la posibilidad de vivir en un mundo mejor.

  • Un tweet lo aguanta todo

    Los 140, o ahora ya 280, caracteres de cada tweet son como ese viejo anuncio de pan de molde, que lo aguantaba todo.

    Así es, la brevedad del tweet permite soportar cualquier teoría o tesis por descabellada que pueda ser. Porque al no poder ir más allá en la explicación de la misma, solo es necesario buscar una frase redonda para que suene importante, elaborada o elegante y publicarla con orgullo.

    Poco importa que la frase sea vacua, falsa, estéril en su base o interesadamente inconexa en sus ideas. Lo particularmente relevante es que suene bien, provoque una sonrisa y lleve los hastags necesarios para seducir a los tuiteros objetivo.

    De esta manera, ese eslogan se puede convertir, al ser repetido sin descanso, ni reflexión alguna, en un dogma de fe, digno de ser obra de referencia de la literatura de pensamiento crítico y político. Porque ahí radica la grandeza de esos lemas, en poder ser repetidos, sin descanso, tanto en esa red social, como en la vida diaria. Dan argumentos (por falaces que sean) que no necesitan ser analizados, debatidos, ni razonados. Puesto que son de rápido consumo y mordaces respuestas fácilmente reproducibles.

    En consecuencia, los tweets son esa rebanada de pan que sostienen cualquier tesis por disparatada que pueda ser, si nos parásemos a analizarlo durante unos breves segundos.

  • Cavernícolas

    Algo funciona mal en esta sociedad enferma en la que vivimos. Cada vez, son más las mujeres asesinadas por sus parejas o ex-parejas, a pesar de la Ley de Medidas de Protección
    Integral contra la Violencia de Género. Los hombres no vamos matando a las mujeres indiscriminadamente. En la mayoría de los casos, entre las víctimas y los verdugos, se da o se ha dado una relación dentro del entorno doméstico. Pero tampoco se puede negar la violencia contra las mujeres y que son muchas más las muertas a manos de hombres que al contrario, hombres asesinados por mujeres.

    Como no se pueden negar los comportamientos machistas contra ellas, en especial, las agresiones sexuales cometidas por las, nunca mejor llamadas, manadas, en numerosas ocasiones, acabadas en muerte. Y lo alarmante es que estas conductas van acrecentándose entre los jóvenes. ¿Qué clase de educación les estamos dando? Y también ¿qué ejemplo reciben en sus casas? Estas actuaciones deplorables no se arreglan con lazos, carreras, manifestaciones o leyes que discriminan a los hombres castigándolos con mayores penas que a las mujeres por el mismo delito. Es preciso ir a la raíz y cambiar la mentalidad y forma de ser, complicada tarea considerando que, dentro de la multiculturalidad que disfrutamos, dichas
    actitudes están muy arraigadas entre ciertos grupos. Es difícil mas no por ello se ha de desistir en el esfuerzo. Toda violencia es condenable sea de la clase o del género que sea.

    Porque no debemos obviar otras violencias no tan mediáticas e, igualmente, en aumento; unas, dentro de la relación familiar, como la que se produce de hijos contra padres y de padres
    contra hijos, en colectivos profesionales como el docente o el sanitario, donde profesores, médicos y otros profesionales son objeto de agresiones, o, simplemente, contra el diferente bien por su inclinación sexual, por su etnia o porque no piensa igual. De unos años a esta parte, la crispación y la intransigencia se han agudizado en nuestro mundo haciéndolo irrespirable en todos los sentidos. Tecnológicamente, estamos avanzando hasta límites inimaginables pero, en el aspecto humano y de los valores, estamos retrocediendo y volviendo a las cavernas si es que alguna vez hemos llegado a salir de ellas.

  • La salud está ligada al código postal

    Los nuevos estudios sanitarios “se han centrado en la correlación entre el lugar donde vive la gente (es decir, el código postal) y su calidad y duración de vida. En varias ciudades de Estados Unidos, la esperanza de vida promedio en ciertas comunidades es de 20 a 30 años menor que la de las que se encuentran a sólo unos kilómetros de distancia. En general, las disparidades de salud se basan en una interacción de factores raciales, económicos, educativos y otros factores sociales.”

    Así de contundente se mostraba uno de los centenares de estudios internacionales que hablan sobre la relación entre el código postal y los datos de salud de cada barrio.

    Estos viene a indicar que el nivel de vida, educativo, económico y social de cada barrio determina el nivel de salud (y hasta la esperanza de vida) de cada barrio, con impactantes variaciones entre ellos.

    Por tanto, es imprescindible acabar con las desigualdades sociales y económicas entre los barrios de una misma ciudad, para así mejorar de una forma global y completa la calidad de vida de todos los ciudadanos. Porque no solo hablamos de trabajo, acceso a la vivienda, proyectos de futuro, familia u ocio. Sino que todos los estudios que llevan casi una década saliendo nos muestran una clara relación entre desempleo y pobreza con una menor esperanza de vida.

    En consecuencia estos estudios hablan, muy claramente, de la necesidad de realizar verdaderas políticas sociales y progresistas, para que no solo disminuyan las desigualdades sociales, se brinden mejores oportunidades laborales, si no que además los determinantes de salud mejoren, de forma indirecta, con los innegables beneficios que ello conlleva.

    En este contexto, no podemos mirar hacia otro lado, debemos ser responsables y actuar en consecuencia. Porque cada acción (o inacción) política conlleva un posible sufrimiento, una vida penosa, o la imposibilidad de una segunda oportunidad laboral, social o educativa. Además de la dificultad de mejorar las condiciones de vida y el futuro de cada ciudadano que lo pueda necesitar. Siendo esto responsabilidad directa, sin ningún género de dudas, de todos los actores políticos que tienen responsabilidades, desde ayuntamientos, hasta el gobierno central.

     

  • Donde dije digo...

    La semana inmediata a las elecciones fue frenética en cuanto a noticias y mudanzas de actitud. Lo que se escribía un día ya no servía al siguiente. Quien no dimitía por la noche lo hacía la mañana después. Quien, durante meses, se negaba a aceptar la entrada de los comunistas en su futuro gobierno y no se cansaba de repetir que tal circunstancia le quitaría el sueño a él y al 95 % de los españoles y solo aceptaba su apoyo sin contrapartidas, a las 36 horas de conocerse los resultados electorales, cambia de parecer y pacta con ellos accediendo a sus exigencias de tener una importante presencia en el ejecutivo. ¿Para esto hemos vuelto a las urnas? O ya estaba acordado de antemano y los continuos rechazos estivales fueron un paripé para convocar nuevos comicios convencidos de que aumentarían sus escaños y, juntos, alcanzarían la mayoría absoluta; o se han asustado -tras perder entre los dos cerca de millón y medio de votos- del auge del tercer partido situado en las antípodas ideológicas; o se trata de otro ardid a fin de obtener el respaldo incondicional de la segunda fuerza parlamentaria y gobernar así en solitario que era su propósito desde el principio. ¿Cuántas veces ha virado su opinión sin importarle otra cosa que mantenerse en el poder al precio que sea? Y ¿qué patética imagen estamos ofreciendo al exterior?

    Los políticos piensan que carecemos de juicio crítico y que pueden engañarnos fácilmente y sin consecuencias. Aunque siempre hay gente a la que no le importa que le engañen e, incluso, que disfruta dejándose engañar; nunca faltan masoquistas. Todos los partidos se comportan como sectas a sabiendas de que una gran parte de sus acólitos acata ciegamente las directrices del líder sin importarles los casos de corrupción o que sus decisiones y ocurrencias varíen de dirección como las veletas. Todo se ha de ver según el color del cristal del jefe que, una vez elegido o puesto a dedo, ejerce un control absoluto sobre la formación. Y nadie se atreve a discrepar, al menos, en público. Ya se sabe que quien se mueve no sale en la foto. Del jerarca supremo depende la confección de las listas electorales y al militante díscolo se le aparta y se le castiga sin cargo. En Alcañiz, en las elecciones de abril, vimos un ejemplo de ello. Lo expresaba Groucho Marx: “Estos son mis principios. Si no le gustan… tengo otros”.

  • Dios blanco

    Eran nuestros mejores amigos, y eso nos llevó a menospreciarlos. Nos ofrecieron amor
    incondicional y nuestras neuronas construyeron desconsideración, y les robamos sin
    miramientos. Amor con amor se paga, o vendrá el hombre del saco.
    Los mejores amigos de la política evolucionada, más allá de personalismos y lo que cada
    cerebro reclame, por sí o en conjunción con otros, en el momento actual son: ¡Teruel
    Existe!, son el futuro, cada grupo de personas en el que su representante podría ser
    cualquiera de los 16.000; EH Bildu, que busca la reparación de los daños causados a las
    personas de bien, para que no se vuelvan a repetir abusos guiados por metafísica
    artificiosa; PNV, por haber encajado el golpe a Ibarretxe, y seguir trabajando; BNG, por
    haber resurgido de sus cenizas, con proyectos renovados; PRC, porque lo quieran o no,
    personas como Miguel Ángel Revilla, son necesarias, aunque claro que no hay que clonarlo
    y que extinga a otras especies, como hacen los siluros; Más País, porque aunque se hayan
    separado, no roban hijas ni patrimonio; Unidas Podemos porque sus líderes han formado
    un hogar, y pronto tendrán una líder, para que Ana Blanco no tenga que repetir lo mismo,
    que mucho feminismo e igualdad y sois cinco machos, colegas; Ciudadanos, porque tienen
    que rehacerse con Inés Arrimadas como líder, si quiere, y ya serían dos de cinco, para
    recuperar su esencia primigenia y así honrar a Rivera para que pueda seguir haciendo
    política hasta que emule a Terminator, el bueno, que le estrujaron en el 85 pero sigue
    protegiendo 34 años después; y el partido del presidente que abronca a sus seguidores en
    la noche electoral, que solo le faltó invocar a Extremoduro en aquel disco recopilatorio con
    una bomba esférica en la portada. Ahora de momento servirá para hacer presupuestos,
    cuatro años, otorgando a cada cual la libre y total gestión de la parte proporcional de los
    ingresos del Estado, sin dejarse seducir por la voluntad de la mayoría que supusiera
    discriminar a las minorías en los derechos fundamentales y la cobertura de los servicios
    mínimos. Empresariado, no creo que el gobierno atente contra quienes crean riqueza y
    empleo. Ana Oramas que siga ejerciendo, es muy válida. Los partidos catalanes que sigan
    investigando como gestionar mejor su hacienda sin independentismo. PP que haga el firme
    propósito de no volver a las andadas. Vox que cuide de las familias honradas, sólo con eso
    merece gobernar, aprenderá a encajar todas las acciones, incluso para que no se repita lo
    de James Rhodes.- “El diccionario de la RAE contiene 88.000 palabras. Pero nunca podría
    combinar ninguna de ellas, lo suficientemente bien, como para explicar, cuanto quiero
    golpearte con una silla. 7:11 20 abril 2019. (Al día siguiente) Pido disculpas si mi respuesta
    a Abascal ayer fue demasiado agresiva”. Y ya, el Estado cuenta con la capacidad para evitar
    la ruptura del territorio indivisible, así que esos pocos dirigentes, indulto ya.

  • Magia

    El mago abrió el libro de los conjuros y comenzó a recitar sus versos. Movía las manos y los brazos siguiendo un ritual mil veces repetido, mientras modulaba su voz tratando de mantener viva nuestra atención. En un momento dado, invitó a salir a una persona del público, y esta cogió el libro y leyó unas fórmulas que repetía una y otra vez como una letanía.

    Muchos de los asistentes, que ya conocían el número de magia, repetían los versos con una cadencia casi hipnótica. Otros observábamos el espectáculo en silencio, seguros de que todas esos sortilegios que invocaban a un ser superior eran tan solo eso, un truco de magia.

    Poco después, el hechicero se dirigió hasta una mesa, empezó a mezclar con esmero ciertos productos, los colocó en un recipiente metálico, prendió fuego a la sustancia y un humo espeso que desprendía un agradable olor comenzó a esparcirse por el lugar. Entonces, descendió unos escalones y se acercó al ataúd de mi madre. Sin dejar de agitar el objeto metálico que no cesaba de emanar ese atrayente aroma, iba dando la vuelta al féretro mientras continuaba recitando el hechizo por el que pretendía imbuir en el inerte cuerpo la quimera de la vida eterna.

    Pero, en realidad, la auténtica maga era mi madre. Porque ella sí que supo durante toda su vida realizar los mejores trucos en la intimidad de nuestro hogar. Me encantaba el truco del trilero que no se cansaba de repetir todos los días, por el que en los tres platos de comida que había encima de la mesa, el de ella, el de mi padre y el mío, el mejor trozo de comida siempre aparecía en el mío. Y el truco de los ovillos era fantástico; yo le iba a comprar unos ovillos de lana y al día siguiente se habían convertido en una amorosa chaqueta, en una cálida bufanda o en un divertido gorro con su preciosa bola en lo alto. Y cuando caía enfermo, se esmeraba en prepararme las mejores pócimas para curarme lo antes posible. Y cuando crecí y llegó el momento de volar para estudiar fuera, me demostró que era una maestra en el truco del escamoteo; tenía una habilidad pasmosa para escamotear el dinero de sus cosas, con tal de que a mí no me faltara una buena educación.

    Pero, ingrato de mí, muchas veces le reproché que su magia no alcanzase para aprobar la manera en la que yo había decidido vivir mi vida. Sí, qué ingrato. Tantas veces me enfadé con ella y me olvidé de que, a pesar de ello, pese a que yo no he vivido de la forma en la que ella había deseado, a pesar de todos los disgustos que le di, fue capaz de hacer el truco más espectacular: seguir queriéndome incondicionalmente, y estando yo seguro, además, que ella habría dado su vida por mí en cualquier instante si hubiera sido necesario. Y esta noche miraré al cielo infinito sabiendo que si bien en él tan solo vagan estrellas y planetas, la magia con la que mi madre alegró nuestras vidas ha quedado esparcida en el universo.

  • El buen yantar

    La comida es una necesidad pero, también, puede convertirse en un placer, incluso en un arte. Muchos añoramos aquellos platos que, sin prisas y con dedicación, guisaban nuestras madres. Recuerdo, de niño, que venían a vender por las casas la leche recién ordeñada en unos cántaros de aluminio, brillantes, que parecían de plata, o tomábamos sardinas crudas, o con un alfiler se agujereaba un huevo para sorberlo tal cual, o bebíamos agua de las acequias y no nos pasaba nada. Hoy día dichas prácticas están proscritas por su alto riesgo para la salud.

    La vida moderna, con su ajetreo, nos ha obligado a renunciar a aquel modo sosegado de conducirnos de antaño, impensable e imposible, en la actualidad. Ahora, nos lo venden todo
    elaborado. Hasta para cocinar la tradicional paella de los domingos hay caldo preparado. Ya no hace falta esperar a que el agua, al hervir, vaya tomando la sustancia del sofrito. Si leyéramos las sustancias añadidas a todos los productos envasados, nos asustaríamos de la cantidad de productos químicos que ingerimos. Estamos envenenando la tierra, las aguas y el aire y, para comer, hemos de tomar toda clase de precauciones. Y a pesar de los controles aplicados -o que deberían aplicarse- a los alimentos que compramos, siempre se cuela alguna negligencia como el reciente caso de la carne mechada y el brote de listeriosis.

    Las personas de una cierta edad echamos de menos aquellas viandas tradicionales y apreciamos los menús presuntamente caseros que anuncian en algunos restaurantes. En cambio,
    la juventud desdeña este tipo de yantar y frecuenta, con exceso, la comida rápida o comida basura, muy atractiva a la vista, olfato y gusto pero con elevados niveles de grasas, sales,
    azúcares, aditivos y conservantes que aumentan el apetito y la sed en los consumidores y pueden llegar a producir en nuestro organismo, además de adicción, enfermedades cardiovasculares, diabetes y obesidad. A esto se une el sedentarismo de los adolescentes -y no tan adolescentes- enganchados a los dispositivos electrónicos. Aparte, está la nueva cocina de autor en la que se tarda más en decir el nombre del plato que en comerlo. Cuando empiezas a saborearlo ya se ha acabado. Y, encima, te quedas con hambre y, a media tarde, el estómago está demandando merendar. Pero de todo ha de haber en la viña del Señor y para gustos, sabores.

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